Más de 150 obras integran la exposición monográfica que la Fundación CajaCanarias dedica al pintor, poeta, editor y académico tinerfeño Manuel Padorno (Santa Cruz de Tenerife, 1933 - Madrid, 2002), que se inauguró ayer en el Espacio Cultural de Santa Cruz de Tenerife, donde permanecerá abierta hasta el 21 de diciembre.

Manuel Padorno. Un oficio indecible, que recorre las cuatro grandes etapas creativas del intelectual canario, contó con la presencia de su viuda, la editora Josefina Betancor, y los comisarios de la exposición, su hija Patricia Padorno y el director del área de Cultura de la Fundación CajaCanarias, Álvaro Marcos Arvelo.

Arvelo recordó, como Padorno decía, que la realidad casi nunca se ve bien, de ahí que esta exposición "sea la mejor manera de rozar todo aquello que él podía ver? y nosotros no".

También aseguró que Padorno "llevó como pudo el haber nacido en aquella España negra de la posguerra. Con mejor suerte, hubiera podido ser filósofo, arquitecto, ingeniero, músico y, si me apuran, karateca, dada la enorme admiración que sentía por Bruce Lee. Pero, lo que no es justo, es regatearle al poeta lo que sí fue: un artista total, un hacedor de oficios indecibles: un pintor que un día le dijo a Martín Chirino que, para entrar al otro lado de la realidad, para entrar al desvío, bastaba con ir desnudo armado con la sola pasión".

Patricia Padorno repasó el arduo trabajo que se ha concretado en la retrospectiva pictórica, nutrida mayoritariamente de fondos del Espacio Manuel Padorno, en Madrid, pero también de generosas cesiones por parte del Gobierno de Canarias, Cabildo de Gran Canaria o el IES El Chapatal, entre otros.

De entre las más de 150 obras que componen la muestra, la hija del artista resaltó dos acrílicos sobre arpillera, inéditas hasta el momento a nivel expositivo, fechadas en 1982 y comprendidas en la serie dedicada a Manolo Millares, dentro del período Nómada Urbano.

Por su parte, Josefina Betancor no quiso dejar pasar la ocasión de recorrer el trayecto vital junto a Padorno, que dio comienzo en 1959 a partir de un vínculo inicial desde la óptica del arte o la filosofía y cómo, en palabras de la fundadora de Taller Ediciones JB, marcaba la diferencia el entusiasmo con el que Manuel abordaba cualquier tema.

Ese entusiasmo llevó a Padorno a ser impulsor de innumerables nombres propios del arte canario, si bien, a juicio de Betancor, "al único que no supo ayudar a promocionar fue a sí mismo, si bien la Fundación CajaCanarias ha tomado de manera contundente ese relevo, tanto con esta exposición como con la publicación de sus Obras Completas. Manuel Padorno no fue un poeta que pintara. Manuel Padorno fue poeta y pintor".

Manuel Padorno. Un oficio indecible repasa, de forma cronológica, las cuatro grandes etapas creativas del intelectual canario coincidiendo con el ochenta y seis aniversario de su nacimiento.

El recorrido se inicia a partir de diferentes series de obras realizadas sobre papel, fechadas en la década de los setenta del siglo pasado; Fast Food, Charing Cross o Cuaderno USA suponen los primeros exponentes de su fascinación por el paisaje urbanita, así como retratan la antesala en el advenimiento del Nómada Urbano, que, desde sus acrílicos de mediano y gran formato, traspasan el lienzo hasta abarcar, a principios del siguiente decenio, su producción poética.

El regreso al mar como fuente originaria de su indagación más personal abre el desenlace de las últimas estancias de su pintura, En el Nómada marítimo desarrolla un rico imaginario de fuerte carga simbólica que alimentaría esa búsqueda definitiva, patente en el desenlace de la muestra, compuesto por la serie Capilla Atlántica, fechada a comienzos de la presente centuria.

Este minucioso recorrido artístico, que viaja junto a Padorno por sus amadas urbes y la presencia envolvente de la playa y el mar, se encuentra complementado con tres vídeos documentales, realizados por el cineasta tinerfeño Miguel G. Morales.