Tres años después de la incidencia de la pandemia, La Guancha recuperó su VIII Encuentro de Murgas, a diferencia de lo que ocurrió esta edición con la cita de Candelaria. Se convirtió así este municipio norteño en la cita del desquite, donde por la mañana, en la tradicional convivencia entre murgueros y amantes del género, reinó el buen ambiente, gracias en buena medida a la acogida del alcalde, que hasta se sumó con su familia como uno más para disfrutar de anécdotas de la fiesta.

Ya por la noche, desde las 20:30 horas y de la mano de Darío Hernández y José Félix Hernández –alma mater de esta cita–, la plaza de la iglesia tomó el testigo al Casino de la localidad, que está en obras de ampliación y mejora, así como al pabellón de deportes Plus Ultra. Fue una velada de Carnaval, donde hasta el buen tiempo –porque no llovió– se sumó a la fiesta.

La cita de La Guancha viene a poner el cierre al curso murguero que arranca con los concursos de Santa Cruz y que en el pasado continuaba con el Encuentro de Murgas de Canarias en Candelaria hasta poner el colofón en el municipio norteño.

La murga de El Cardonal participó este domingo en un homenaje que rindió Güímar a Falo Santana

Abrieron la velada murguera las chicas de Adela Peña, con un evidente embarazo que la llevó a prescindir y cambiar el pantalón del disfraz con el que concursó en febrero, aprovechando la oportunidad para aclarar, por si alguien tiene dudas, que «hay Burlonas para rato», frente a aquellos que dudan que la maternidad pueda alterar los proyectos de esta formación crítica que hace historia esta edición: seis pases a final y el primer accésit de Interpretación.

El Encuentro de Murgas de La Guancha permitió disfrutar del formato de una final ideal, aunque sin premios, con dos temas –este año en fase se establecieron dos y en final uno–, lo que permite degustar la buena letra. Y así lo demostró Burlonas, que interpretó Museo de Carnaval y se reivindicó como murga por encima de géneros, cantando con los estilos musicales de Diablos, Mamelucos, Zeta-Zetas y Bambones, pero con su ADN murguero. Disfrutaron e hicieron disfrutar.

De Burlonas, a Diablos Locos, donde se echó de menos al maestro Víctor Asensio en sus solos. Pero la murga se reivindica a pesar de algunos problemas de sonido o de tonos. Los de Tomy Carbajal despiertan empatía allá por donde van. Si antes de arrancar Burlonas la organización del Festival de La Guancha quiso recuperar el homenaje que había preparado en 2020 –cuando se suspendió– en recuerdo del murguero y fotógrafo Manolo Yanes, antes de que los trónicos echaran a andar su máquina de hacer Carnaval rindieron tributo a Santiago Hernández, padre de José Félix Hernández y también uno de los soportales de la cita, un realejero de cuna y guanchero de cuna.

Diablos Locos calentó el ambiente en una plaza de la iglesia que estaba a rebosar de público y más allá de su pasacalle, uno de los himnos de las murgas del Carnaval, empatizó en su primer tema para luego trazar los retos en su segunda canción. Tiene mérito y es de premio el desnudarse, como es una de las señas de identidad de esta sensacional murga, en la noche de La Guancha con el frío pegando duro, pero lo hicieron y regalaron encanto y magia con la complicidad de Triquikonas, el pelotón de Almudena Domínguez. Antes de abandonar el escenario, el agradecimiento de Maxi Carvajal a la murga femenina y casi un ruego: «no dejen de salir ahora que tanto humor hace falta», casi el sentimiento generalizado de todos los aficionados, a sabiendas de que después de tres años en el dique seco con proyectos personales y profesionales nuevos... se hace más complicado el reto, pero... ¿quién dijo que es imposible?

En el ecuador del encuentro de La Guancha, el primer premio de murgas del Norte, Irónicos, que defendieron el cartón como pudieron, con una discreta formación de componentes. Echaron mano de crítica, de letra... pero se notó el escalón de este grupo que ya tiene el salvoconducto para representar a los grupos críticos de la comarca en Santa Cruz 2024.

Sin salir del Norte, del primer premio de la comarca a los ganadores de Santa Cruz, Los Trapaseros, que venían a hacer realidad la aspiración de todo murguero: participar en La Guancha en calidad de primer premio. Los de Adrián sonaron como una bomba en el escenario de la plaza de la iglesia, y regalaron sus dos joyas: el videojuego y relaciones.

Muy numerosos y con la fuerza que Adrián Montes de Oca le ha garantizado en su interpretación, Trapaseros volvió a enamorar en su actuación sin la presión de los premios, sino deleitando con el trabajo preparado desde la ilusión, y es que este año han hecho realidad su sueño.

Cerraron Bambones. La murga de El Cardonal venía desde Valle de Guerra. Son legión y reivindicaron su estilo con Los del No y Cuarenta aniversario. Pero además revelaron una despedida que suena a credo murguero y, como iba bien de tiempo el encuentro, hasta el propio presentador Darío Hernández, y luego el público, les pidieron que interpretaran el premio Criticón, Los sintecho. Lo dieron todo, hasta algún desafine. En el mediodía de este domingo participaron en el tributo que rindió Güímar al recordado Falo Santana.