Paco y Loli, después de 23 años participando en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife –con la salvedad de las últimas dos ediciones, cuando el covid les impidió venir de su Fuengirola (Málaga) de adopción– se manejan en la ciudad como unos vecinos más. En esta convocatoria de junio, es Viernes Cabalgata, y Paco y Loli ha dejado su hotel Silken Atlántida para ir a por las sillas, como han hecho en los cosos del Martes de Carnaval; pero en la cabalgata no existe esta costumbre.

Loli admite que se siente en casa gracias a la honestidad de la población de la Isla. «Son muy educados y cariñosos; muy acogedores». «En tantos años nunca hemos tenido ningún problema», agradecen. Cuando el Carnaval se celebraba en febrero, su fecha tradicional, siempre comienza su periplo: primero visita a Tenerife –donde pasan una semana– y luego ponen rumbo a las Fallas. «Ya en la agencia de viajes ni nos preguntan, ya saben nuestra ruta», explica Paco, que también pone en valor la gastronomía.

En sus primeros años de participación en el Carnaval, pagaron la novatada. Quisieron vivir tan de cerca el Carnaval que se quedaron en un establecimiento del cuadrilátero y acabaron por no poder descansar; a partir de ahí se establecimiento en un hotel de Puerto de la Cruz, hasta que ya por último se alojan en el Silken Atlántica. «Generalmente venimos tres matrimonios», cuenta Loli, pero este año no ha podido ser así, lo que no ha impedido que este matrimonio que vive en Fuengirola ya tenga su grupo de amigos en Tenerife.

Maestro soldador calderero

Paco León nació en 1941 en «el pueblo más bonito de Córdoba», cuenta: Egabro, que con el paso de los años tomó el nombre de Cabra por un episodio con las cabras que estaban en celo y envestían con su cornamentas en la época árabe.

Con diez años, Paco, que estaba estudiando interno en un colegio de monjas, había finalizado su formación básica y estaba a las puertas de entrar en Bachillerato, para cursar Matemáticas, o Geografía. O Gramática. Pero no pudo seguir estudiando, cuenta Paco, que todavía hoy recuerda los lagrimones de su padre ante la imposibilidad de garantizarle los estudios.

Como era un alumno muy aventajad, aprovechando que en Cabra se iba a abrir una Escuela de Formación Profesional, Paco accede a los estudios de maestro soldador calderero, aunque fue el destino que le llevó a esa formación, pues en la escuela se impartía también carpintería, soldadura, electricidad, tornero, fresador. «Se me vino a la mente ser soldador calderero porque era una profesión bien remunerada y demandada». Así, se tituló como oficial de tercera aunque comenzó a trabajar como oficial de Primera.

Nada más finalizar su formación, emigró a Alemania, bajo contrato, donde estuvo trabajando diez años. Como ya tenía novia, Loli, cuando llevaba en Frankfurt 24 meses fue a Córdoba, se casó en 1963 y establecimieron su residencia en Alemania durante ocho meses. «En un año me hice con el dominio del Alemán. En la empresa en la que trabajaba era el primer operario llegado de otro país, lo que no le impidió que le reconocieran su maestría en el oficio.

Cantador de flamenco

Loli se enveleza escuchando a su esposo, exquisito conversador. Paco recuerda la crisis que sorteó su empresa, mientras que su esposa pone en valor el espíritu emprendedor de Paco. «Ha sido cantador de flamenco, y hasta organizaba viajes para los emigrantes en Navidad o verano, para que pudieran visitar la Península».

«Siempre he sido querido, admirado y respetado» en Alemania, asegura Paco, que reconoce que siempre ayudó a los emigrantes que llegaban a aquel país, a los que él le ofrecía ayuda dado su manejo del idioma del lugar.

El día que volvió a nacer

El 2 de diciembre de 1971, Paco León recuerda que sufrió un grave accidente laboral. «Estuve muerto nueve días; es más, estuve en la loza esperando que viniera a buscarle el coche fúnebre», explica para referirse al accidente en el que se vio inmerso después de que se rompiera una brida de seguridad y la estructura metálica le cayera en la cabeza, hasta el punto que el provocó una desviación en el tabique nasal.

El matrimonio formado por Paco y Loli tiene tres hijos, de edades comprendidas entre 58 y 42 años. «No siguieron mis pasos», comenta Paco, «pero me superan en calidad», alardea.

En los diez años que estuvo trabajando en Alemania, Paco recuerda que recibió el encargo de afrontar un encargo para la Nasa, ya que era el mejor soldador. Una vez cerró esa etapa, se volvió a su Córdoba, en un cambio profesional que hasta le permitió trabajar durante dos años en el mundo del espectáculo, para desembarcar a la profesiona de toda su vida: agente comercial, desde 1972 a 1995, cuando ya se prejubiló por las secuelas de su profesión como soldador.

Desde entonces, y gracias a los viajes del Imserso, cuenta Loli, han recorrido toda la Península. «También hemos recorrido Europa, salvo Inglaterra», un destino que no es del agrado de Paco.

Estar en el Carnaval de Tenerife es para Loli y Paco como vivir en casa y disfrutar de una fiesta única, sobretodo por su gente, por lo que repiten experiencia desde hace veintitrés años.