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Carnaval 2022 | Preparativos

Trompetas con ADN murguero

Director de las célebres Lenguas y Lengüines, transforma un tubo y un fonil un instrumento

El artesano de trompetas murgueras, en plena fabricación. Carsten W. Lauritsen

Las trompetas murgueras suenan gracias a la membrana del kazoo y las de Lolo Expósito llevan el sello de los Lenguas y Lengüines, las murgas que fundó su padre, el admirado Manolo Expósito, cuyos pasos continuó su hijo junto al grupo de niños del barrio de La Salud que querían fundar una grupo en los años setenta y ya en una saga familiar que continúan Yone –laureado letrista de Castorcitos y Trabachones, además de director desde 2020– y su hermana Jéssica, componente de Trastocadas, del Puerto de la Cruz.

A diferencia de lo que ocurre en la actualidad, donde la mayoría de los grupos del Carnaval se concentran en el antiguo mercado, Los Lengüines –la formación infantil de la que con el paso de los años surgió la adulta Los Lenguas– era la única murga que había en el barrio de La Salud. «Por entonces solo salían seis o siete murgas; los Piotinos era de las más antiguas; cada una estaba formada por una veintena de niños y no habían niñas». «Ensayábamos en los patios de las casas», asegura Lolo mientras pone de ejemplo el de su propia vivienda, frente al mercado, para añadir que con el paso del tiempo alquilaron una casa y hasta se reunían en un establecimiento que tomó el nombre de la formación: bodegón Los Lengüines.

Nacido en 1967 en la capital tinerfeña, Lolo comenzó con apenas cinco años a desfilar cuando entonces el Carnaval estaba prohibido y se celebraba bajo el nombre de las Fiestas de Invierno. Los Lengüines fue la murga que ganó el primer concurso de murgas infantiles que se desarrolló en 1972. Entonces el concurso se celebraba en la plaza del Príncipe, advierte, para recordar que también actuó en los certámenes de la plaza de toros. En los doce años de historia de Lengüines y los cinco de Lenguas, destaca otro hito que consiguió su murga infantil en 1978, cuando por primera vez el premio único se desdobla y se fijan Interpretación y Presentación, y esa misma edición su formación se alza con el primer doblete de la historia de la cantera al ganar en ambas categorías.

Lolo echa de menos los tiempos pasados, cuando los disfraces se elaboraban de forma artesanal, explica en el pequeño taller que tiene habilitado entre la cocina y el patio mientras muestra una jaula de madera, casi de miniatura, de que fabricaron los propios componentes como aplique para sus fantasías. «Luego el director llevaba una grande que abría al final de cada actuación y el público le ponía dinero dentro», se ríe.

Los Lengüines eran de las murgas punteras y, en particular, en la calidad de los disfraces, por sus trajes artesanales y cuidados. En su palmarés suman tres premios únicos y dos primeros de Presentación –el último, en 1985– y otro de Interpretación. Los más veteranos recuerdan aún el pique que protagonizaron los componentes de la infantil de Manolo Expósito con Rebeldes, otra de las grandes que siempre pujaban por el máximo cartón de Interpretación, con el magisterio de la familia Cortés.

Lolo admite que Los Lengüines hizo más historia que la sección adulta que se creó con el paso de los años, Los Lenguas, para dar cabida a los niños que crecían y querían continuar en una adulta. En los tiempos de la cantera conoció a grandes de la fiesta, como el caso de Pedro Mengíbar, que tocó la caja en Los Lengüines, y que a la postre encabezaría Trasnochado, murga con la que Lolo llegó a ensayar aunque nunca salió.

Aunque ha colaborado con el paso de los años con las murgas adultas Trastocadas y Cascarrabias, ambas de Puerto de la Cruz, así como la infantil de Santa Cruz Lenguas Largas y el pasado con la adulta Trabachones, en los últimos diez años se ha centrado más en su faceta artesana, y en especial en la construcción de trompetas murgueras, agradeciendo en particular la colaboración que le ha prestado Joaquín Cruz, quien fuera componente de La Traviata y ahora en Mamelucos, que siempre se ha mostrado dispuesto a prestarle apoyo cuando ha acudido a resolver una duda.

Los moldes son claves para la elaboración de las trompetas con tubos de PVC que somete a calor para deformar y armar el arco que sirve de base, para luego rematarlos colocándole los tres falsos trastes y el fonil o embudo que permite asemejar el acabado al instrumento real. Luego adapta la embocadura del otro extremo del tubo, donde ya cada componente coloca la pita, que es la que emite el sonido. Una vez ensamblado todo, llega el momento del embellecimiento con el remate de la pintura, para concluir con la instalación de las chapas con las que culmina los trastes.

En su afán por buscar el más difícil todavía y rescatar la tradición, Lolo trabaja ahora en la restauración de uno de los trombones de vara que usaron Los Lengüines. «Antes también se sacaban saxos, clarinetes, tubas...», cuenta con entusiasmo, mientras lamenta que el Ayuntamiento no organice talleres de instrumentos para evitar que se pierda la tradición.

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