Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Muere Juan Viñas, padre del nuevo Carnaval de Santa Cruz de Tenerife

Santa Cruz de Tenerife pierde a una de sus figuras clave en la consolidación del Carnaval como seña de identidad de la ciudad, sus barrios y sus gentes y como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Juan Viñas Alonso, a la izquierda, junto a Manuel Hermoso Rojas, padres del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

Juan Viñas Alonso, a la izquierda, junto a Manuel Hermoso Rojas, padres del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. / Carsten W. Lauritsen

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Esta madrugada, a las 4:15 horas, falleció Juan Viñas Alonso, uno de los dos padres del nuevo Carnaval de Santa Cruz de Tenerife junto con el recordado alcalde de la capital Manuel Hermoso Rojas, quien también murió menos de menos, el 17 de junio.

La capilla ardiente quedó instalada en el tanatorio de Santa Lastenia desde las 9:00 horas en la sala 5 y su entierro tuvo lugar mañana viernes, a las 12:15 horas, precisamente el día antes de su cumpleaños, cuando habría celebrado su 92 aniversario.

El legado de Juan Viñas en las fiestas de Santa Cruz

La muerte de Juan Viñas, alma de la organización de todo lo que tenía que ver con Fiestas en Santa Cruz, se produjo precisamente en la víspera de la elección de la reina de las Fiestas de Mayo.

Con Juan Viñas se acabó una era del Carnaval. Se fue un inventor de las fiestas, que dio soporte y cobertura a los grupos del Carnaval con la entrega de locales municipales, las primeras subvenciones, promoviendo concursos, dando forma y haciendo grande a la fiesta de la máscara con la complicidad de Manuel Hermoso.

Trayectoria en el Ayuntamiento y el Carnaval

Juan Viñas Alonso (Santa Cruz de Tenerife, 25 de abril de 1934-23 de abril de 2026) fue pieza clave en el engranaje del Carnaval, testigo de excepción de las Fiestas de Invierno, bajo la tutela del entonces concejal Ernesto de la Rosa, y luego del Carnaval de la Democracia, con el alcalde Manuel Hermoso Rojas.

Entró al Ayuntamiento de Santa Cruz en 1962 —año en el que se celebraban las segundas Fiestas de Invierno— tras ganar unas oposiciones para trabajar en el Negociado de Multas, donde tenía la responsabilidad de realizar certificados e informaciones; de ahí pasó al Negociado de Tráfico y Transportes, departamento del que ocupó la jefatura desde agosto de 1970 hasta septiembre de 1971; bajo su gestión se concedieron un centenar de licencias de taxis de aquella época.

Orígenes y primeros pasos en Fiestas

Nacido en el barrio de Cuatro Torres, cerca de donde vivió el recordado y célebre director y fundador de la rondalla Unión Artística El Cabo, el maestro Faustino Torres, Viñas atribuía a Ernesto de la Rosa el aprendizaje “del control de los duros”; también reconocía la labor de otro concejal, Juan Domínguez del Toro, el tesorero en la Concejalía de Fiestas.

“Ernesto de la Rosa me mandó a buscar; yo era por esa época jefe de Negociado y Transportes del ayuntamiento. Ernesto me metió colaborando con el secretario y el administrador. El secretario dejó el puesto en 1972, y yo pasé a ocupar esa responsabilidad; luego se marchó Ángel Emilio Rojas en 1973 para Cespasa, la empresa a la que se adjudicó por primera vez el servicio de limpieza. Ernesto de la Rosa me pidió que me hiciera cargo de la administración porque consideraba que era la persona ideal. Coincidió que ese año había retomado mi carrera de Derecho y había aprobado Derecho Administrativo. Le dije a Ernesto que quería acabar la carrera y que no podía asumir el cargo. Al día siguiente me llamó el alcalde Javier de Loño, me dijo que lo sentía mucho pero que tenía que aceptar el cargo porque era de mucha responsabilidad. El presupuesto era de seis millones de pesetas…”.

1972: financiación y apoyo a las murgas

“En 1972 a las murgas se les daba de subvención 30.000 pesetas: 15.000 antes de Carnaval y el resto, después. Las primeras 15.000 se las dábamos en especie. Hicimos unos banderines para venderlos. Otra cosa que hicimos, el programa. Contratamos una opción de compra de un apartamento en Los Cristianos. Hicimos rifas y les dimos los boletos a los grupos para que los vendieran”, contó Juan Viñas.

“Estábamos haciendo el recuento de los talonarios para hacer el acta y cada uno de nosotros llevaba mil pesetas en boletos. Estábamos oyendo la radio y salió el número; cuando lo oímos nos sonaba, y un jolgorio cuando vimos que el número no se había vendido. Fue en 1972, como si nos hubiera tocado a nosotros. Esto ayudaba a pagar a los grupos. Antes si te pasabas de presupuesto te la jugabas”.

Tras el paso de Fiestas de Invierno a Carnaval, en 1976, Juan Viñas aseguraba que “se evitaban las peleas para evitar que volviera a estar prohibido”.

1976: impulso al Carnaval fuera de Tenerife

Juan Viñas recordaba que en 1976 el entonces concejal de Fiestas —precisamente en el año en el que Santa Cruz se atrevió a colocar un cartel a las puertas del teatro Guimerá con el nombre de Carnaval, en vez de Fiestas de Invierno— “para la reserva de billetes, Ernesto de la Rosa me entregó una relación de billetes en la que yo estaba incluido. Cuando me vi en ella le dije a Ernesto que yo no iba a Las Palmas...”.

1981: nacimiento de la comisión mixta

Entre las principales satisfacciones de Juan Viñas, la creación de la comisión mixta del Carnaval, en septiembre de 1981.

1982: la Piñata Chica

“Una vez hicimos la Piñata chica; creo que fue en 1982. Llovió muchísimo... Fue de los días más grandes de Carnaval”.

1985: la gala da el salto

Entre los hitos de Viñas, de la mano del alcalde Hermoso, el salto de la gala del teatro Guimerá a la plaza de toros.

1987: récord Guinness del Carnaval

“Cuando el notario certificó que había más de 250.000 personas bailando a la vez con la misma música en las calles de Santa Cruz recuerdo los abrazos en la terraza del Casino; fue muy emocionante”.

Una vida dedicada al Carnaval

El Carnaval es de todos, pero no es de nadie en particular; no seremos el mejor Carnaval del mundo pero sí somos el más seguro”, sentenciaba el histórico gerente que se curtió en la empresa familiar de la fábrica de tabaco Isol, en la calle San Sebastián, en la gestión económica antes de pasar a la administración pública, donde miró hasta el último duro como si fuera propio.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents