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Corina Mrazek: «Ya he conseguido mis dos retos: ser reina y Miss World»

Corina Mrazek es una reina de altura, no sólo porque sea tripulante de cabina de Binter además de modelo, sino por la solemnidad con la que asume el título

Humberto Gonar

Humberto Gonar

santa cruz de tenerife

Extrovertida, amante de la moda y de estar con sus amigos y familiares. Muy agradecida de poder disfrutar de la experiencia como candidata a reina del Carnaval, que será única y que vive con muchas ganas e ilusión. Así se mostraba Corina Mrazek en la entrevista de presentación en sociedad que realizó Domingo Ramos y publicó el periódico EL DÍA el 28 de enero, cuando para la representante del Centro Comercial Añaza Carrefour ser reina era un sueño.

La noche del miércoles 7 de febrero, la realejera Corina Mrazek hizo realidad su sueño y dio por cumplidos sus dos retos: «ser reina del Carnaval y Miss World España», a falta de conocer lo que le tiene reservado el futuro cuando a final de año se desarrolle la convocatoria a nivel internacional de este certamen de belleza, lo que la podría catapultar a la soberana de la fiesta con el título que la acredite como la mujer más guapa del mundo.

Lejos de la frivolidad que arrastran este tipo de certámenes Corina sorprende con un trato cercano, evidenciando que la preocupación por las personas es su prioridad, más allá de combinar sus pasiones por la lectura, así como el cine y las series de televisión y, de nuevo, el componente humano: la familia y los amigos.

Hija única, Corina se refiere a su madre, Tere, como su otro yo, que la acompaña, anima y comparte confidencias y consejos; una persona clave en su vida. De hecho, nada más procederse a la coronación la medianoche del miércoles al jueves, fue la primera persona por la que preguntó Corina. Y allí, sobre el escenario, se fundieron en un abrazo; y no es un gesto sino una forma de vida, de hecho la nueva reina del Carnaval estuvo acompañada durante todo el día de ayer, jueves de medios de comunicación, por Tere, quien mantuvo en todo momento un acompañamiento desde la distancia corta. Allí estaba, pendiente de todo, pero sin dejarse notar; eso sí, con el orgullo de la madre que se recrea en una niña que siempre ha sido buenísima, dijo, desde que aprendió sus primeras letras en el colegio de Los Realejos, explica a gala su progenitora casi como quien reivindica su municipio. Luego Corina cursó Guía, Información y Asistencias Turísticas para combinar su faceta como modelo con su otra profesión: tripulante de cabina, por lo que se trasladó a Sevilla a recibir formación y desde hace cuatro meses desarrolla esta faceta con la compañía Binter.

Corina explica que fue en julio cuando recibió la invitación a ser candidata a reina del Carnaval de la mano de Santi Castro, y ya desde septiembre se incorporó al equipo, donde ha participado en la elaboración. Tanto ella como su madre, cocinera de profesión, elogiar la dedicación y entrega el equipo del diseñador: son la familia Castro, como ellos se definen. Y todo eso aderezado con el peso de la responsabilidad que asume Corina a sabiendas de que el Carnaval es un sentimiento, como explica, lo que la llena de orgullo y a desear el encuentro desde esta tarde con el pueblo, donde la fiesta tiene su razón de ser en la calle. «El Carnaval es la tradición más querida». Y con ese objetivo sale hoy a desfilar a la Cabalgata.

Tere, la madre de la reina, la mira con el orgullo y hasta la admiración por el verbo fluido y bien armado que demuestra Corina, con la que es una delicia hablar. Con la tranquilidad que caracteriza a una tripulante de cabina, el Carnaval de Tenerife tiene en Corina a una reina de altura, para la que es fundamental la defensa a ultranza de los valores.

Más allá de conseguir el cetro de reina y el título de Miss World, su principal en la vida es ser feliz, para lo que considera clave saberse rodear de personas que transmiten buenas vibras, cuenta, mientras no renuncia a vivir el Carnaval de la calle, la joya de la corona de esta Fiesta de Interés Turístico Internacional, más allá de que Corina acepta el reto, como quien da el sí, quiero, para estar presidiendo desde desfiles a actos oficiales y almuerzos.

Resaca emocional

En el día después de su proclamación como reina, la soberana admitió que vivía «mucha resaca emocional», para ser categórica: «soy muy feliz», mientras admitía con resignación de reina que el día después de su elección tocaba atender a los medios de comunicación. Más que por ella, Corina mostraba su generosidad cuando celebraba que el jurado y el público se decantara de forma abrumadora por ella, pero en especial por «la fantasía que ha elaborado Santi Castro y todo el equipo, porque se ha valorado el trabajo artesanal y un traje que se ha elaborado de forma sostenible y con materiales reciclados para respetar el medio ambiente, lo que no evita una dedicación dura que se ha afrontado desde el inicio de los preparativos», añade la soberana.

De nuevo pone en valor el apoyo que ha recibido de su madre, «mi mitad, mi mejor amiga»... De ahí el momento de emoción cuando se reencontraron con Corina ya con el cetro. «Y rompimos a llorar», cuenta como si esas lágrimas revalidaran el bautizo de esa especial relación que las define. De la misma forma que considera fundamental el apoyo de su madre, la reina agradece la confianza mostrada tanto por el equipo de su diseñador como por el propio Santi Castro, de quien elogia la capacidad artística para realizar una joya de traje de reina e incorporar además un mensaje en la fantasía: esa llamada de atención en defensa del medio ambiente, predicando con el ejemplo con el uso de materiales sostenibles.

Corina habla con el peso de la responsabilidad de saberse reina pero sobre todo de conocer la fiesta que admite que lleva en la sangre como todos los tinerfeños, «algo que nos caracteriza», cuenta en referencia al Carnaval que desde pequeña ha mamado en casa, cuando se organizaban no solo para vivirlo en Santa Cruz sino también en su municipio natal. Eso sí, una pasión que se curtió no solo en el hogar sino también desde el colegio, donde siempre había un día en el que todos los compañeros se disfrazaban para festejar el Carnaval. Desde la distancia, Tere sigue el manejo de su hija, que resuelve con gran destreza. «Es una luchadora; se entrega para conseguir lo que se propone», apostilla su madre. Corina muestra que no es reina de cetro, sino también de porte y educación.

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