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La comparsa Tropicana infantil, de Candelaria, cumple 30 años en el Carnaval de Tenerife

La Villa Mariana puede presumir no solo de tener la comparsa infantil decana de la fiesta sino de ‘fabricar’ Carnaval. En la actualidad, niños que militaron en este grupo salen en cuerpos de baile de ‘grupos grandes’.

comparsa Tropicana infantil

Andrés Gutiérrez

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

La comparsa infantil Tropicana de Candelaria, que celebra esta edición treinta años en el Carnaval, puede presumir de ser más antigua que sus propios componentes, con edades comprendidas entre los siete y los 17 años. La excepción es Junior, el benjamín del grupo y probablemente el percusionista más joven del Carnaval, con solo cinco años, que ya suma dos participaciones en la fiesta.

Tropicana Infantil surge de manera natural, impulsada por familias de la comparsa adulta que querían ofrecer a sus hijos un espacio propio dentro del Carnaval. La Tropicana adulta nace en 1994 de la mano de Efraín Medina, entonces animador sociocultural de Candelaria y actual consejero de Empleo del Cabildo de Tenerife, y dos años después, en 1996, se crea la formación infantil. “Había papás y mamás de Tropicana adulta con niños y así nació la infantil”, recuerda Nati González, vinculada al grupo desde hace catorce años.

González comenzó acompañando a su hija, hoy ya fuera del grupo por edad, y continúa cultivando nuevas generaciones junto a un equipo en el que, subraya, los verdaderos protagonistas son los niños, hace constar en una visita en la que también participa la alcaldesa de Candelaria, Mary Brito, y el concejal de Fiestas de la Villa, Manolo González.

Una comparsa cien por cien infantil

Uno de los principios que ha marcado esta etapa es la apuesta decidida por una comparsa exclusivamente infantil. Aunque en los primeros años la batucada estuvo formada por adultos por falta de niños, la actual directiva decidió hace más de una década trabajar solo con menores. “Si quieres reivindicar que eres cantera del Carnaval, tienes que hacerlo con niños”, afirma Nati.

Miembros de la batucada de Tropicana infantil junto a los integrantes del cuerpo de baile.

Miembros de la batucada de Tropicana infantil junto a los integrantes del cuerpo de baile. / Andrés Gutiérrez

Por ese motivo, cuando los componentes cumplen los 17 años dejan paso a nuevas generaciones. Muchos continúan su trayectoria en comparsas adultas de distintos municipios, más allá de que no existan bases reguladas para esta modalidad, en la que el colectivo infantil de Candelaria es pionero y que solo cuenta con otro referente: Joroperos Infantil.

Actualmente, Tropicana Infantil cuenta con 44 componentes, una cifra que se mantiene estable para garantizar una atención adecuada. La batucada vive uno de sus mejores momentos, con 15 niños, fruto —según Nati— de “muchos años haciendo escuela”.

Diseño, convivencia y formación

La preparación del grupo comienza en el mes de junio, con un breve parón veraniego antes de retomar el trabajo creativo. El diseñador Jorge González Santana, vinculado a Tropicana Infantil desde hace doce años, se encarga de dar forma a una fantasía que los propios niños presentan cada edición.

Una de las señas de identidad del grupo es que todo el vestuario se presenta completo, en una convivencia que se desarrolla durante un fin de semana en una casa rural. Una experiencia pensada para reforzar el carácter lúdico, educativo y de grupo del proyecto.

Parte del cuerpo de baile de la comparsa infantil Tropicana de Candelaria en pleno ensayo.

Parte del cuerpo de baile de la comparsa infantil Tropicana de Candelaria en pleno ensayo. / Andrés Gutiérrez

En cuanto al respaldo institucional, Nati González se muestra clara. Destaca especialmente las excelentes instalaciones de las que disponen los grupos del Carnaval en Candelaria, una nave compartida que define como “familiar” y basada en el compañerismo. Sin embargo, reivindica una mayor valoración económica del trabajo de las comparsas infantiles. “Cobramos 6.300 euros de subvención de Santa Cruz, y con todo lo que hacemos, es poco”, señala, insistiendo en que el objetivo no es competir, sino que los niños disfruten, se motiven y vivan el Carnaval de forma positiva.

Viajes, presencia y perseverancia

Esa filosofía se refleja también en iniciativas como los viajes, entre ellos la próxima participación en Las Palmas de Gran Canaria, que supone un estímulo añadido para los componentes. En 2008 y 2009 ya participaron como exhibición en el Carnaval grancanario, al que regresan quince años después.

En el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, Tropicana Infantil ha ido ganando presencia a base de insistencia y trabajo. “Somos de los que peleamos por estar”, cuenta Nati, recordando su participación en la inauguración del Carnaval y en distintos concursos y galas. Una perseverancia que define a una comparsa que no solo forma bailarines y percusionistas, sino que mantiene vivo un legado que se transmite de generación en generación.

Tanya Castillo, el sello coreográfico

Tropicana Infantil tiene en Tanya Castillo uno de sus grandes avales de calidad. Es la coreógrafa del grupo desde hace tres años. Llegó casi por casualidad, de la mano de una amiga vinculada a la comparsa, pero su trayectoria y experiencia la han convertido en una pieza clave del proyecto.

La coreógrafa, Tanya Castillo, a la derecha, con componentes del cuerpo de baile de Tropicana infantil.

La coreógrafa, Tanya Castillo, a la derecha, con componentes del cuerpo de baile de Tropicana infantil. / Andrés Gutiérrez

Castillo procede del ámbito de las comparsas adultas, donde ha desarrollado una intensa carrera como bailarina y coreógrafa. Inició su andadura en Tropicana adulta hace más de una década y, posteriormente, asumió responsabilidades en grupos como Valleiros, Bahía Bahitiare y nuevamente Valleiros en la presente edición.

Compatibilizar el trabajo con la cantera y con los grupos adultos no siempre es sencillo, reconoce, aunque asegura que “al final siempre se saca tiempo”. En su caso, la inspiración llega de forma espontánea: muchas ideas coreográficas surgen mientras conduce de camino a los ensayos, en esos momentos en los que la música y el ritmo se mezclan con la rutina diaria.

Disfrutar, el gran objetivo

Para Tanya Castillo, trabajar con niños resulta más sencillo que con adultos, una diferencia que refuerza su enfoque pedagógico, donde el disfrute es el eje central. “El objetivo siempre va a ser que ellos disfruten”, subraya, especialmente en un año tan significativo como el del 30 aniversario de la comparsa.

Nacida en Santa Cruz de Tenerife, Castillo se define como enamorada del Carnaval desde sus inicios. “Mi vida es el Carnaval, yo soy un Carnaval”, admite sin dudarlo.

Junior, el benjamín del ritmo

Entre los componentes destaca Junior, de solo cinco años, uno de los percusionistas más jóvenes del Carnaval, si no el más joven. Su padre, también llamado Junior, cuenta que todo comenzó casi sin planearlo, cuando un amigo le regaló un pequeño tambor de fantasía.

A partir de ahí, el niño empezó a tocar por pura afición, mostrando desde muy pequeño una especial atracción por el ritmo. Aunque la familia no procede originalmente de Candelaria, Junior nació y se ha criado en el municipio, lo que facilitó el vínculo con la comparsa.

En primer plano, Junio, de 5 años y uno de los percusionistas más jóvenes del Carnaval.

En primer plano, Junio, de 5 años y uno de los percusionistas más jóvenes del Carnaval. / Andrés Gutiérrez

Fue un vídeo casero el que terminó de abrirle las puertas de Tropicana Infantil. La grabación llegó a manos de Nati, que no dudó en invitar a la familia a llevar al niño a un ensayo. Desde ese día forma parte del grupo y ya suma dos años de experiencia: empezó antes en la comparsa que en el colegio.

Su padre bromea con que esa vena carnavalera pudo venirle “del paritorio”, en referencia a una prima muy novelera, Ifara, que estuvo presente en el nacimiento y a la que atribuyen, entre risas, esa chispa festiva.

Hijo único, Junior representa el espíritu de Tropicana Infantil, una comparsa donde se fabrica Carnaval haciendo cantera. Un reflejo del mismo camino que inició Nati González como madre y que hoy continúa como parte esencial de esta gran familia carnavalera

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