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Una familia con sabor a Caña

La agrupación musical que dirige Juani Febles, que suma seis primeros de Interpretación consecutivos, hace este año doblete de concurso

La agrupación musical Caña Dulce presentó anoche la fantasía que lucirá este Carnaval de los ritmos latinos

La agrupación musical Caña Dulce presentó anoche la fantasía que lucirá este Carnaval de los ritmos latinos / E. D.

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Hay proyectos que se construyen con partitura, otros con horas de ensayo; algunos, los menos, con sentimiento de familia y orgullo de pertenencia. Caña Dulce pertenece a este último grupo. Y ahí reside la clave de su éxito, con seis primeros premios de Interpretación consecutivos y décadas sin perder identidad. Anoche presentaron la fantasía que lucirán este año.

Juani Febles, director musical y uno de los pilares del grupo, huye de fórmulas mágicas por la clave del éxito. «Son proyectos, como todos los años», simplifica, aunque enseguida matiza: la línea es la de siempre. Canciones de su estilo, voces femeninas y masculinas bien conjuntadas, contracantos cuidados y una paleta musical que mira sin complejos a la música argentina y puertorriqueña, sin encasillarse. Parranda sí, pero entendida desde el respeto al arreglo, al coro y a la musicalidad.

El éxito, insiste Febles, no está en otra cosa que en el ensayo y en un equipo humano que apenas ha cambiado con los años. A eso se suma una cuidada elección de temas, porque –como dice– cada director tiene su librillo, y él siempre ha apostado por la variedad sin perder la esencia.

Caña Dulce nunca ha querido ser una agrupación de una sola salsa o de un solo ritmo. Desde los tiempos de Marcelo Santana, fundador y director por excelencia, en 1984, la formación marcó una estela que hoy sigue viva. El legado de Marcelo ‘El Gallo', en activo, sumó un hito: ocho primeros premios en los años noventa, y Juani Febles recogió ese testigo desde el respeto y ‘ha alimentado al niño’ con otros seis.

Esa fidelidad al espíritu del grupo explica también otro de los grandes activos de Caña Dulce: atraer a carnavaleros de otras modalidades. Gente que «cierra etapa» en murgas o comparsas y decide acabar el camino en Caña. Aquí, repite quien entra, «se respira familia». No es una frase. Son 56 personas –37 de coro y 15 músicos– que conviven sin cuotas, sin obligaciones económicas y con una premisa clara: venir a disfrutar. Los músicos, en su mayoría del barrio o amigos, son parte del grupo, no un añadido externo.

Ese ambiente explica por qué nombres conocidos del Carnaval se suman a la formación, un grupos que cada año suena compacto. La calidad musical es alta, sí, pero el buen ambiente es marca de la casa. «Aquí no solo se dice sino que eso se lleva a cabo», dice Juani cuando habla del buen rollo.

Juani reflexiona sobre el presente y el futuro de la modalidad. Cree que para atraer público hay que ofrecer calidad y lamenta que las agrupaciones jueguen con desventaja por componentes -arrastran menos públicos- y fecha en el calendario, que diría la canción. Bajo una premisa: defiende la supervivencia de todas las modalidades porque que hace grande el Carnaval, y lo sostiene desde el aval de haber militado en otras modalidaes . Y es que este año Caña Dulce hace doblete de concursos.

El director musical también se ha embarcado en el proyecto coral de la comparsa Bella Mariana, –esta formación salió el año pasado fuera de concurso y se estrena en el gran formado esta edición– aportando su experiencia en el trabajo de voces, y con él, las voces de Caña Dulce. Dos concursos, dos retos, una misma pasión: Carnaval. n

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