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La reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife lució las uñas más caras del mundo

«Estas son las uñas más caras del mundo, porque me enseñan que por dura que sea la vida nunca debo dejar de creer». Es el testimonio de Ainhoa Suárez, que le hizo una artística manicura a la soberana, después de temer meses antes que una enfermedad le había arrebatado el pulso.

La reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife lució las uñas más caras del mundo

El Día

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

«Estas son las uñas más caras del mundo, porque me enseñan que, por dura que sea la vida, nunca debo dejar de creer». Así explica Ainhoa Suárez su experiencia de vida, que se resume solo en las manos de la reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, las mismas que sostienen el cetro de la fiesta y también de la vida...

Las uñas de Carla Castro, soberana de la fiesta, con la fantasía Icónica, como su propia historia de superación, ideada por Alexis Santana y con la que representó a McDonald’s y EL DÍA, incluían la historia íntima de superación personal de Ainhoa Suárez que trasciende el espectáculo: diez obras de arte efímero, para una noche, elaboradas por unas manos que, hasta hace poco, temían no volver a trabajar con normalidad.

El diagnóstico que cambió su vida

Hace un año y medio, Ainhoa Suárez, manicurista y autónoma, recibió un diagnóstico que le cambió la vida: linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer sanguíneo que obligó a detener de golpe su rutina profesional y personal.

Ainhoa ya había realizado un trabajo similar para Lucía Hernández Alonso, la Venus del traje de Alexis Santana con la que cosechó el título de primera dama de honor de la reina del Carnaval de 2024. Las cosas cambiaron de manera radical con el devenir de los meses.

Las secuelas invisibles de la quimioterapia

La quimioterapia dejó secuelas especialmente duras para alguien cuyo oficio depende de la precisión manual. El hormigueo constante, la pérdida de sensibilidad y la desaparición del pulso afectaron directamente a su capacidad para realizar trabajos de nail art y dibujo a mano alzada.

Ainhoa Suárez, en una sesión de trabajo con la reina del Carnaval.

Ainhoa Suárez, en una sesión de trabajo con la reina del Carnaval. / El Día

«Prácticamente no sentía las manos», recuerda. Aun así, continuó trabajando en la medida de lo posible. El proceso fue largo y emocionalmente complejo. La incertidumbre sobre si podría volver a desarrollar su profesión con normalidad se convirtió en una de las mayores cargas durante la recuperación.

La llamada que lo cambió todo

Poco después de finalizar el tratamiento llegó un mensaje que marcaría un punto de inflexión. Una clienta, la propia Carla Castro, había recibido recomendaciones sobre su trabajo y quería contar con ella para realizar la manicura que luciría en la gala.

La propuesta fue mucho más que un encargo profesional. «Pensé que quizá sí podía volver a ser la que era». O, al menos, ponerse a prueba e intentarlo.

Una nueva oportunidad en Carnaval

Nacida en León en 1986, Ainhoa no se lo pensó y aceptó. Conocedora del Carnaval y amante del mundo de la estética, en la que se ha especializado, hace 30 años se trasladó a Tenerife e inicialmente se estableció en El Médano, hasta culminar su formación especializada en Madrid y montar su gabinete en la calle Garcilaso de la Vega, en Santa Cruz: Karma, en el que tiene firme convencimiento.

En la cita con Carla, estudiaron colores, formas y detalles para que las uñas encajaran con exactitud en la fantasía del traje. El trabajo, minucioso y cargado de simbolismo, le devolvió la confianza recuperada y hasta tuvo la oportunidad de disfrutar en directo de un anuncio que estremece las entrañas: Santa Cruz de Tenerife ya tiene nueva reina del Carnaval, título en el que Ainhoa también tiene un poco de ‘culpa’.

Un llanto de emoción y renacimiento

Al oír el nombre de la reina, Ainhoa rompió a llorar. No solo lo era por la alegría del triunfo compartido. Era la confirmación de que, tras meses de miedo e incertidumbre, volvía a sentirse capaz para afrontar su vocación.

El triunfo de Carla era también el de Ainhoa, y las manos de la nueva reina sostenían el cetro y mostraban el empeño de tutear a la vida, con el Carnaval como medicina. Entre las sesenta obras de arte que lució Carla, la joya de la corona: la apuesta por la vida.

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