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Entrevista con el historiador

José Varela Ortega: "España es un país normal y moderno"

El nieto de Ortega y Gasset publica 'España. Un relato de grandeza y odio', donde desgrana la visión del país desde el extranjero

Su vida está ligada a la historia y a un nombre que a nadie deja indiferente: Ortega y Gasset. José Varela Ortega se ha convertido en todo un erudito contemporáneo a través de su trabajo en el mundo literario, periodístico, histórico y como presidente de la Fundación José Ortega y Gasset. Ahora, regresa con un tomo en el que expone y desmonta todos aquellos clichés o estereotipos que España ha aglutinado a la largo de la historia en el exterior desde el siglo XVI. Una imagen, en ocasiones desenfocada, que el catedrático ha querido poner en valor dejando de lado mitos y leyendas y poniendo sobre la mesa hechos feacientes a través de la investigación. Y aunque asegura que hablar de antes del siglo XIX es hablar de la Prehistoria, este historiador se ha afanado de pleno para dar un poco de luz a esa 'leyenda negra' que, en muchas ocasiones, ha ensombrecido la historia del país.

- Elaborando este libro, ¿cuáles son los mayores prejuicios que ha encontrado sobre España?

- Lo primero que habría que decir es que países con imágenes hay muy pocos... Dinamarca, a pesar de Shakespeare, ¿tiene un 'flash' como España? No. Se puede decir que se come bien o que tiene buena cerveza, que es un sitio agradable... pero no tiene una imagen. Esto quiere decir que la cultura occidental no ha ejemplificado en ninguna fase con Dinamarca, pero con España sí. Es imposible pensar en romántico o en barroco sin pensar en este país, son dos periodos muy señalados que en la cultura occidental ejemplifican con España. ¿Prejuicios? Como dice José Carlos Mainer, "es una condena y un privilegio". Cualquier publicista le dirá que lo primero es existir, aunque hablen mal que lo hagan, lo malo es que no hablen. De esto se habla desde el siglo XV o XVI, desde la reconquista de Granada hasta el presente.

España. Un relato de grandeza y odio

Una obra para pensar y reflexionar sobre quiénes somos y la importancia e influencia que hemos tenido en la historia. José Varela Ortega realiza una apasionada defensa de España y de sus múltiples valores. Y lo hace desde varios campos: la filosofía, la literatura, el cine o el arte. Analiza la imagen de nuestro país en el extranjero a lo largo de la historia y explica cómo se fue forjando.

- De la imagen que se tiene de nosotros fuera, ¿qué parte de responsabilidad tenemos nosotros mismos?

- Muy buena pregunta, aunque yo no escribí un libro sobre eso, me puede pedir que escriba otro... Don Julio Caro Baroja decía que la mitad de las tonterías que se han dicho de España las han dicho los extranjeros y la otra mitad los españoles. Sí, aquí nos hemos enredado con la lata al rabo y nos ha gustado o disgustado, pero en todo caso hemos seguido esos clichés de vez en cuando y, sobre todo, nos ha perturbado a veces. hay un pin-pon, un rebote con lo que se dice aquí y se dice fuera y viceversa.

- ¿Cree que como en la vida siempre predomina lo malo a la hora de hablar de la historia de un país?

- A lo mejor, quizá, es lo que resalta, pero eso sí que es una cosa peculiar, española y también de Estados Unidos, -suponiendo que sea un imperio ahora en destrucción, probablemente gracias a Trump-, les mosquea mucho el qué dirán y a los españoles también, se fijan mucho en lo malo y en esto de la 'leyenda negra', que existe porque hay una 'leyenda rosa' fortísima. En los siglos XV, XVI y gran parte del XVII, el ejemplo de España en positivo, la imitación por lo español es, simplemente, avasalladora. Al mismo tiempo existe lo otro: "Estos son fanáticos, inquisidores, torturan a los indios, cañonean a los flamencos...".

- ¿Quién cuenta la historia?

- La historia se escribe desde el presente y tiende a ser anacrónica. Yo soy contemporaneísta, me dedico a la historia del siglo XIX en adelante, todo lo demás me parece prehistoria, y eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Tendemos a estar fuera de tiempo, creemos que la gente del XVI es lo mismo que ahora y no tiene nada que ver. Es inevitable, tendemos al anacronismo. ¿Qué cura tiene eso? La investigación, años trabajando sobre épocas que no son las nuestras.

- Entonces, ¿la historia depende de quién la cuente?

- Cuando esto tiene un nivel de especialización, sobriedad y neutralidad razonable e importante y realmente la gente investiga bien, lo que se cuenta, con matices, es bastante parecido. Sean franceses, ingleses... hoy en día lo que cuentan sobre el imperio español es muy parecido. Le divertirá saber que cuando lo de la Armada Invencible, que es un exorcismo de los ingleses ya que los españoles nunca llamaron invencible a la armada, en 1988 el 'Times' escribió un artículo curioso contra los historiadores ingleses porque decían que estaban desmontado el mito, que no hubo juego de bolos y que Drake dijo que iba a jugar a esto antes de vencer a la armada... todo esto es una invención del siglo XIX. Como la frase de Felipe II de que enviaba sus naves a luchar contra los enemigos y no contra los elementos, es un invento de Don Modesto la Fuente también en el XIX, nunca lo dijo o no se sabe que lo dijo. Esas cosas pasan.

Sombra del franquismo

- Ahora mismo, ¿qué visión hay de España en el exterior?

- Esto ha cambiado enormemente. A mitad del siglo XIX , Karl Marx decía que España era el país más desconocido de Europa, ahora podemos decir que es el más conocido. Está todo lleno de turistas, eso antes no pasaba, no existía ni en 1950. Sevilla, por ejemplo, se conoce a algún sevillano pero el 90% es como Venecia. La gente no va a Benidorm y cree que es igual que Varadero en Cuba, van por toda España. Los jóvenes utilizan Google y tienen un río de información, de España hay información exhaustiva. Los clichés se derrotan con información e investigación.

Cuando hubo lo del 1-O en Cataluña, cayeron una serie de periodistas extranjeros porque se tragaron, al principio, 'fake news' de manifestaciones que eran de otros países y en otro momento, pero los jóvenes de ahora tienen tal cantidad de información que eso lo desmontaron a toda velocidad. Resultado: la gente tolera muy mal la mentira y esos periodistas se pusieron enrabietados y furiosos. Este país, ahora, es muy conocido, se sabe todo y se acaban sabiendo las cosas. Cervantes en el Persiles hablaba de los clichés, lo que ahora llamamos estereotipos, que eran un problema de pereza mental, de falta de información, de no investigar una cosa. A partir del 92 con la Expo de Sevilla y las Olimpiadas la visión cambió de una manera sideral, la gente se dio cuenta que esto era otra cosa.

"Diría que este libro es uno con el que los jóvenes se pueden divertir y hay cosas muy sorprendentes. A mí mismo me ha sorprendido"

José Varela Ortega - Escritor e historiador

- Hasta ese momento, ¿quedaba mucho de la sombra de la dictadura?

- La sombra del franquismo es alargada, pero todo tiene su explicación. En los años 70, a pesar de la Transición y de que este país ya era industrializado y moderno en general, todavía muchos dirigentes europeos recordaban la Guerra Civil, que la ganó Franco en el campo de batalla pero la ganaron los republicanos en el campo de los 'mass media'. Tenían esa imagen, muchos de ellos habían luchado al lado del frente populista, no se podían creer que esto hubiera evolucionado de una manera suave y persistente y que nosotros mismos nos hubiéramos liberado democráticamente. Muchas veces imágenes y hechos van por caminos distintos y tardan en encontrarse, Bordell decía que lo de las imágenes es una cárcel donde nos atrapa nuestra propia mente. Es algo de eso.

- Si tuviera que publicitar el libro para la gente joven, ¿cómo lo haría?

- Un perverso amigo mío me mandó una foto diciendo que era muy gordo y le dije que no sobraba nada. Soy partidario de mi causa y diría que es un libro con el que se pueden divertir y hay cosas muy sorprendentes, a mí mismo me ha sorprendido. Hay muchas cosas que he aprendido que no sabía o que las he puesto en contexto y además entretenidas. Cada uno tiene sus curiosidades e intereses pero si se coge el índice de epígrafes que hay al final del libro, uno puede elegir lo que más le interesa. Yo con eso me consideraría pagado, con que la gente aprenda.

- Si tuviera que definir la España actual en tres palabras...

- Diría que no la defino, que me niego, pero también podría decir que es un país normal y moderno, muy moderno.

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