Diez años han transcurrido desde la coronación de Naomi Cabrera Pulido como reina del Carnaval que le valió de salvoconducto para en esta edición virtual optar a custodiar el cetro entre doce soberanas de las últimas dos décadas. Nada más comenzar la conversación, reivindica su condición de ser la última reina de EL DÍA, en 2011, el año que esta cabecera celebraba su centenario, lo que justificó el título de la fantasía Cien años de historia.

Naomi Cabrera fue la reina que habría convertido en afilarmónica a su creador de hace una década, Leo Martínez, pues con ella cosechó su tercera soberana consecutivas precisamente en la edición que la fiesta de la máscara se dedicó a la memoria de Enrique González Bethencourt (1924-2010), padre de las murgas de Canarias.

En esta edición virtual, la reina del Carnaval 2011 se convirtió también en guardiana del cetro, año en el que pasó de ser chica de Leo Martínez a la primera reina del creador norteño Alexis Santana, quien logró la cuadratura del círculo: en la pasada edición cosechó los títulos de reina de los mayores e infantiles y en esta ocasión cosechó su primera soberana adulta, en un casi pleno de cetros.

Natural de Antigua, en Fuerteventura, donde nació el 10 de diciembre de 1988, Naomi fue comparsera; hija de una murguera, Pino, que militó en la década de los noventa en Chorongas (Gran Tarajal) y Garabatos (Antigua).

El primer flirteo con las galas de Carnaval se remonta al sábado 28 de noviembre de 2009, cuando Naomi participó en un desfile de moda de Alberto Duarte en la primera edición de La Noche en Blanco, en La laguna, donde un “ojeador” del equipo de Expedita Hernández le planteó la posibilidad de presentarse a reina del Carnaval, como ocurrió en la edición de 2010. “Siempre he sido he sido muy carnavalera y desde los cuatro años he estado en una comparsa, hasta que con 16 años creé mi propio grupo que se llamaba Tasty, que en inglés significa sabrosón. Ya en su primer desfile como candidata al cetro prometía. En representación de Barbacoa Tacoronte, lució una fantasía elocuente: “Carnaval, Carnaval”. No entró en la corte de honor pero cambia la escarcha por el mundo de la moda, y el 28 de agosto de 2010 se convierte en Miss Norte.

Ya en su primera incursión en la pasarela del Carnaval el diseñador Leo Martínez le pidió que fuera su candidata, como así ocurrió.

La reina del Carnaval 2011, entonces estudiante de Económicas, se convirtió la noche del pasado domingo en guardiana del cetro adulto, en la tercera vez que subía al escenario; dos de ellas para disfrutar las mieles del triunfo. La primera con Leo Martínez, y esta , con Alexis Santana, quien ganó su primera reina adulta –guardiana del cetro– precisamente con Naomi, después de disfrutar las mieles del éxito en las categorías infantil y de las mayores.

“¿A qué más me presento?”

Naomi Cabrera demuestra el desparpajo ganado en estos diez años; de la reina que compaginaba el mundo de la moda con sus estudios de Económicas, a la actual actriz y modelo que en la última década ha desarrollado su carretera profesional en Grecia, Murcia, Madrid y ahora en Fuerteventura, además de ser técnica en Pilates máquina y suelo.

“Estuve hasta el último momento a punto de decir que no me presentaba”, dice Alexis, y le interrumpe Naomi: “No me llamó hasta dos días antes de que se cerrara el plazo de inscripción, y porque le escribí para preguntarle si no me iba a comunicar que él era mi diseñador”. “Ay, pero eso no lo pongas”, se ríe Alexis. “Estuve a punto de no presentar”.

La guardiana del cetro 2021 y su diseñador recuerdan que esta edición solo se podían presentar reinas de los últimos veinte años. “Cuando me dijeron quién me tocaba lo primero que hice fue buscarla en redes sociales y... me enamoró; luego le escribí a mi mejor amiga, Yasmina Galván (candidata con Alexis y lució Yerva santa en el Carnaval 2019) y me dijo: pedazo de candidata; aprovéchala, lúcelo; mi referencia era Leo , y entonces no tenía playback”.

“No concebía otra gala”

Alexis Santana admite que su indefinición a la hora de presentarse se debía a que “en mi mente no concebía otro tipo de gala que no fuera la convencional”.

La reina de 2011 recuerda su experiencia de entonces; era la tercera reina consecutiva de Leo Martínez y del periódico EL DÍA y parecía algo imposible. “Pensábamos que no nos lo iban a dar aunque fuéramos los mejores, y Leo me decía que tenía una responsabilidad. Teníamos que demostrar que éramos los mejores sí o sí”. “Luego llegó mi Alexis Santana y me convirtió en guardiana del cetro con algo totalmente diferente; a parte de que el traje es sin ruedas e innovador; es la fantasía más diferente de cuantas desfilaron en la gala porque no tenía plumas”.

Los preparativos de la fantasía que lució Naomi el pasado domingo, titulado “Volver a Vivir“ en representación de Urbaser, comenzaron bastante tarde. “Al final nos decidimos gracias al entusiasmo de ella; le dije a mi familia: ‘no le puedo hacer esto a la chica; hay que tirar para adelante como sea’. Yo soy de los que, si decido presentarme, es para darlo todo; para quedarme a medio gas, no. Una vez que decidimos presentarnos, nos vinimos arriba y empezamos con los preparativos; eso sería un mes antes de la gala del domingo”.

“Me probé el tocado, el cuerpo y todo por primera vez el domingo y grabamos el martes”, precisa Naomi, “y ese día nos pasó de todo: el traje no arrancaba, no me entraba el tocado... Fue un show”.

Alexis desvela que “nos pasaron cosas que no se entendían: el traje en el suelo lo arrastraba y lo movía perfecto; lo subimos al escenario y no se movía”. Naomi apunta: “Porque era vinilo la cubierta de la plataforma; no es lo mismo cemento pulido que vinilo, y no podía moverlo”.

Contratiempos con el traje

Alexis sigue: “El tocado se probamos y le entraba perfecto y llegamos el martes, día de la grabación, y no le entraba; todo así, una tras otra. Igual con los zapatos, que tenían que ser más altos porque si no el traje no lo arrastraba”. ¿Y cómo resolvieron este entuerto? “Leo Martínez nos sacó unos tacones que tenía por allí y que le sirvieron a Naomi, que no desfiló con los zapatos que le habíamos preparado en el taller”. “Me los puse una hora antes para actuar”, apostilla Naomi. “Cuando salí le dije a Alexis: lo que Dios quiera, porque no sabía si el tocado se me iba a mover, si iba a poder mover el traje, porque era un ensayo y no había tiempo para volver a repetir porque éramos muchas”.

“Yo, como diseñador, nunca he tenido una gala tan caótica como la del domingo; y fuimos con tiempo porque llegamos el día anterior, lo montamos... Lo teníamos controlado”, afirma Alexis, que recordó la experiencia del año pasado, con la reina de la tercera edad, que montó para la gala y pudo disfrutar del espectáculo. “Esta vez, con la guardiana del cetro, nos embargó la sensación de angustia”, reconoce. “Y otra cosa más que nos pasó: nosotros en el taller teníamos las hombreras ajustadas y le venían a la perfección. No nos preguntes por qué, el día de la grabación se abrieron y no le llegaba y le tuvimos que poner un churro de piscina; de hecho el diseño no era con ese rojo en los hombros; luego conseguimos ponerle pedrería, lo disimulamos y cuadró”.

“Estar entre reinas fue maravilloso porque todas éramos compañeras y nos conocíamos de siempre, sobretodo a las veteranas, como a Neólida, porque trabajamos juntas como modelo antes y después de ser reina ella; también con Elizabeth, que ganó con Leo Martínez y estuvo en toda mi preparatoria. Date cuenta que cuando dijeron que yo era la guardiana vinieron corriendo a felicitarme todas las reinas de Leo; he subido ese vídeo a las redes sociales para mostrar que no estamos enemistada sino, al contrario, seguimos siendo equipo fuera; todas las chicas y los diseñadores se portaron genial”, cuenta Naomi.

“Dentro de esa competitividad que dicen que hay este año lo que yo viví por lo menos fue maravilloso; todos los diseñadores vinieron a felicitarnos y decían que era merecido”. Alexis precisa: “Los pelos se me ponen de punta. Lo más bonito de la gala fue cuando nos nombran y ver la cara de personas que enseguida vinieron a felicitarnos contentos; notabas que el triunfo mío era el de ellos”.

“También es verdad que nos conocíamos todos”, añade Naomi, para precisar Alexis que “nuestra mesa –en referencia al lugar que ocuparon durante la previa de la proclamación– era el guateque de todo el recinto”. “Santi Castro vino y se tomó un café, Jorge González, Dani Pages... todos. La fiesta del recinto estaba en nuestra mesa”.

Cuando se le pregunta si ese compañerismo era porque no los veían como favoritos al título, Naomi dice que “igual ganador no, pero sí nos veían como una fuerte competencia; de hecho, todos nos felicitaron el martes, que fue cuando se grabó y ya se vieron todos los trajes”.

Un traje con riesgo

Cuando se le pregunta a Naomi si su traje era merecedor del título de guardiana del cetro adulto explica que “nosotros jugamos con una ventaja con desventaja: la ventaja es que era totalmente diferente y el riesgo era que gustara o desagradara. Como el nuestro no había ninguno; en otros primaban las plumas y los círculos y todos los colores; el nuestro era rojo”. “Alexis logró el efecto de trasparencia que perseguía en el diseño; a lo mejor la gente puede decir que lo ve simple, pero queríamos llamar la atención de esa manera”, cuenta Naomi.

“Queríamos que se viera que era un traje arrastrado, que no hubiera posibilidades de dudas. Por eso hicimos una estructura bonita para dejarla tal cual y que se viera en todo momento que era ella quien lo estaba transportando”.

Para Alexis, “por fin ganó el riesgo y ya era necesario; hace años que el riesgo no se valora. Recuerda el traje de La novia de la muerte (la legionaria), que a mucha gente le gustaba pero otros nos dijeron que era demasiado arriesgado por la temática”.

Cuando se le da a elegir a Naomi entre papá o mamá, el traje de Leo Martínez o el que lució este año, de Alexis Santana, la primera guardiana del cetro en la historia del Carnaval muestra su diplomacia: “Son trajes totalmente diferentes; con el de Leo, en 2011, no hice play-back, se llevaba solo, era súper elegante, un traje de esa época; igual no habría ganado ahora si se volviera a presentar... o sí. Es un clásico de Leo Martínez, que tiene su nombre y esa fantasía me marcó como reina. El traje de Alexis es todo lo contrario; es una nueva apuesta, sin ruedas; un homenaje a las antiguas reinas que antes ya las admiraba y ahora las admiro mucho más y digo: las pobres, porque yo sufrí muchísimo; no yo, sino todas las participantes porque los trajes eran sin ruedas”.

“Realmente tienes que fingir; tienes que ser actriz para demostrar que no pesaban las fantasías. Cuando salí de la rampa le dije a Alexis: me voy a morir; las piernas y la barriga me temblaban del sobreesfuerzo”, confiesa Naomi.

En estos diez años que han pasado desde su elección como reina a ahora, como guardiana, Naomi se siente pletórica, “me lo dijo Leo cuando me vio; entonces tenía la cara redonda y ahora... las mujeres nos ponemos más guapas a partir de los treinta, lo tengo claro”, comenta entre risas.

El vértigo de una chica Martínez

Alexis admite que sintió vértigo cuando supo que iba a diseñar a una reina que vistió Leo Martínez, una sensación que se acrecentó cuando la conoció. “Cuando vi sus ideas tan claras... me asusté; dije: madre mía, esta chica, como no le guste algo, me lo va a decir; y así fue”. “Yo descansé cuando el domingo antes de la grabación llegó de Fuerteventura y la dejé en la casa y me comentó: estoy contenta con todo. Mi cuerpo rebajó toda la tensión del trabajo”.

Naomi apostilla: “Siempre se lo dije a Alexis. Yo no soy candidata, soy reina, y sé por dónde tenemos que ir con lo que me gusta a mí, porque ya una reina se conoce y sabe lo que le queda bien y qué no. Una presión y un reto que él asumió”. Otra confidencia del diseñador: “El traje iba a ser rojo y plata, pero cuando se lo dije a Naomi me dijo que a ella le venía bien el dorado; y le hice el gusto”, para explicar que el diseño se elaboró compartiendo los detalles por vídeollamadas. “Confié en ella tan plenamente que me dejé llevar; también con la música; ella quería en inglés y yo no... Pero ella no la veía de reina y yo quería acabar de montarla. A la séptima vez que hice la música, ya sabía que le iba a encantar”. “Una de las cosas buenas de esta gala es que todas somos reinas”, reitera Naomi.

Cuando se le pregunta sus preferencias sobre un traje con o sin ruedas, tanto Naomi como Alexis lo tiene claro. “Un traje con ruedas; lo de este año es un sacrificio. Una fantasía con ruedas lo disfruta más la chica; los diseñadores también se pueden lucir más”. “Con este traje sabíamos –dice Alexis– que teníamos que jugar con el movimiento y quedamos contentísimos porque la fantasía se vapulea; sin duda ninguna me gusta mucho más con ruedas”.

Sobre la gala, Naomi lo tiene también claro: “Enrique ha hecho un espectáculo de diez y creo que en 2022 va a ser una mezcla de lo que teníamos de antes con lo que hemos creado este año; que se prepare la gente, y además voy a estar yo de guardiana del cetro”, se ríe Naomi. “El 2022 pinta para nosotros muy bien”, cuenta Alexis: “Tenemos la reina infantil y la reina de los mayores; y la guardiana del cetro que se lo entregará a Sara para darlo a su sucesora”. Casi pleno para este diseñador del Norte.

ALEXIS SANTANA. Diseñador del traje que patrocinó la empresa Urbaser: “Estuve hasta el último momento a punto de decir que no me presentaba y llamé a Naomi porque me escribió para decirme si no le iba a comunicar que era su diseñador”. Carsten W. Lauritsen

NAOMÍ CABRERA, Reina del Carnaval 2011 y Guardiana del cetro 2021: “En nuestro traje jugamos con una ventaja, o desventaja: era totalmente diferente y el riesgo era que gustara o no. Como el nuestro no había ninguno; era rojo y no abusaba de las plumas”. Carsten W. Lauritsen