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La Sardina de la Inclusión ‘baila sola’ en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife

Más de cinco mil participantes secundaron la iniciativa de Bienestar Social en la que reinó Pepe Benavente junto a otros grupos

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife acogió la tercera edición de la Sardina de la Inclusión, una iniciativa que emprendió hace justo veinte años José Juan Cruz, y que reunió a más de cinco mil participantes. Atrás queda el arranque en 2006, cuando el padre de este proyecto educativo lo puso en marcha a partir de esta experiencia que nació en el Centro de Educación Especial Inés Fuentes, en Icod, sede de la Sardina de la Inclusión hasta 2015.

Crecimiento y traslado del proyecto

A partir de ese año, el poder de convocatoria se desbordó y llevó a la organización y a los promotores del proyecto educativo a buscar otro enclave, que lo llevó hasta La Laguna, donde tuvo lugar hasta 2023, con excepción de las ediciones marcadas por la incidencia de la pandemia que, para sortear la COVID, se celebraron en Tegueste. Y en 2024 lo ‘amadrinó’ la concejala de Bienestar Social de la capital tinerfeña, Charín González, hasta que en esta edición ha sido el ayuntamiento santacrucero quien ha permitido que la Sardina de la Inclusión ‘baile sola’ por la avenida de Anaga.

Historias personales que dan sentido a la cita

Entre los más de cinco mil participantes que secundaron la convocatoria eminentemente municipal, más allá de la presencia de grupos llegados de Granadilla, surgieron historias personales que ponen en valor el verdadero significado del acto. Es el caso de Manuel Expósito, en el pasado fotógrafo, hoy disfrutando de la merecida jubilación, quien se acercó hasta la plaza de España, esta vez sin cámara ni peto, sino con boina y bastón, para acompañar a su hijo, Ioné.

A sus cuarenta años, está en el centro Los Verones y lleva ya cuatro años incorporado a una batucada… «y no lo hace nada mal. Lo vi hoy (por ayer) por primera vez y me impresionó cómo tocaba con unas baquetas un pequeño tambor de mano».

Una celebración de igualdad y participación

La Sardina de la Inclusión fue una exhibición de igualdad gracias a colegios, como por ejemplo el CEIP Santa Cruz, que movilizó a todo el alumnado. Y, más allá de habilitar los recursos para que todos pudieran disfrutar con los medios dispuestos en los puntos naranjas, llamó la atención el empeño y el cariño de la organización y de los protagonistas que se sucedieron sobre el escenario para que todos disfrutaran. Entre los participantes, la concejala de Urbanismo, Zaida González, que acudió disfrazada de pirata con su hijo, entre otros gestores municipales.

Música y baile como lenguaje común

Abrió el espectáculo el grupo coreográfico Crew of Dream, de Besay López, siempre dispuesto a contribuir a engrandecer el Carnaval y a fomentar este tipo de iniciativas sociales. Colectivo juvenil fundado en 2014 en Ofra, su intervención marcó el tono dinámico de un evento donde el baile se convierte en lenguaje común.

La organización no privó a los participantes de una de las actuaciones más esperadas en cualquier fiesta: la intervención del cantante Pepe Benavente, que tomó el relevo conectando con el público a través de su repertorio cercano y festivo, reafirmando el carácter intergeneracional del acto y estableciendo complicidades desde el escenario. Por la entrega y el entusiasmo mostrado, nadie diría que había estado la noche anterior animando el Entierro de la Sardina, que ha hecho grande desde que hace ocho años se incorporó la carroza de los cantantes al cortejo fúnebre más divertido.

Arte, terapia y mensaje social

Uno de los momentos más significativos llegó con la participación de la murga inclusiva Reconectados, integrada por personas con daño cerebral adquirido de la Fundación Hospitalaria de Tenerife, experiencia pionera que utiliza la creación artística como terapia y herramienta de superación.

La acción colectiva Dansign invitó posteriormente a los asistentes a sumarse a un calentamiento de baile adaptado y a una coreografía carnavalera danzada y signada, fomentando la comunicación accesible y el uso de los recursos del Punto Naranja.

El cantautor Moisés, músico y activista por la accesibilidad bajo el lema Música sin Barreras, ofreció un testimonio artístico cargado de mensaje social.

Un final festivo para una jornada emotiva

La recta final contó con la actuación del grupo coreográfico Wonder, actual campeón del Carnaval 2026, en una exhibición de altura en el escenario principal.

El cierre musical corrió a cargo de Macacos SoundMachine, formación compuesta por integrantes de diversas agrupaciones carnavaleras que puso el broche festivo a una jornada marcada por la energía, la cercanía y la celebración compartida.

Más allá del espectáculo, la Sardina de la Inclusión es un pellizco al corazón en el que todos forman el Carnaval de Santa Cruz.

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