14 de junio de 2019
14.06.2019

Daniel Barreto: pensar con Rosenzweig

El profesor y filósofo recuerda que hay discursos de resistencia. en el interior del pensamiento europeo y desde la cultura hebrea

14.06.2019 | 08:04

La Anthropos Editorial publica El desafío nacionalista, de Daniel Barreto, en los últimos meses de 2018. El libro se centra en el pensamiento teológico-político de Franz Rosenzweig (1886-1929), el filósofo judeo-alemán que vivió desde las trincheras la Primera Guerra Mundial y que casi de manera simultánea escribe Globus (redactado en 1917) y emprende el diseño de La estrella de la redención (1921).

El libro de Daniel Barreto despliega, con gran precisión conceptual, los diversos campos en los que quiere actuar la filosofía de Rosenzweig. En su ajustada escritura promueve que se escuche una voz distinta, que reflexiona desde dentro sobre el expansionismo del estado y su alianza con el nacionalismo. A su paso deja ver las redes que anulan cualquier respuesta individual ante la conquista racional de la historia; en ellas también se deja atrás la memoria, las preguntas antiguas, las lentas indagaciones sobre los textos, y una vieja religión que pasa a encarnarse en los modernos estados.

No se trata de resumir aquí lo que al autor ha costado desvelar más de trescientas páginas. Daniel Barreto indaga y sigue el pensamiento de un heterodoxo que sufrió la guerra, la brutalidad del estado y el intento de anulación de la libertad. El mesianismo, que se había colado en el dominio de la historia a través del cristianismo y su progresiva secularización, se queda enredado en los complejos despliegues del pensamiento ilustrado y acaba por metamorfosearse en un proyecto de exclusivo horizonte histórico, con un porvenir sin dioses. O por decirlo en forma caricaturesca y trágica: el hombre, convertido en dios, quiere dar al tiempo visos de eternidad. El Estado, por así decir, aúna a los feligreses después de despojarlos de la libertad en cualquier suerte de interpretación de alteridad; así vienen a entonar sus cantos nacionales, su fervor religioso de pueblos elegidos para la construcción de la nueva historia. Lo Otro depende ya de sus manos.

Rosenzweig, que había escrito un libro sobre Hegel y el Estado, avanza, desde el interior de la guerra, a estudiar las bases que han llevado a la caída del idealismo. Piensa la guerra y la acción del estado y se retrotrae a los fundamentos sobre los que el estado ha crecido como dominación y poder. El catolicismo, de origen hebrero, trasladó desde muy pronto la idea de trascendencia al pensamiento racional, también la voluntad de expansión y el camino hacia un sujeto que, desde Hegel y sus postrimerías, expulsa la memoria individual para instalarse en todos los rincones del pensamiento y del mundo. La racionalidad sostiene los estados modernos, asimismo sus excesos de violencia. Las ideas de progreso y de horizonte colectivo, amparadas en la entronización del vínculo pueblo-nación, no solo llevan a dejar que se cuele entre los dedos cualquier atisbo de trascendencia, sino que sacrifica oleadas de individuos en las piras de una vocación política cada vez más expansiva. Y en esta acción no solo arrastra al individuo sino que imposibilita también observar la razón que mueve la violencia. El idealismo ha animado un Estado que encarna lo absoluto, que atrae los ideales revolucionarios de 1789 para ponerles límites carcelarios si los ciudadanos se alejan de su poder. La consecuencia última del idealismo es el fortalecimiento de los estados contemporáneos en medio del crecimiento del totalitarismo europeo. También lo es en su reverso materialista: El estado y la revolución, redactado por Lenin en 1917 casi al mismo tiempo que Globus, de Rosenzweig, muestra hasta qué punto se reafirma la naturaleza violenta del estado en el año que irrumpe el modelo soviético que tanto fascinaría en las siguientes décadas. Con mayor o menor visibilidad del poder totalitario el mundo contemporáneo se ha constituido con la guerra y con la aplicación de la violencia, en estados fuertes o en colectivos que aspiran a tener sus propias estructuras de dominación.

El proceso nacionalista, la naturaleza de los estados contemporáneos, sus quimeras y seducciones de defensa de los pueblos, el horizonte porvenirista siempre pospuesto, reciben, antes del nazismo, del estalinismo y de los estados aparentemente ajenos a las expresiones más violentas, una respuesta de este heterodoxo filósofo que, sin embargo, espera de la tradición de hermeneusis judía y su noción de pueblo, una salida, una posible redención. Se trata de esperar que el judaísmo, aunque también otras culturas, introduzca en el tiempo una idea de trascendencia y unos horizontes éticos que no se vacíen en lo gregario sino que afirmen la libertad del individuo en la colectividad, no como sujetos, no como uno-más-uno-entre-tantos, sino como seres que pueden comprender y resistir los discursos totalitarios. Se trata de una aportación hebrea que Rosenzweig sabe que enseguida, como en el cristianismo, vendría a secularizarse.

El tema es complejo y a ello dedica Rosenzweig sus obras y Daniel Barreto su riguroso discurso filosófico. Sin referente trascendente, sin memoria de la unidad y de una colectividad que recuerde la distancia entre tiempo e infinitud, historia e intemporalidad, entre ética y acción política, entre sociedad e individuo, todo se desliza por el circuito de estados que campan sobre la naturaleza y las personas sin posibilidad de crítica, así en el periodo moderno o en medio de una posmodernidad que hoy no logara disimular el rostro violento de la globalización. Parece, a pesar de que Rosenzweig quiere apartarse de la dialéctica hegeliana, que con su llamada sobre la condición judía, los textos hebreos, la idea de colectividad y redención puede sobrevenir una salida, pero la sombra de un nuevo y reiterado giro dialectico parece posible. En cualquier caso, Rosenzweig piensa en el pueblo judío y la diáspora, en la ausencia de patria y de una lengua común, como espacios que pueden frenar el frenesí de las expansiones nacionalistas y de sus estados racionales -de soterrada o expresa violencia-; piensa en la naturaleza judía, ajena a la historia y a las patrias temporales, y considera que desde aquí se puede aportar un medio que ataje los excesos de dominación de los estados, sus alianzas, sus intereses. Pero el sionismo, al que no estaba cercano, acabaría por desmentir algunos años después de su muerte parte de su pensamiento sobre el destino judío, su visión ecuménica, su crítica a la historia, la condición intemporal que retenía y orientaba a los movimientos históricos.

Rosenzweig siente las consecuencias de la Gran Guerra en Alemania, se resiste a que el judío se vuelva nacionalista en Centroeuropa, cosa entonces cada vez más palmaria, pero enseguida continúa la marcha de la maquinaria del estado en sus diversas expresiones europeas y americanas. Con el nazismo se siega la expectativa de Rosenzweig, también la resistencia judía: los nazis sabían que en este entorno encontraban una repuesta radical a sus hechizos contemporáneos. Después de la Segunda Guerra Mundial el sionismo encontró finalmente su patria y las acciones que Rosenzweig mantenía como horizonte de crítica, de defensa del individuo y de una universalidad dialógica y compartida, recibieron un reverso importante: el estado retornaba en su expresión histórica a la violencia, a su fervor nacional, a su fuerza expansiva.

El desafío nacionalista, en el análisis del pensamiento teológico-político del filósofo alemán, está lleno de sugerencias, de pasajes que debieran citarse, de motivos para el diálogo y el debate. En estos tiempos de historicidad con horizontes dispuestos, hasta la saciedad y con cinismo, en el progreso y en una igualdad que los estados y la alta tecnología acallan en su cotidiano ejercicio, Daniel Barreto retorna al pensamiento de Rosenzweig para recordar que existen discursos de resistencia en el interior del pensamiento europeo y desde las fuentes de una cultura hebrea que fluye junto al curso histórico desde el comienzo de la cristiandad. Se trata de discursos que pueden reabrirse incluso en la laicidad de las sociedades post-ilustradas. Sin duda, el tiempo de El desafío nacionalista es otro tiempo, el actual, en el que los nacionalismo crecen y los estados contienden entre sí bajo la maquinaria de una globalización y en violento crecimiento. Esta globalización que busca una estructura absoluta de estado parece imposible de detener desde la filosofía y desde el pensamiento crítico o religioso; su razón, que es también resultado de una dilatada cultura, todo lo absorbe y encamina hacia sus fines.

Pero Daniel Barreto recuerda ideas que nos son comunes, que promueven el diálogo, la traducción o la resistencia critica. Rosenzweig, como Walter Benjamin y otros pensadores de origen judío, cree que hay una lengua primera y universal que soporta la diversidad de las lenguas y les permite reconocerse entre sí. A su través, Daniel Barreto recuerda la necesidad de la escucha y la traducción de lo que está en otra ladera, porque hay un sustrato humano y trascendente que unifica y que permanece al margen de los ejercicios de coerción.

Sin duda, traducir, recordar, volver a nuestra lengua el pensamiento de Rosenzweig, es una manera de entender que la universalidad se funda en el diálogo y en una naturaleza primera que ha crecido por los diversos ramajes y por las diversas idas y venidas de la cultura europea. Traducir al otro, trasladar sus creencias, recordar sus horizontes trascendentes, es desactivar la idea del sujeto con el que cómodamente se alimentan las maquinarias estatales, nacionalistas, siempre expansivas en su violencia contenida o en su expresión brutal. Traducir el pensamiento de los otros y recordar que el tiempo no es solo historia, racionalidad y pragmatismo, da espacio y respiración a los individuos, a estos que ni se sujetan ni son sujetos por completo. Dialogar y traducir a los otros ensancha el espacio ético y da lugar a una convivencia no servil.

Acaso la lengua primera sea hoy un sueño para la variedad de lenguas y expresiones identitarias, pero la lectura del pasado y sus libros recuerda que somos fenómenos, destellos visibles, frágiles seres que aparecen y desaparecen..., y no solo sujetos para alimentar a los estados, a sus modelos productivos, a su globalizada tecnología. Como supo el autor de Globus, por mucha dialéctica ascendente que se añada, la violencia está presente; está aquí y allá, en el entorno familiar de Europa o en otros continentes. Solo falta no prevenirse para que vuelva a mostrar su rostro más terrible, este que parece encapsulado, casi imperceptible, en la violencia cotidiana que se ejerce sobre los individuos. El viejo mesianismo, en su paso al cristianismo, trasmutó en histórico. Acaso El desafío nacionalista recuerde que olvidar la crítica a la historia es dejar el mesianismo en manos de quien olvida lo que trae y lo que se trae entre las manos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Agenda


Actuación de Clownbaret.
El Festival Internacional Clownbaret se extiende a los barrios de Santa Cruz

El Festival Internacional Clownbaret se extiende a los barrios de Santa Cruz

El director artístico de Clownbaret y responsable de FIC, Brian Rodríguez, admitió que están...

Salsa con Gofio celebra este viernes su 25 aniversario en Isla de Mar

Salsa con Gofio celebra este viernes su 25 aniversario en Isla de Mar

Desde las 22:30 y hasta bien entrada la madrugada, la terraza acoge unas bodas de plata que...

Ismael Serrano presenta 'Todavía' en el teatro Leal

Ismael Serrano presenta 'Todavía' en el teatro Leal

El cantautor madrileño Ismael Serrano presenta hoy y mañana en concierto, a partir de las 20:30...

Pablo Derqui y María Ribera protagonizan 'La danza de la venganza' en el Festival Telón Tenerife

Pablo Derqui y María Ribera protagonizan 'La danza de la venganza' en el Festival Telón Tenerife

Esta producción del teatro barcelonés La Villarroel está protagonizada por los actores Pablo Derqui


El Parque Infantil El Laurel acoge una jornada sobre accesibilidad e inclusividad

El Parque Infantil El Laurel acoge una jornada sobre accesibilidad e inclusividad

El objetivo de esta jornada es profundizar en el conocimiento sobre la arquitectura accesible e...

Los artistas canarios protagonizan en Tenerife LOS40 Másmúsicas

Los artistas canarios protagonizan en Tenerife LOS40 Másmúsicas

Maikel Delacalle, Eva Ruiz o Cruz Cafuné, entre los cantantes que subirán al escenario el próximo...