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Micaela, la reina de las mascotas y del Carnaval infantil de Santa Cruz de Tenerife 2026

Aurora, Pedro, Miel, Marisa, Teo, Lolo, Wendy, Niebla, Ava, Bowie... son los nombres de las mascotas del equipo del diseñador Santi Castro presentes por detrás del traje de la reinita.

Micaela Díaz Lima, Reina Infantil del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026, en el día después de su proclamación.

Micaela Díaz Lima, Reina Infantil del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026, en el día después de su proclamación. / Arturo Jiménez

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

«En mi familia hay muchos artistas». La frase resume una la experiencia vital de protagonistas en la historia historia del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, desde los años noventa, cuando María Díaz, junto a Marco Marrero, ganaron los títulos de las reinas adultas delCarnaval desde 1993 a 1995. Más de treinta años después, la sobrina de una de las diseñadoras con mayor proyección en moda a nivel nacional e internacional se alza con el cetro infantil. Nada nuevo en la familia Díaz, pues su prima, Camila, ya fue elegida soberana el año pasado con el mismo diseñador.

Un sorteo en el seno de la familia determinó que la pequeña Micaela desfilara esta edición y el próximo año lo hará, con el oportuno patrocinador, su hermana gemela, Martina.

Hay un detalle que convierte a Micaela en una reina única: su amor por los animales. Tanto es así que el equipo decidió rendir homenaje a esa pasión de forma muy especial. En la parte trasera del traje figuran los nombres de diez mascotas, pertenecientes a miembros del equipo del diseñador que los han acompañado casi a diario, cada vez que se reunían para avanzar en la elaboración.

Micaela creció entre telas, bocetos y sueños de Carnaval. «En mi familia hay muchos artistas», repite la diseñadora, que ha visto cómo dos generaciones distintas han vivido desde dentro la experiencia de la fantasía y el escenario.

Una niña risueña

María Díaz define así a la nueva soberana: «Es una niña muy risueña, amante de los animales, le encanta bailar y está muy unida a su hermana gemela, Martina». Vive en El Sauzal y estudia en el colegio Nazaret de Los Realejos. Hoy se vuelve al día a día de las clases después de la resaca de su proclamación, en la que tuvo sesión contínua atendiendo a los medios de comunicación como una campeona.

Su prima Camila, reina infantil en la edición anterior, es también una de sus grandes amigas. «Se quieren muchísimo», explica la diseñadora. De hecho, la elección de la candidata de este año se decidió por sorteo, ya que son hermanas gemelas y están destinadas a vivir la experiencia. Este año fue Micaela; el próximo, si se dan las condiciones, será Martina.

El día después de la gala, Micaela lo vive con la misma naturalidad con la que afronta el juego. Entre entrevistas, radios y cámaras, habla con su madre, Estefanía, sin perder la sonrisa. Cuenta que le encanta disfrazarse, que juega con sus muñecos Sylvanian, que sus amigas del cole —Holaya, Danila y Vega— la han visto «en la tele» y que el escenario le pareció «enorme» la primera vez que lo pisó.

Amor de padres

Su madre confirma lo que muchos ya intuían: Micaela vive rodeada de disfraces casi todo el año. «Le gusta actuar, cantar, bailar…», resume, mientras recuerda que esa noche apenas durmió cuatro horas antes de volver a la rutina escolar.

Para su padre, Miguel Díaz, la experiencia se vive con emoción contenida. «Micaela es una niña maravillosa, muy cariñosa», explica. «Al principio es un poquito introvertida, pero enseguida pierde la vergüenza».

Miguel reconoce que en casa el Carnaval se vive de forma intensa, y se remonta a su etapa de pequeño en el taller de su tía María. «Yo tengo imágenes muy claras de cuando era pequeño, con tres o cuatro años, en el local donde mi tía María preparaba los trajes, rodeado de cajas de cristales Swarovski hasta la madrugada». Una herencia que hoy reaparece en sus hijas.

Sobre el futuro, no hay prisa. «Todavía no sabe qué quiere ser de mayor, pero le encantan los disfraces y los animales», señala. Dos pasiones que han quedado reflejadas en su fantasía ganadora.

Para Santi Castro, diseñador de la fantasía ganadora y vencedor por segundo año consecutivo –suma nueve títulos de reina infantil en su trayectoria–, la experiencia vuelve a ser intensa. «Como siempre, positiva, pero muy ajetreada», reconoce. El proceso comenzó en verano, entre ideas, bocetos y la búsqueda del patrocinador.

Los diseñadores

«La candidata ya la teníamos, porque eran gemelas», explica. Ahora, esta plataforma sirve para buscar un patrocinador para el próximo año. Sobre el nivel del certamen, Santi se muestra satisfecho: «Muy bueno, se notó un cambio de chip, propuestas diferentes y con personalidad».

Micaela Díaz inicia su reinado sin ser del todo consciente del título, pero con la naturalidad de quien vive el Carnaval como un juego. «Se dio cuenta que era la reina cuando vio que le movieron el traje en el momento de la proclamación. Nosotros inculmamos y las acompañamos como candidatas a reinas, no inculcamos más». Rodeada de familia, creatividad, animales y cuentos, su historia confirma que, en el Carnaval infantil, lo más importante no es ganar, sino soñar.

Desde dentro del equipo creativo, Lucy González, mano derecha del diseñador Santi Castro, aporta una de las claves del éxito. «A Micaela la conocimos a través de María Díaz. Es de la familia», explica. «El año pasado presentó una sobrina y este año la otra; una de las dos gemelas y fue por sorteo».

Lucy describe a la niña con una imagen que se repite entre quienes la rodean: «Micaela vive en un cuento todo el día. Se entretiene con todo: las luces, el escenario, lo que la rodea». De hecho, durante la proclamación, tardó en darse cuenta de que era la reina. «No sabía ni que lo era hasta que empujamos el traje. Ella vive esto como una experiencia, como disfrute».

En el equipo lo tienen claro: «Nosotros no preparamos reinas, preparamos candidatas. Lo importante es que disfruten».

El traje no nació pensando en una niña concreta, sino en una fantasía infantil. «Todas las niñas son preciosas», explica Lucy González. «Primero creamos el mundo y después la niña se adapta a él». En el caso de Micaela, la conexión fue total: «Ella vive en ese mundo fantástico. Es una enanita más del traje».

La fantasía cuenta un cuento propio: en lo más profundo de un bosque encantado, unos diminutos habitantes construyen su hogar sobre un gran caracol. Entre risas, colores y magia, Micaela transforma el bosque en un lugar donde la imaginación florece.

El diseño incluye 13 enanitos –número fetiche de Santi Castro–, cinco grandes setas, casitas hechas a mano, un caracol gigante y otro diminuto junto a la niña. Todo pensado para ser voluminoso, pero ligero, priorizando siempre la comodidad de la pequeña; es sello de la casa evitar el peso y que las canditadas vivan este particular cuento de Carnaval. El vídeo del momento de su proclamación inmortaliza un sentimiento que le acompañará de por vida: "es imposible, es un sueño hecho realidad".

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