Bambones y Trabachones ponen la letra de moda en la tercera fase de murgas; los de El Cardonal, los mejores en su interpretación, con una letra ordenada, frente a Yone Expósito, que pecó por momentos de demasiadas críticas al resto de compañeros de su modalidad.

65

Tercera fase del Concurso de Murgas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife María Pisaca

En la tercera fase actuaron Diabólicas, Arremangados, Trabachones, Bambones y Desatadas.

Lali Carvajal, al frente de Diabólicas María Pisaca

1. Diabólicas (2017). A las órdenes de Lali Carvajal volvieron al escenario tras el paréntesis de dos años por el covid, que arrancaron con una presentación con solista. Defienden con sus voces el trabajo realizado por Richar Casanova, en una velada en la que estrenaron pasacalle, llamado a convertir en un 'hit parade' del Carnaval murguero, una apuesta de Lolo Tavío, aval de garantía y éxito en estas composiciones.

"Pasodoble diabólico" fue su apuesta en busca del pase a la final. Nada más arrancar, suenan bonito, y se le entienden cuando admiten que llevan dos años esperando el reencuentro con el público. "La murga ha evolucionado", advierte, para lanzar otra perla: "No hay futuro sin pasado" para seguir con lo que pretendía ser una banda sonora en forma de pasodoble.

De la primera estrofa dedicada a la pandemia, con referencias a los negacionistas o al deseo de salir mejor de la crisis sanitaria, para seguir con referencias a La Palma y la necesidad de que lleguen las ayudas. "Solo cuando interesa solo españoles", para seguir con referencia a Felipe González y Aznar, a los que luego siguieron otros tantos presidentes... Aunque parezca contradictorio, cantaron tan bien que el pasodoble pareció un arrorró, un tema de trámite de Víctor Asensio, el 'maestro' de Diablos Locos.

De nuevo, otro estreno, su despedida, que tenía más Carnaval que la obertura de la gala de Enrique Camacho. Al principio se impuso la batucada de la comparsa y se lió; pusieron orden: cortaron la percusión comparsera y enfilaron su nueva despedida, también 'made in Lolo Tavío'. Si sus aspiraciones eran no pasar a la final, pueden presumir de cantar y sonar bonito; tan bonito como garra le faltó al pasacalle. Demostraron un trabajo realizado con gusto musical. Tal vez demasiado.

Bobi, director de la murga Arremangados. María Pisaca

2. Arremangados (2018). Los Guanches de Candelaria se plantaron en el escenario con una presentación en la que reivindicaron al director de su primer año en concurso, Marco González, quien antes fue director de Triqui. El solo demostró el mérito de la murga, porque Marco resolvió el olvido de la letra en su presentación; afortunadamente no borró de la memoria la la hora de su actuación.

A partir de ahí, pasacalles con nuevo director, Iván Morales, 'Bobi', también llegado de la factoría triquis y que dedicó todo el repertorio al recordado Curtis.

Arremangados parecía no tener prisa aunque este año la duración de cada actuación fuera de veinte minutos, en vez de treinta como antes del covid. Presentación, pasacalles, y ya se hacía eterna su actuación, para desembarcar como "Bereberes somos y en la mar flotamos". A partir de ahí, desgranaron una letra, y una actuación, que parecía propia de la Ni Fú-Ni Fá de los años sesenta. De hecho, Arremangados hizo un homenaje a Sangarriangas.

Referencias a los guanches de Candelaria, críticas al precio de la luz, la subida de los impuestos... la letra era más rica que su fantasía. De toda la canción, lo mejor: "No molesten, por favor". Se quedó en la frase mientras parecían que hacían referencias al volcán para estallar a 41 voces, una más que componentes.

Y luego, la despedida. Un diez como proyecto de dinamización social.

Un momento de la actuación de Trabachones. María Pisaca

3. Trabachones (2019). Yone Expósito, el director talismán de esta formación que fue llegar en 2020 y darle el pase a la final, sabía que debía hacer borrón y cuenta nueva. E interpretaron una presentación sin tiempo pasa asimilar lo que ellos cantaban y resetear y enviar a elementos eliminado al menos la primera actuación de la tercera fase.

Los bufones que comenzaron su nueva era en 2020 tendieron sus voces en forma de "magia que te llena el corazón", para acabar con su grito de guerra: "Ahí, chulo", en recuerdo a José María Guiance, quien presidente en la etapa de Trabas hasta su fallecimiento.

Después de los entremeses para hacer boca, tiempo de concurso. Las voces, con el sello de Judo Lorenzo, un fichaje de la murga Ni Pa Tanto, del Norte.

Trabachones se crece en su arranque musical y solo hace coros. El tema se 'traba' con tantas voces para sonar bonito para recordar los problemas sorteados durante el covid, como las ayudas que nunca llegaron, o la falta de garantías sanitarias para los mayores... Y parecen cobrar fuerza.

Y baja de nuevo para referirse al Carnaval y reprochar a los murgueros que se han vendido por un trozo de cartón, para decirle a los políticos que Trabachones no son su bufón.

El tema da un giro. Ahora a la corrupción. Luego al espectáculo en el que las televisiones convirtieron la erupción de La Palma, para cantar bonito a la cultura canaria como títeres y "tener libertad para mandarlos a la m...". Trabachones se crecen: "No les hace un premio para cantar".

Reserva su triunfo para la final. Después de Arremangados, fueron The Beatles.

Bambones, sinónimos de letra murguera. María Pisaca

4. Bambones (1982). Son tan grandes que hasta se ríen de ellos mismos, cueste lo que le cueste. Así se explica que presentaran la fantasía que les hizo Sedomir Rodríguez de la Sierra, que la limitaron a una decena de componentes que pusieron, para ironizar e invitar al público que les sacara las fotos y grabaran vídeos. Luego detrás aparecieron con una antología de disfraces de años anteriores.

De su presentación 'autocrítica', el recinto ferial activó el CD con el pasacalle del Bambones que se bailó hasta en Gran Canaria anoche.

Siguieron con "Menos mal que de esto íbamos a salir mejor", tanto que hasta Bambones decían que ya se escuchan hasta las murgas de Las Palmas, también incluyen una referencia a la inmigración; la murga parecía que quería explotar pero tenían el sonido limitado, lo que no les impidió un rajazo a los machistas o a esos que dicen ser tan patriotas, en referencia a Vox.

Referencias a la vacuna del covid, a la erupción del volcán, para arremeter con la sanidad privada que hizo caja mientras los enfermos estaban entongados en los pasillos. "La sanidad peor con este Gobierno", para contraponer con el aplauso con la situación en la asistencia en hospitales. "¿Que íbamos a salir mejores? Se mueren los pacientes esperando operaciones". Y luego, se revelan contra los virus de racismo, de maltratos, de la guerra...

Los mejores de la tercera fase; aunque de ellos siempre se espera más. E incluso de más actualidad. Un tema para deleitarse en la buena letra.

Bambones es el peor rival de Bambones, a los que se les pide la excelencia.

Pepe Benavente animó la actuación de Desatadas. Maria Pisaca

5. Desatadas (2019). Se fueron Bambones y pareció que le habían quitado la sordina al escenario. Con Tati García, arrancaron con una presentación que parecía un tributo a las murgas infantiles por el montaje, pero se les entendía, contagiaba e interpretaban con garra. El pasacalle contagió alegría y ganas de hacerse murga.

Siguieron con su tema de concurso, obra de Alexia Rodríguez y Romén Soriano, en el que parecían recordar aquellas historias que se montaban para tocar el éxito. Se refirieron a la vestimenta de las jóvenes para ir a la fiesta para seguir rindiendo tributo a Pepe Benavente y recriminar el éxito de las nuevas tendencias musicales. Ahí incrustaron una referencia para apostar por la igualdad de género y la integración.

Hacen un guiño también a los hijos que cuidan a sus padre y siempre regalan cariño, hijos de verdad que nunca se van, para seguir con el Carnaval, rememorando la Billo's, momento en el que salió Pepe Benavente con otro cuerpo de baile de comparsas, momento que rememoró la fiesta en la calle.

Desatadas ha dado un salto espectacular. Ahora solo deben definir su estilo.

Al final de las tres fases, había más plazas (ocho) que murgas con méritos de final.