Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Carnaval

La Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá tiene nuevo director: José Juan Guadalupe afronta el reto

Tras más de cuatro décadas en murgas, de ellos 22 años en la Ni Fú-Ni Fá, José Juan Guadalupe asume la dirección de la murga madre de Canarias con la ilusión y el vértigo de seguir los pasos de Enrique González.

José Juan Guadalupe, de componente a director de la Ni Fú-Ni Fá. | EL DÍA

José Juan Guadalupe, de componente a director de la Ni Fú-Ni Fá. | EL DÍA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

La responsabilidad más grande que puede asumir un murguero en Canarias acaba de recaer sobre los hombros de José Juan Guadalupe. Después de más de 40 años ligado al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife y tras recorrer buena parte de la historia reciente de las murgas capitalinas, el vecino de El Toscal será el nuevo director de la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá, la murga madre del Archipiélago.

No es un nombramiento cualquiera. Supone ponerse al frente de una formación centenaria, heredera del legado de Enrique González Bethencourt, fundador de la Fufa y una de las figuras más influyentes de la historia del Carnaval. Dieciséis años después de la desaparición del maestro, José Juan asume el reto de mantener viva una forma de entender la murga que forma parte de la identidad de Santa Cruz. «Para mí es lo máximo a lo que puedo llegar. Ser director de la Ni Fú-Ni Fá ya es otra cosa diferente», confiesa con la mezcla de ilusión y nervios que acompaña a quien sabe perfectamente dónde se mete. No en vano, lleva más de dos décadas formando parte de la sociedad y conoce lo que supone ocupar ese puesto.

Nacido en Santa Cruz el 1 de julio de 1966 y criado en El Toscal, José Juan Guadalupe pertenece a esa generación que ha vivido el Carnaval desde todos los rincones posibles. Su historia murguera comenzó en Los Rebeldes, donde permaneció tres años. Más tarde pasó 14 temporadas en Triqui Traques, vivió el nacimiento de Caducos y se mantuvo durante seis años y acumula 22 carnavales en la Fufa.

Fotografía de familia de Guadalupe con el maestro Enrique González. | ED

Fotografía de familia de Guadalupe con el maestro Enrique González. | ED

«La Ni Fú-Ni Fá es mi casa, mi segunda casa», resume sin necesidad de añadir mucho más. Su llegada a la dirección se produce tras la decisión de Cándido Moreno de dar un paso atrás. Durante los últimos carnavales, Guadalupe ya había asumido algunas responsabilidades musicales cuando Moreno no podía acudir a determinados ensayos o actuaciones. También comenzó a montar canciones y a participar activamente en la preparación del repertorio.

La experiencia sirvió para medir sus posibilidades y para comprobar que podía asumir mayores responsabilidades. Cuando terminó el Carnaval, la conversación definitiva llegó de forma natural. Lo consultó con su familia y aceptó. Ahora le toca dirigir una murga que atraviesa un momento delicado después de temporadas sin encontrar la estabilidad deseada.

Tiene claro cuál será su principal objetivo: recuperar la confianza. «Nos hace falta seguridad. Tener la seguridad de aprendernos las canciones, de cantarlas bien y de creer en lo que hacemos», explica.

No habla de revoluciones ni de cambios traumáticos. Habla de trabajo. Mucho trabajo. De hecho, asegura que la preparación del próximo Carnaval comenzó prácticamente en marzo y que ya tienen gran parte del repertorio avanzado. También introduce cambios en la manera de seleccionar las letras, que se han escogido de forma anónima por un grupo de componentes encargado de valorar únicamente la calidad de los textos.

La apuesta artística también está definida. José Juan quiere recuperar el protagonismo del humor, una de las señas históricas de identidad de la Ni Fú-Ni Fá. «Queremos que la gente disfrute y, sobre todo, que entienda lo que cantamos», resume.

Su vínculo con la Fufa también tiene una dimensión emocional. Durante varios años coincidió con Enrique González Bethencourt, de quien conserva fotografías, recuerdos y enseñanzas. No se considera un continuador literal de su legado, pero sí alguien que comprende perfectamente lo que representa aquella figura para generaciones enteras de carnavaleros. De ahí que respete la evolución de las murgas, por más que el maestro reprochaba la conversión de estos grupos en corales. Sobre la participación de artistas en canciones de las murgas, Guadalupe lo tiene claro: «Pueden colaborar, pero la parodia no debe eclipsar el repertorio». A sus 59 años, Guadalupe afronta el mayor desafío de su vida murguera. Lo hace sin prometer milagros, pero con la convicción de quien ha dedicado más de media vida a cantar detrás de una máscara.

Ahora le toca ponerse delante y dar la murga, con el peso de la tradición . La primera cita, el 11 de septiembre, cuando arrancan los ensayos de ocho a nueve y media. Primero un par de días, hasta intensificar el ritmo para dar lo mejor «por y para Tenerife», como reza el lema de la murga madre.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents