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Primi Rodríguez, sorprendido por la "locura" vivida por Bambones en la final de murgas del Carnaval de Tenerife

El director de la murga de El Cardonal evita entrar en charcos; admite que no se ve haciendo un repertorio como Trapaseros

Primi Rodríguez, director de Bambones, segundo premio de Interpretación de murgas en el Carnaval de Tenerife 2026.

Primi Rodríguez, director de Bambones, segundo premio de Interpretación de murgas en el Carnaval de Tenerife 2026. / Andrés Gutiérrez

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

El día después de la final del concurso de murgas deja menos ruido y más tiempo para saborear la experiencia. Primi Rodríguez, director de Bambones, valora lo vivido en el escenario del Recinto Ferial desde la emoción.

Lejos de entrar en análisis comparativos o lecturas de clasificación que deriven en polémicas, Primi sitúa el foco en las sensaciones y asegura no haber visto aún el concurso. La actuación de Bambones en la final dejó una imagen potente de comunión con el público, una sensación que el propio Primi admite no haber vivido nunca antes.

Una locura imposible de controlar

«Llegó un momento, más o menos a mitad de la segunda canción, en que pensé: esto yo no lo puedo controlar. Esto se nos ha ido de las manos», relata. No sabía si el público aplaudía, bailaba o simplemente estaba desbordado por el momento. «Fue una locura, una locura absoluta».

El director murguero, decano de los veintiuno que desfilaron por el Recinto Ferial en las cuatro fases, compara lo ocurrido con hitos pasados, incluso con etapas consideradas históricas, y concluye que lo de esta final fue diferente a todo. «Ni Escuelita Murguera, ni otros años grandes. Aquello era ordenado. Lo de anoche no. Desde que subimos al escenario había una magia que nunca había sentido», lo que otros han definido como hambre de murgas.

La magia desde el primer minuto

Desde la entrada, el repertorio y la respuesta del público formaron parte de un todo que Primi define como «un chute de locura», una experiencia que superó incluso las expectativas con las que cualquier murguero sueña antes de subir a un escenario. «La realidad superó las expectativas, muy por encima».

El peso de cerrar la final

Preguntado por la influencia del puesto en la final, Primi no duda en señalar la dificultad de cerrar el concurso. «Ser último es muy difícil. Cantas pasada la una de la mañana, vienes de ver a ocho murgas, con parones de publicidad y bajadas de adrenalina constantes». Aun así, reconoce que lo vivido esa noche rompe cualquier teoría previa. «Después de lo de ayer, ya no sé qué decir», comenta entre risas.

Pasacalle de Bambones

Andrés Gutiérrez

Desde su experiencia, el debate sobre si es mejor abrir, cerrar o quedar en medio ha ido cambiando con los años. «Antes todo el mundo quería ser último, luego todos querían ser primeros. Ahora yo creo que el puesto ideal está entre el tercero y el cuarto», apunta, relativizando una discusión que considera casi cíclica.

Estilos y gustos

Primi se muestra claro al hablar de estilos. Rechaza comparaciones directas entre Bambones y Trapaseros y defiende la diversidad como riqueza del certamen. «Yo no me veo haciendo un repertorio como Trapaseros. A nosotros nos gusta cantar lo que cantamos. Cada murga entiende esto a su manera».

Con 94 componentes, insiste en que Bambones se identifica con sus letras, su forma de decirlas y el porqué de lo que cantan. «La gente sigue a la murga porque le gusta el estilo. No hay más».

Reflexión frente a inmediatez

También se pronuncia sobre el debate generado por elementos escénicos como las banderas, reivindicando la necesidad de reflexión frente a la reacción inmediata. «La gente opina antes de saber por qué está algo ahí. Todo es inmediato. Todo genera debate antes de entenderse».

El modelo del concurso

Más allá de lo emocional, Primi deja reflexiones de calado sobre el modelo del concurso. Defiende la semana completa de murgas y el ambiente de debate que genera, aunque apunta que hay cuestiones estructurales que deberían revisarse con tiempo. «Los debates no se pueden resolver en enero. Hay que trabajar desde abril o mayo».

El perfil del jurado

Especial atención dedica al perfil del jurado, una cuestión recurrente en cada edición. «No hace falta saber música, pero sí seguir los concursos, que te gusten las murgas», señala, convencido de que existe gente preparada y dispuesta, pese a la idea extendida de que «nadie quiere ser jurado».

El premio, en segundo plano

Sobre el resultado final, Primi no esquiva la realidad, pero la relativiza. «El segundo me deja con sabor a segundo, ni poco ni mucho», afirma, aunque deja claro que el premio quedó eclipsado por lo vivido en escena. «Nada puede tapar ese sentimiento. En más de 40 años no había vivido algo parecido», y evita polémicas para seguir en esa nube de locura murguera que todavía lo envuelve.

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