Nacido en 1990, ya con diez años Romén Soriano está ‘dando la murga’ en la infantil Chiripitifláuticos para crear la suya, en 2011, Rebobinados, que salió por última vez antes del covid.

¿Las murgas infantiles gozan del mismo interés que cuando comenzaste?

No y se nota incluso en los niños. Antes una murga la llenabas de sesenta o setenta niños; ahora casi es imposible encontrar una formación con este número.

¿Y por qué?

Tal vez los niños son ahora menos murgueros.

¿Las murgas se han adaptado a las demandas de los niños?

Las murgas sí se han adaptado. Hay niños que vienen a la murga; otra cosa es que cada murga se adapta al número de componentes. Es necesario que se lleven a los colegios iniciativas como EduCarnaval, de Diablos Locos. Es una buena iniciativa para que los niños puedan seguir vinculados a las murgas.

¿Las nuevas tecnologías han venido a menguar las murgas?

Sí ha afectado porque ha cambiado el hábito de los niños. Te pongo un ejemplo: el día de Reyes no veo a los niños jugando con un coche teledirigido.

¿Ahora son más cómodos los niños?

Totalmente. Mi último año en Rebobinados, en 2020, recuerdo que había en el local un niño ensayando y hablando por móvil.

¿Cuál es el éxito de una murga infantil?

La clave del éxito de una murga de niños es que sea infantil, con temas divertidos, alegres... En la otra cara de la moneda, que fue Castorcitos, era más juvenil, más seria y le dio muy buenos resultados. Si hubiera una asignatura de murga infantil en los colegios yo la llamaría Rebobinados.

¿El formato a una canción en el concurso de murgas infantiles ha venido para quedarse?

Espero que no y que vuelvan a dos temas porque si no vamos a cargarnos el concurso de murgas infantiles. Antes ensayabas desde septiembre; ahora con preparar un tema en noviembre y diciembre ya tienes un tema montado para repasar en enero; no necesitas más, desde mi experiencia como director musical.

¿Un concurso a un tema es la muerte de la modalidad?

Sin duda, deben de prepararse dos temas y que vuelva la final en el concurso infantil.

¿Lo importante para los niños es participar o concursar? Se ha desterrado la final infantil para no hacer daño...

La palabra lo dice: es un concurso, y si no quiero un concurso voy a una exhibición. Hay que inculcar a los niños que salgan al escenario para pasarlo bien y que disfruten de los treinta minutos de actuación, en este caso veinte, que se van volando. Con una final habría mucho más nivel en las murgas infantiles porque la gente buscaría ‘morder’ estar entre las ocho finalistas, como ocurre en las murgas adultas.

¿Por qué no se da ese salto?

En mi experiencia en las reuniones con la organización llegué a la conclusión de que los grupos no miramos el bien del concurso sino de cada murga. Ocurre por ejemplo con la percusión; en vez de formar a un niño, algunos prefieren modificar las bases y ampliar la edad o en número de componentes de 18 años para poner un percusionista mayor; no miramos el bien del colectivo y luego nos quejamos si no van a vernos. Si no doy un concurso con buen nivel, ¿cómo voy a pretender que vayan a verme? No es lo mismo ver un Barça-Madrid que un Barça-Alcorcón.

¿Qué espera del concurso que comienza hoy?

Como hace poco que se celebró la última edición, en junio, espero que las murgas infantiles vengan mucho más preparada y espero un buen concurso, y sobretodo no olvidar que somos murgas infantiles.

Con esta cantera, ¿está garantizado el futuro de las murgas adultas?

Espero que sí, porque de ahí depende el futuro tanto de las murgas adultas como del resto de colectivos del Carnaval. Todo lo que venga de la cantera será lo que mantenga la fiesta. Te pongo un ejemplo: Emilio lleva un chorro de años como director de la Infantilmónica Triqui-Traquitos y esperamos que sea el futuro director de Triqui-Traques. Es esencia de la fiesta y ha mamado esencia de purpurina desde que comenzó en el Carnaval.