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Las familias toman las calles de Santa Cruz de Tenerife en el primer Carnaval de Día

Miles de carnavaleros salen a disfrutar de las carnestolendas en una jornada soleada en el epicentro de la fiesta de la capital chicharrera y en el entorno de los tres escenarios donde actuó medio centenar de artistas

Primer Carnaval de Día de Santa Cruz de Tenerife 2026

María Pisaca

Miguel Ángel Autero

Miguel Ángel Autero

Santa Cruz de Tenerife

Miles de personas disfrutaron ayer del primer Carnaval de Día de 2026 en Santa Cruz de Tenerife. Desde antes incluso de que comenzaran las actuaciones programadas de más de medio centenar de artistas, orquestas y dj’s distribuidos en los tres escenarios del Carnaval, cientos de personas ya se habían acercado a los enclaves de referencia. Carnavaleros, fiesteros y noveleros se mezclaban en la zona conocida que se conoce como el cuadrilátero de las fiestas de carnestolendas de la capital chicharrera.

No pocas mascaritas, a esas primeras horas de luz del domingo, se habían retirado a descansar a casa después de una movida noche de Sábado de Carnaval. Parecía que aún tenían fuerzas para empatar la madrugada con el programa de actuaciones previstas para el domingo, pero poco a poco se fueron retirando.

La mayoría de los que aprovecharon esta primera cita del Carnaval de Día son cabezas de familia que, lo de salir de juerga por la noche quedó atrás hace tiempo, más o menos el mismo que ha pasado desde el nacimiento de sus hijos.

La primera fiesta diurna de los Carnavales de Santa Cruz de Tenerife -no hay que olvidar que el Sábado de Piñata se celebrará el segundo Carnaval de Día- congregó a miles de personas en torno a los tres escenarios ubicados en el entorno de la plaza del Príncipe, de la plaza de la Candelaria y el de la Avenida de Francisco La Roche. Muchos de ellos empujaban cochecitos de bebé o iban de la mano agarrando a chiquillos que apenas podían tener un par de años más que los ocupantes de los carritos.

No podían faltar a la cita Las Celias que cumplen 30 años ininterrumpidos cumpliendo con su cita en el Carnaval. Desde su tradicional cuartel general montado en el Hotel Príncipe Paz, animaron a todos como auténticas reinas de los Ritmos Latinos, el tema del Carnaval de 2026. Javier, su presidente y fundador, no ha podido salir a recorrer las calles este año por un percance, pero ha estado al lado de Las Celias en el hotel como Las Celias han estado a su lado como una auténtica familia.

Entre esos grupos de familias carnavaleras formadas por cuatro, cinco, seis miembros o por la tropa entera sumando a primos y primas, se hacían notar los habían elegido una fantasía común como disfraz de grupo.

Otros conservaron una temática común aunque representaban historias diferentes, como un padre de familia que lucía una impecable casaca roja, peluca ensortijada de negro azabache, garfio y sable al cinto como si interpretara al pirata pesadilla de Peter Pan, el Capitán Garfio. Su mujer e hija pequeña, en cambio, lucían un uniforme muy similar al de Russel Crowe en su papel protagonista de la película Master and Commander. Su otro hijo, preadolescente, no iba disfrazado y dejaba vislumbrar cierto malestar no fuera a ser que sus amigos le vieran en pleno plan familiar.

Una familia al completo se enfundó en unas mallas verdes con un caparazón de goma eva a la espalda y antifaz negro para representar a las cuatro Tortugas Ninja. Dos de ellas, las más menudas claro, corrían de un lado para otro ante la atenta mirada de las otras dos que les dejaban hacer confiando que a la tarde llegarían derrotadas a casa y, con suerte, caerían roque en la cama.

Había grupos de amigos quinceañeros que se lo curraron a tope y se notaba las horas de trabajo con la silicona, las agujas y los botones a presión. Ellos se mezclaban con otros que lo dejaron todo para última hora y al final acudieron a un socorrido disfraz baqueteado en los bailes del año anterior. Y, quizás los más numerosos, lucían una de tantas fantasías que semanas antes estaba colocada dentro de un plástico en el comercio chino más cercano de su casa.

Los integrantes del primer grupo se disfrazaron de heladeros dentro de una de esas camionetas de helado que recorren las calles con una musiquilla inconfundible. Aquí había nivel. Los del segundo grupo aseguraron que tenían una idea de disfraz que, simplemente, «no supieron llevarla a cabo», pero «hubiera sido la bomba». Aunque no adelantaron detalle alguno no fuera a ser que el año que viene les copiaran la idea si lo contaban al periódico y leían estas líneas. El tercer grupo iba dentro de un mono de color naranja y una peluca con los pelos de punta y color negro azabache. Según dijeron eran Piccolo Naranja, un personaje de Dragon Ball.

Unos y otros, grandes y chicos, familias con hijos y abuelos, y grupos de amigos y amigas, se repartieron entre los tres puntos neurálgicos de la jornada del domingo de Carnaval donde la música comenzó a sonar sobre las 11:00 horas de la mañana y acabó poco después de las 22:00 horas.

En la Plaza del Príncipe, la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fa arrancó su tradicional cita ante un numeroso público que abarrotaba el recinto esperando escuchar eso de «por cu...banito soy señores». La otra cita histórica, que se celebra desde hace décadas en el mismo entorno, fue la actuación de Los Fregolinos al mediodía. Luego actuaron David Pérez, Macaco’s Sound Machine, Moise González y Son Iyá, Orquesta Tejina y Malibú Band.

A partir de las dos de la tarde, el escenario de la explanada de la Avenida Francisco La Roche, impulsado por Los 40 reunió a figuras como Sofía Reyes, Bejo, Zzoilo, Chema Rivas y Daniela Blasco, o Pikete, Ariann, Chris Noa, Mandy Hdz & Jumey y Neizan, además de la energía coreográfica de la Compañía MM Danza.

En la Plaza de La Candelaria, Neo Pinto, Morocho Infantil y Dorada Band coparon la primera mitad del día tomando el relevo luego orquestas como Sabrosa, Columbia y Guaracha, que estiraron la fiesta hasta bien entradas las diez de la noche.

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