Cultura y Espectáculos

Miguel Brito espera por su placa 645 firmas para su calle

Hoy se cumplen 121 años de la primera proyección del cine en Canarias, realizada por el cineasta palmero en el Guimerá, y 18 desde la petición de su familia de ubicar un recuerdo suyo en el teatro.
José D. Méndez
19/mar/19 6:24 AM
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Miguel Brito espera por su placa 645 firmas para su calle

José D. Méndez

Ll ega hoy otro 19 de marzo, el de 2019, y ya se cumplen 121 años de la primera proyección oficial del cine en Canarias realizada por Miguel Brito Rodríguez (Santa Cruz de La Palma, 1876-Santa Cruz de Tenerife, 1972) en Teatro Municipal de Santa Cruz de Tenerife, hoy teatro Guimerá. Asimismo, hace 18 años que un grupo de amigos y familiares de este pionero del séptimo arte, encabezados por Isauro Abreu García-Panasco, solicitaron un recuerdo en forma de placa en la entrada del recinto cultural. Tanto ellos como el propio Brito, o mejor dicho su memoria, siguen todavía a la espera.

Aquel día de San José de 1898 el ayuntamiento colocó en el hall del teatro los conductores eléctricos para realizar las proyecciones que duraron hasta el día 24. La primera la había llevado a cabo el 13 de febrero del mismo año, o sea un mes antes, en el salón de variedades situado en los bajos del Círculo Mercantil de Santa Cruz hasta fuera posible el acto del teatro. El 19 de marzo tuvo lugar la proyección y al mismo tiempo la inauguración de la luz eléctrica.

Brito, que tenía entonces 22 años, instaló su Cinematógrafo Lumière y ofreció al público la primicia oficial del cine en Canarias la noche de aquel 19 de marzo. Entre las películas exhibidas, una novedad absoluta en la isla, estaban Los siete pasos de la pasión de Jesús y Noche Toledana.

Brito, además de escritor, poeta, actor, tramoyista, educador, grabador y linotipista se distinguió como fotógrafo y cineasta. Al fallecer a los 96 años quedó vinculado a la cultura, principalmente de Santa Cruz, donde vivió la mayor parte de su vida, y de La Palma. Dejó un amplio legado no solo fotográfico (unas 20.000 placas), sino de toda clase de aparatos y artilugios que su esposa Blanca supo legar para que no se perdieran.

Miguel Brito fue un hombre avanzado, investigador y divulgador de cuanta manifestación del progreso técnico se producía en el campo de la imagen, viajando donde fuera preciso para estudiarlo y, si era posible, traerlo a Canarias. Así, en 1897 presentó y exhibió en las islas el kinetoscopio y el fonógrafo, antecesores de su Cinematógrafo Lumière, con el que se inició la historia del cine en las islas.

Tras el éxito en Santa Cruz, unos días después del 24 de marzo se trasladó a su ciudad natal, Santa Cruz de La Palma, donde el 24 de abril repitió estas sesiones de cine al aire libre y en el teatro.

En 1900, la Reina Regente, María Cristina, le concede el titulo de Fotógrafo de la Casa Real y se hace acreedor del mismo cuando, en 1906, Alfonso XIII visita Canarias en compañía de la Infanta María Teresa de Borbón, su esposo Fernando de Baviera, junto a varios ministros. Brito realiza un estupendo reportaje fotográfico de dicha estancia, tanto en placas sueltas como en dos magníficos álbumes.

En 1941, a los 65 años, Brito contrajo matrimonio con la cubana, de padres canarios, Blanca Rosa Padilla Cabrera, de 31. Formaron una pareja de extraordinaria cultura que colaboró con sus escritos en diversas revistas, tanto isleñas como peninsulares y participaron en multitud de manifestaciones artísticas.

En 1972, los periódicos recogieron la noticia de su fallecimiento. "Fue siempre un artista y un caballero de la bohemia dorada, actuó también en el teatro. (...) Fue un excelente fotógrafo y uno de los mejores operadores cinematográficos de aquella época, de lo que dejó constancia (...) Ha muerto un gran hombre, un excelente maestro. Fue siempre una persona sencilla, de gran corazón y extraordinarias virtudes. Desinteresadamente ayudó a muchos que siempre creyeron en sus conocimientos de la vida y la cultura. (...) Su inolvidable figura, su voz suave y bondadosa y su barba apostólica de siempre quedarán en el recuerdo".

Abreu, como portavoz de un colectivo que ha recibido múltiples adhesiones, concluye e insiste en "pedir al Área de Cultura de nuestro Ayuntamiento y a Patrimonio del Cabildo que coloquen una placa conmemorativa en el hall del teatro Guimerá cuyo importe correría por nuestra cuenta para recordar este importante acontecimiento que recogen los periódicos de 1898".

En 2002, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, por iniciativa popular y de diversas entidades, lo distinguió concediéndole una calle, de nombre Cineasta Miguel Brito, que se encuentra ubicada junto al colegio Chapatal, en la zona cercana al parque La Granja. Fueron en total 645 firmas, la mayoría de vecinos de El Chapatal, las recogidas y entregadas para la concesión de honores que el pleno capitalino acordó en forma de una calle en la sesión plenaria del 18 de octubre de 2002 siendo alcalde Miguel Zerolo. Sus descendientes, encabezados por el incansable Isauro Abreu y su esposa, Teresa Laborda, han impulsado diversos homenajes a su figura. Por ejemplo, en mayo de 2013, con ocasión del 41 aniversario de su fallecimiento, el cementerio de Santa Lastenia, donde reposan sus restos, fue escenario de una ofrenda floral como homenaje y recuerdo a "un avanzado de la fotografía, el cine y el sonido cuya principal preocupación era mostrarlo a todos los canarios" como recordaba ese día Isauro Abreu. Antes, el 19 de marzo de aquel 2013, se había llevado a cabo en el teatro Guimerá la proyección de una serie de piezas de principios del siglo XX para conmemorar los inicios del séptimo arte y la labor de Miguel Brito. Un Miguel Brito que tanto tiempo después continúa esperando por su placa.