Hospitales
Un estudio internacional concluye que la medicina basada en valor mejora la calidad asistencial y reduce el coste para el contribuyente
Publicado en la revista científica 'NEJM Catalyst Innovations in Care Delivery'

Médico analizando unas pruebas. / 123RF/kuprevich
Servimedia
Un estudio publicado en 'NEJM Catalyst Innovations in Care Delivery', revista científica del grupo The New England Journal of Medicine, concluye que la gestión de hospitales públicos mediante modelos de colaboración público-privada basados en atención sanitaria basada en valor (Value-Based Healthcare, VBHC) se asocia a mejores resultados clínicos, una mayor eficiencia en el uso de recursos y una mejora significativa en la satisfacción de los pacientes.
El trabajo aporta evidencia longitudinal a partir del análisis de datos públicos del sistema sanitario de la Comunidad de Madrid, que atiende a casi 7 millones de habitantes, y se posiciona como una de las evaluaciones más completas realizadas en Europa sobre el impacto de este tipo de modelos en sistemas con cobertura universal.
El estudio, que cuenta entre sus autores con el investigador internacional Jeffrey Braithwaite, una de las figuras más influyentes en el desarrollo de la sanidad basada en valor a nivel global, analiza el comportamiento de 25 hospitales públicos durante el periodo 2014-2023, de los cuales cuatro están gestionados por el grupo Quirónsalud, comparando los resultados de centros de gestión directa con los de hospitales cuya gestión ha sido externalizada a una red sanitaria que opera bajo principios de valor. En este contexto, el análisis no solo mide indicadores clínicos, sino también variables de eficiencia, experiencia del paciente y coste público, ofreciendo una visión integral del desempeño del sistema sanitario.
Los resultados muestran de forma consistente que los hospitales gestionados bajo un modelo de práctica clínica basada en valor para el paciente obtienen mejores resultados clínicos sin que existan diferencias significativas en la complejidad de los pacientes atendidos. En concreto, la tasa de complicaciones médicas y quirúrgicas durante la hospitalización es inferior en estos centros, con un 3,22% frente al 3,75% registrado en hospitales de gestión directa, una diferencia estadísticamente significativa. Asimismo, los hospitales analizados presentan tasas de mortalidad hospitalaria ajustada sistemáticamente inferiores a las esperadas a lo largo de todo el periodo de estudio, lo que apunta a una mejora sostenida en la calidad asistencial y la seguridad del paciente.
En términos de eficiencia, el estudio identifica una reducción relevante de la estancia media hospitalaria, uno de los principales indicadores de gestión sanitaria. Los hospitales gestionados bajo este modelo registran una estancia media de 4,93 días frente a los 5,83 días observados en los centros de gestión directa, lo que supone una diferencia significativa. Esta reducción no solo implica un uso más eficiente de los recursos, sino que también se asocia a menores riesgos clínicos para los pacientes, como infecciones nosocomiales o complicaciones derivadas de hospitalizaciones prolongadas, además de permitir una mayor capacidad de respuesta del sistema ante la demanda asistencial.
El análisis incorpora también la percepción de los pacientes, mostrando que la experiencia asistencial mejora de forma significativa en los hospitales gestionados bajo principios de medicina basada en valor para el paciente. La satisfacción global alcanza una puntuación media de 93,1 puntos frente a los 88,6 puntos en hospitales de gestión directa, lo que refleja una mejor valoración en aspectos clave como la accesibilidad, la coordinación asistencial y la calidad de la atención recibida. Esta mejora en la experiencia se traduce, además, en un mayor número de pacientes que ejercen su derecho de libre elección para acudir a estos centros, lo que indica una preferencia activa basada en resultados y percepción de calidad.
Sostenibilidad
El estudio evidencia también un impacto positivo en la sostenibilidad del sistema sanitario. El coste público por habitante en los hospitales gestionados por Quirónsalud es, de media, más de 250 euros inferior al de los hospitales de gestión pública directa, a pesar de que estos centros asumen con su financiación los costes de infraestructuras, tecnología, mantenimiento e innovación.
Este modelo demuestra que es posible ofrecer más y mejor atención sanitaria con un menor esfuerzo económico para el contribuyente, liberando recursos públicos que pueden destinarse a otras necesidades del sistema. En este contexto, la eficiencia generada por la gestión basada en valor se puede traducir en una mayor capacidad de inversión en investigación, desarrollo e innovación clínica, impulsando nuevos modelos asistenciales, el uso de tecnologías avanzadas, la medicina personalizada y la evaluación sistemática de resultados en salud. Esta reinversión en I+D es clave para seguir avanzando hacia una medicina más efectiva, segura y centrada en el paciente, al tiempo que fortalece el papel del sistema público como motor de conocimiento y progreso sanitario.
Uno de los elementos más destacados del estudio es su impacto en términos de equidad. Lejos de generar desigualdades en el acceso, los datos muestran que una proporción significativa de los pacientes atendidos en estos hospitales procede de áreas con menor nivel socioeconómico. De hecho, más de la mitad de los pacientes que optan por estos centros mediante libre elección provienen de zonas con menor renta, lo que sugiere que el modelo no favorece la selección de pacientes menos complejos, sino que amplía el acceso a una atención de mayor calidad para poblaciones más vulnerables
Según concluye el estudio, esta combinación constituye un factor determinante para impulsar mejoras en la calidad asistencial, al fomentar una competencia entre hospitales basada en resultados en salud y experiencia del paciente, en lugar de en el volumen de actividad. Este enfoque se enmarca en el modelo de sanidad basada en valor, que supone un cambio de paradigma respecto a los sistemas tradicionales al priorizar los resultados clínicos y la experiencia del paciente en relación con los recursos empleados, alineando incentivos y promoviendo la mejora continua.
En este sentido, la investigación destaca que la externalización de la gestión hospitalaria a proveedores privados con un enfoque de atención basada en valor puede ser una herramienta eficaz para mejorar el desempeño del sistema público. La combinación de libre elección, transparencia en los resultados y gestión orientada a resultados en salud no solo impulsa una competencia saludable centrada en el valor, sino que contribuye a elevar los estándares asistenciales de forma global.
Asimismo, este modelo favorece la equidad, al garantizar que todos los pacientes, con independencia de su origen o condición, puedan acceder a los centros con mejores resultados. De este modo, la mejora del sistema se produce “por arriba”, beneficiando al conjunto de la sociedad y reforzando la cohesión del sistema sanitario.
En conjunto, el modelo madrileño se consolida como una referencia internacional en cómo fortalecer la sanidad pública mediante la transparencia, la evaluación de resultados y un uso más eficiente y justo de los recursos públicos.
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