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De cine

Sergi López: "Todos sabíamos que el juicio del Procès iba a ser un escarmiento público"

El veterano intérprete catalán, que acaba de rodar con Woody Allen, ejerce de un padre en crisis con su hija en El viaje de Marta, una película rodada en Senegal

Sergi López acaba de rodar con Woody Allen.

Sergi López acaba de rodar con Woody Allen. EFE

Marta (Elena Andrada) se va de vacaciones con su familia a Senegal. Su padre (Sergi López) intenta acercarse a su hija, inmersa en plena crisis de la adolescencia. En el proceso de conocerse a sí misma conoce mundo gracias a un trabajador del hotel donde se aloja y que sueña con ser cineasta. La historia de 'El viaje de Marta (Staff only)' está inspirada en los viajes a África realizados por su directora, Neus Ballús -ganadora del Goya a la Mejor Dirección Novel por 'La plaga'-, que parte de la autenticidad del documental para construir una ficción a partir de la visión de autóctonos y turistas que tratan de derribar las desigualdades y barreras de la realidad.

Sergi López (Villanueva y Geltrú, 1965) es el encargado de acompañar a su hija por esta travesía hacia la libertad y la madurez en el papel de un padre "sin manual de instrucciones" y en el que se ve "muy identificado". Lo más bonito ha sido "intentar pasar desapercibido en medio de tanta naturalidad", cuenta este veterano actor.

"Yo era el profesional del grupo, pero para mí fue maravilloso intentar pasar desapercibido en medio de tanta naturalidad y verdad"

-Podemos verte estos días en la gran pantalla con 'El viaje de Marta (Staff only)', una película diferente en fondo y forma. ¿Qué es lo que te atrajo de este proyecto?

-Pues me atrajo sobre todo el punto de vista de su directora, Neus Ballús. El hecho de intentar camuflarme en una película que es ficción pero con un punto documental, me resultó inspirador. Como la vida misma, esta película es difícil de clasificar. Hay momentos muy divertidos, otros dolorosos y ahí estamos, intentando apaciguar el dolor que implica estar vivo.

-La historia se desarrolla en Senegal, ¿cómo fue el rodaje en este país con actores no profesionales?

-Era la primera vez que estaba en Senegal y fue precioso trabajar con actores no profesionales, que prácticamente no se daban cuenta de que estaban en una película. Yo, que ya he hecho muchas películas, era el profesional del grupo (risas), pero para mí fue maravilloso intentar pasar desapercibido en medio de tanta naturalidad, tanta verdad y tanta vida que, en Senegal en particular y en África en general, es tan exuberante y tan evidente.

'El viaje de Marta' ha sido rodada en Senegal.

-La película también trata de presentar cómo el modelo de turismo de los grandes resorts impacta en la vida diaria de las personas que viven allí.

-Es curioso, porque precisamente lo que me gusta mucho de la peli de Neus es que ella, como mujer blanca que ha estado en Senegal con la mochila encima, no quiere hacer una película en la que juzgue a unos ni a otros. Lo que intenta es poner todo en el paisaje de fondo de una historia protagonizada por una chica de 18 años que está descubriendo mundo y a sí misma. Al final es el espectador el que tiene que posicionarse sobre qué le parece este mundo tan desigual que hemos construido.

-La historia aborda la crisis entre un padre y su hija. Un papel que también desempeñas en 'La inocencia', de Lucía Alemany. Te hemos visto desenvolverte en la gran pantalla, pero ¿cómo te sientes en el papel de padre en la vida real?

-Sí, es verdad que es curiosa esta coincidencia entre ambas películas. Las dos son dirigidas por mujeres jóvenes. No son autobiográficas, pero tienen su raíz en una experiencia personal de las directoras y están protagonizadas por mujeres jóvenes en un momento de autoafirmación, de descubrir qué es crecer y qué es vivir en un mundo de adultos.

"Todos los padres hacemos lo que podemos. No hay un manual de instrucciones, sino que vamos improvisando e intentamos hacer equilibrios"

En 'El viaje de Marta', encarno a un padre más universal que el de 'La inocencia'. Es un padre que, de entrada, aparece a ojos de su hija como un tipo que no tiene ni idea de lo que le sucede pero que trata de acercarse a ella. Todos los padres hacemos lo que podemos. No hay un manual de instrucciones, sino que vamos improvisando e intentamos hacer equilibrios entre lo que creemos que queremos hacer, lo que podemos hacer y lo que somos. Creo que es fácil reconocerse en este padre, al menos yo me reconozco mucho en él.

Las luces y las sombras del cine

-Has estado en Málaga y San Sebastián con 'El viaje de Marta', 'La inocencia' y '7 razones para huir'. En tu opinión, ¿qué es lo mejor y lo peor de los festivales?

-Lo mejor es el cine. Lo mejor es cuando se apaga la luz y empiezan las películas. Lo mejor es el cine diverso, diferente, inesperado... esa riqueza de autores que hay que demuestra que cada uno haría la misma película de manera distinta.

Sergi López con su hija en la ficción, Elena Andrada..

Lo peor tal vez es lo más superficial, aunque también se necesita un poco de superficialidad para llegar al público. Hacen falta focos, lentejuelas, vestidos largos, corbatas, coches...

-¿Es difícil hacerse un hueco en películas más pequeñitas, como ésta, para brillar entre las grandes?

-En el fondo, pienso que el cine tiene un componente democrático. Que al final, una película pequeña se puede comer a una grande. Cuando se apaga la luz, el público está ahí y tiene que ocurrir algo. En ese sentido, el cine tiene algo más de justicia social que el fútbol, donde los equipos más grandes y con más presupuesto acaban ganando. En el cine, la sorpresa es más posible. Una película de alguien desconocido con una actriz desconocida puede iluminar de manera inspiradora, o al menos yo quiero creer que eso puede ocurrir.

-Precisamente es el festival de San Sebastián el escenario de Rifkin's Festival, la nueva película de Woody Allen, en la que participas. ¿Cómo ha sido trabajar con él?

-Bufff, pues ha sido una pasada. Sólo trabajé tres días con él, porque tengo un personaje secundario, pero exuberante. Fue un gustazo porque es un papel casi teatral, muy de comedia, y ha sido súper bonito, mucho más de lo que me esperaba. Woody Allen es un icono, una referencia mundial, un genio del cine y pensaba que igual sería más tenso y más encorsetado, pero sin embargo me he encontrado con un director, no sólo con talento, sino con capacidad de comunicar y de inspirar mucho a los actores.

-En estos momentos, está en cartelera 'Día de lluvia en Nueva York', ¿entiendes las protestas que se levantaron en San Sebastián durante el rodaje contra Woody Allen y sus acusaciones de abuso sexual por parte de su hija adoptiva?

-Woody Allen ha sido juzgado y ha resultado absuelto dos veces, pero seguramente esto le va a acompañar toda la vida.

"Woody Allen tiene unos problemas en su vida personal y ha tenido unos juicios por ello, pero ha salido absuelto. No soy detective privado y hasta ahí puedo llegar"

-¿Tratas de separar el trabajo de la vida personal de los artistas?

-No, en absoluto. Yo no puedo hacer una película con alguien cuya posición vital o política no aguante, no apoye o esté lejos de mí. No. Todo es político. Un actor no es un ser neutro que hace películas y anuncios de bancos. Yo no hago anuncios de bancos, aunque tampoco me lo han pedido (risas).

Para mí es importante qué proyecto y qué causa apoyas, lo que pasa es que, en este caso, Woody Allen tiene unos problemas en su vida personal y ha tenido unos juicios por ello, pero ha salido absuelto. No soy detective privado y hasta ahí puedo llegar.

Sergi López trabajando a las órdenes de la directora Neus Ballús.

El turismo y el Procès

-También hubo críticas por el modelo de ciudad idílica que presenta la película. ¿Tienes miedo a la gentrificación de ciudades como Madrid o Barcelona, que dan la bienvenida a los turistas y expulsan a los autóctonos del centro?

-Sí, pasa en todas partes. Desde mi punto de vista, que soy profundamente anticapitalista, tengo la impresión de que justamente el sistema capitalista hace que la injusticia no sea un parámetro a tener en cuenta. Estas bases capitalistas en las que vivimos todos hacen que al final el negocio prime por encima de todo, con lo cual muchas ideas se compran y se transforman.

"No por no sorprenderme la condena del Procès no deja de parecerme una injusticia de la altura de un campanario"

-Los manifestantes en Cataluña tenían tan clara la importancia del turismo que sus primeras protestas se desarrollaron en el aeropuerto de Barcelona, ¿qué piensas al ver lo que está pasando en estos momentos en tu tierra natal?

-Lo veo con preocupación. Me preocupa la violencia policial, cómo las cosas intentan pararse solamente con represión... y me da un poco de miedo porque no sé si conservar la calma, dialogar, sentarse... Esa idea de la democracia de que se puede hablar de todo está un poco tocada. Nadie sabe cómo puede evolucionar ni cuándo se puede tranquilizar todo para poder hablar.

-Has declarado abiertamente tu apoyo a la CUP, ¿te muestras sorprendido con la condena a los presos políticos del Procès?

-No, todo el mundo sabía que el juicio del Procès iba a ser un escarmiento público, pero no por no sorprenderme no deja de parecerme una injusticia de la altura de un campanario y lo que no podemos hacer es asumir todo en silencio.

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