15 de enero de 2020
15.01.2020
Cantina ilegal

Lo maté por una entrada

15.01.2020 | 00:09
Lo maté por una entrada

A veces hay que tener cuidado con lo que se vacila. Lo digo porque anoche apareció por aquí mi compadre Ambrosio y después de saludarme, se sienta en la barra, me pide una cuarta y con cara de circunstancia me dice estar preocupado porque está perdiendo pelo. ¡Mira las entradas que tengo!... me dice señalando a su blanca cabellera, a lo que respondí: ¿Entradas?... entradas preocupantes son las de los concursos de Carnaval... ¡¡Chacho!! ... soltó el vaso de vino y salió escopetiado por la puerta pa´fuera como alma que lleva el diablo. Me da que no le gustó la broma.

Y es que es normal que se pierdan los nervios. Este año, para darle un poco más de emoción al asunto, cual película de suspense, han anunciado que las entradas saldrán a la venta "hacia el final de la semana", sin especificar el día... ¡¡como para desquiciarse!!. Los de la película de suspense tendrían aquí un buen guión: Primero no sabemos que día se ponen a la venta, tampoco sabemos cuántas se pondrán, ni para qué concursos en concreto. Nos imaginamos que serán para todos los actos, pero no estamos seguros ... y nuestra inquietud sigue en aumento. Y pensamos cómo harán para diferenciar las zonas de la final de murgas, si pondrán a la venta las de la Gala, o qué harán con las de Rondallas del Auditorio. Los nervios van creciendo. Y llega el día de la venta, desde diez minutos antes de la hora fijada empiezas a darle al "intro"... por si acaso. Y llega la hora. Y los taponazos al "intro" se alternan con los del F5, y la web se bloquea, y no te acepta la tarjeta, y quieres volverte loco... Se te pasa la mañana y tú, compuesto y sin entrada, pensando en la taquilla, preocupado por las colas.. ¿Cuántas habrán dejado para la venta en papel? ¿Qué día las pondrán? ¿Me pongo en cola ya o es suficiente con que lo haga tres días antes?

Y así hasta que abren la taquilla y entonces el listo de turno intenta colarse. Y es cuando nos dan ganas de molerlo a palos, que me lleven detenido, y que me sienten ante el juez para que, en un arrebato de sinceridad, reconozca: Señoría... lo maté por una entrada.

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