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Reportaje en profundidad

'Jesucristo Superstar': En las entrañas de un musical

Descubrimos todos los entresijos para el montaje de una producción teatral musical, desde las técnicas actorales y de voz hasta el manejo de luces o el maquillaje utilizado

Una de los momentos del ensayo de 'Jesucristo Superstar 2.0'.

Una de los momentos del ensayo de 'Jesucristo Superstar 2.0'. Miriam Cos

Mientras un puñado de actores corta trocitos de puro jengibre para aclara la voz, un coro de gospel termina de colocarse unas túnicas propias de un Jerusalén de tiempos ya pasados. Entretanto, los encargados de las luces y el sonido ultiman detalles antes de dar por comenzada la representación y las maquilladoras llegan con prisa para alisar pelos y pintar rayas de ojos. Esto es el musical 'Jesucristo Superstar 2.0' de la productora 'El pulmón de Gaia' y en sus entrañas es donde se crea la magia de un tipo de producción que ya lleva muchos años pisando fuerte en nuestro país.

"Al ser una ópera rock el personaje de Jesús tiene que abarcar distintos registros y en ese aspecto es difícil", comenta el protagonista

"En total participamos unas 60 personas contando actores y técnicos. Hemos estrenado en Bilbao, pero en 2020 iremos a Madrid y haremos una gira", dice el director Gabriel Reig, cascos y micro en ristre, tan solo unos minutos antes de que su equipo salga al escenario por tercer día consecutivo. Entre bambalinas, algunos corretean con burros cargados de túnicas mientras otros hacen ejercicios de voz antes de salir a la palestra. Gorgoritos, sonidos extravagantes y dos de pecho se entremezclan en una suerte de merienda de locos antes de que el público se quede clavado en su asiento para volver a ver los últimos días de la vida de Jesucristo, esta vez sin Camilo Sesto como protagonista.

En este caso, Jesucristo, interpretado por Íñigo López, ha llegado directo desde un grupo de rock llamado Quaoar, mientras que otros personajes como María Magdalena (una de las tres que representan el papel) llega de la mano de Marta Ballestero, dermatóloga, o la imponente voz de Caifás, Koldobika Navarro, sabe muy bien cuál es el sentido de la justicia con su trabajo como agente. El elenco lo completan otros actores o cantantes de ópera, como Mikel Barcelona, que cada se preparan a conciencia para tomar el escenario con las notas rock que en 1975 fueron entonadas por el mítico Camilo Sesto.

Los actores de 'Jesucristo Superstar' hablan de los entresijos de un musical./ Ángela de la Torre | Miriam Cos

"En mi caso es mi primer musical. Vengo de la televisión y los eventos, mis escenarios no suelen ser altos. Esto es distinto a todo, hay que tratar de sentir la emoción del personaje", afirma Jon Fano, que interpreta a Pedro en la producción. En un proceso de dos meses de ensayos, cada actor ha hecho sus pinitos en casa, algo que cuentan entre risas. "A mi lo que más me gusta es alimentarme de las emociones de los compañeros. Para preparar la voz hacemos distintos ejercicios, hacemos notas y burbujas en una botellita de agua con pajitas" agrega Mikel Calvo, actor habitual en teatro y que ha participado en series como 'Presunto culpable'. "Tratándose de un musical que es una ópera rock el personaje de Jesús tiene que abarcar distintos registros y en ese aspecto es difícil. Entras alegre en escena y pasas por la traición, dar contenido más de pecho a la voz... luego hay que sonar a llanto y desesperación, algo que requiere cierta técnica y experiencia como cantante", explica López ataviado con la túnica blanca que caracteriza a Cristo.

"Nuestro director nos ha enseñado cómo tenemos que calentar las voces y ensayar. Un reto grande ha sido intervenir con otra gente", asegura el coro

Flexiones antes de entrar a escena para poder coger la emoción y la intensidad del momento, aprender a comedirse para meterse en el papel o ensayar en casa gritos desgarrados con el consecuente susto de los vecinos son algunas de las cosas que han hecho estos actores en el trabajo previo al estreno de la representación musical. "Yo gritaba perdón antes de ponerme a cantar. Ningún vecino se ha quejado", señala Calvo entre las risas de sus compañeros y mientras otros se colocan los cacos para hacer un último repaso a canciones como 'Hossana', 'Jesús morirá' o 'Getsemani'.

Sonidos enlatados y figurantes

Los tres aseguran entre risas que han practicado mucho en casa y se apiadan de sus vecinos. No son los únicos, durante todo el tiempo que dura el reportaje (unas tres horas), el sonido de fondo es un constante batiburrillo de cánticos por lo bajini.

Mitxel Santamarina se mete en la piel de Herodes./ M.C.

Marta Ballestero durante la sesión de maquillaje./ M.C.

El maquillaje de la producción es sencillo./ M.C.

El equipo de luces ultima detalles./ M.C.

Desde la mesa de sonido controlan los micros de todos los protagonistas./ M.C,

Santamarina y López ensayan una escena./ M.C.

El actor bromea con sus compañeros./ M.C.

Últimos detalles al decorado./ M.C.

Otra imagen del ensayo. / M.C.

Marta Ballestero observa a sus compañeros./ M.C.

El coro ensaya sus partes./ M.C.

Mikel Calvo es Judas./ M.C.

Los actores y cantantes bromean en el ensayo./ M.C.

El director da órdenes a iluminación./ M.C.

El cantante de ópera Martín Barcelona es Pilato./ M.C.

Miembros del coro cantan ante el espejo./ M.C.

Jon Fano come jengibre para cuidar la voz./ M.C.

Los actores se ponen de acuerdo en una escena./ M.C.

Íñigo López es Jesucristo/ M.C.

Los técnicos dejan todo preparado para empezar./ M.C.

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Más allá de todo esto, la labor del equipo de dirección en conjunto con luces y sonido es continúa, también la de la creación del decorado, todo hecho de papel y cartón. "Desde aquí se disparan unos vídeos programados, como por ejemplo una canción de Mikel Laboa", dice uno de los técnicos desde la sala de sonido e iluminación. "Yo controlo los micros de los protagonistas, clarinete y violín que salen luego, la música, les mandamos sonido a ellos también para que tengan referencia...", dice el especialista de audio mientras señala la mesa. "Esto tiene su historia, lo de los micros es bastante complicado. Al final ellos están interpretando y el volumen tiene que estar bajito... tiene su complicación", añade mientras observa una escaleta donde se le indica todo lo que tiene que hacer. "Llevamos tres días de pruebas y seguimos añadiendo micros para poder captar a los figurantes", dice para señalar un programa informático con el que mete todo tipo de audios enlatados.

Esos figurantes de los que habla el técnico pertenecen al Coro Gospel JC. Quince de sus 40 integrantes forman parte del reparto del musical y por primera vez, sin un director que les haga señas mientras cantan, han tenido que meterse en un papel más allá de dar la nota. "Tenemos a nuestro director, Alain, que es el que nos ha enseñado cómo tenemos que calentar las voces y ensayar las canciones en conjunto. Un reto grande ha sido intervenir con otra gente, no estamos solo nosotros", concretan Nines y Fani, que están viviendo la participación en la producción con mucho entusiasmo. "Nosotros lo que hacemos habitualmente es cantar, actuar nos daba más miedo porque no sabíamos qué hacer, cuál era la intención y nuestro papel. Con la ayuda de Grabriel, Aritz y los compañeros nos hemos ido orientando", sentencian.

Horas de ensayo antes de salir a escena en 'Jesucristo Superstar'./

Ambas coristas están más que ilusionadas con su participación, incluso una de ellas, Fani, asegura 'off the record' sentirse encantada con la temática de la obra. "Soy religiosa y formar parte de 'Jesucristo Superstar' es importante para mi". "Nosotros nunca hemos actuado ni hemos hecho nada igual, es una experiencia muy bonita", añade Nines.

"El proceso de maquillaje es sencillo. En películas u otras obras hace falta mucho más trabajo que aquí", dice el jefe de maquilladoras

Y más allá de actores y actrices, algunas ya consagradas como Maribel Salas de 'Ahí abajo' o 'La pequeña Suiza', y de cantantes de coro, en el papel de Poncio Pilato, Martín Barcelona no duda en exagerar sobre manera la voz y los gestos para mostrar toda la soberbia del tradicional personaje. Este tenor no es la primera vez que participa en un musical. 'West Side Story' o 'El fantasma de la ópera' han sido dos de las producciones en las que ha participado. Ahora, capa y cetro en ristre, se encarga de complicarle la vida al rockero Jesucristo hasta llevarle a la muerte. "Para ser un buen actor de musical hacen falta muchos años de formación. Yo estudié canto en el conservatorio y luego con la experiencia he ido cogiendo tablas de interpretación", dice enigmático para añadir que "en mi papel de Pilato veo como aparece por ahí Jesús, un don nadie, un hippie de la época, y empiezo a desconfiar de él y al final le juzgo a muerte. Al final me lavo las manos aunque a mi él me da igual, la cuestión es que el pueblo no me coma a mi", explica sin salirse del papel del gobernador romano.

Mientras Barcelona sigue en su personaje, los maquilladores llegan a todo correr para ponerse manos a la obra antes de que acabe el ensayo y empiece la tercera jornada de representación. "En este caso el maquillaje es sencillo. En películas, videoclips u otras obras hace falta mucho más trabajo que aquí", afirma Manolo Gallego, gerente y director artístico del equipo Balú Hair Trends y que ha participado en para Disney en el musical Violetta y en más de una veintena de cortos, entre otras cosas, mientras no pierde ripio del trabajo de las chicas para después atusar los rizos de Jesucristo. "¿Has visto que ahora tienes el pelo mucho mejor, no?", le comenta el profesional a López delante del espejo.

Tras haber estrenado en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao, ahora tendrán un tiempo, hasta el próximo año, para mentalizarse de que Jesús y sus apóstoles viajarán a Madrid a comenzar su gira.

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