Literatura
Andrea Abreu, escritora: "Lo di absolutamente todo con esta novela: todo mi yo, todas mis ganas y todo mi esfuerzo"
La escritora tinerfeña publica ‘Pajaritos preñados’ (Anagrama, 2026), su esperadísima segunda novela después del fenómeno de ‘Panza de burro’, ya disponible en librerías

La escritora Andrea Abreu. / Arturo Jiménez
Después de seis años surquiando la huerta, juntando las palabras del fondo de los barrancos, raspando el suelo del gallinero con el sacho, espichando las frases y capítulos como las orillas de habichuelas y batatas en los viros, y regando ese terreno fértil con jarros de agua, talento y paciencia del aljibe, Andrea Abreu está de vuelta. Pajaritos preñados (Anagrama, 2026), su esperadísima segunda novela tras el fenómeno de Panza de burro (Barrett, 2020), echa a volar a cielo abierto y la escritora tinerfeña mira hacia la siembra con orgullo. "No exagero si digo que lo di absolutamente todo y puse toda mi vida en esta novela: todo mi yo, todas mis ganas y todo mi esfuerzo", expresa Andrea Abreu, a lo que añade: "Y me siento contenta con lo que hice".
Pajaritos preñados levanta el vuelo en el corazón de los pueblos rurales del norte de Tenerife, coordenadas natales de la autora, con dos senderos que se bifurcan en las voces de sus dos protagonistas, Cathaysa y El Tiznado, padre e hija, "Cathaysa, la rebeldía" y "El Tiznado, el eschavetamiento"; la primera "aquellando con la cabeza gacha al estilo gallina picotiando millo del suelo" y el segundo, "una cabecita que chasca pensamientos como las cabras chascan tagasastes y nunca son suficientes tagasastes", ni suficiente bebedera ni máquinas tragaperras, porque tremenda cargacera de trulenque, mientras Cathaysa "ya de menudita había aprendido a ir comprobando la presencia del padre por las cosas que dejaba en la casa, sobre todo desde los tiempos en que tuvieron que poner tres denuncias por desaparición seguidas".
Cuenta Abreu que "yo empecé a pensar y a escribir esta novela hace seis años cuando terminé Panza de burro". "Desde el comienzo supe que quería escribir una novela con dos voces alternas más complejas y que me permitiera desarrollar determinadas técnicas literarias que no había aplicado antes, y donde el habla canaria y el acervo cultural canario ocuparan su espacio", explica. "Creo que todas hemos visto que, sin querer, y sobre todo nuestra generación, hemos ido dejando atrás muchas palabras canarias para tender hacia la neutralización del lenguaje, y yo desde Panza ya traía esa inercia de ir escuchando muy activamente a mi entorno y recopilando palabras, palabras, palabras, y más palabras, expresiones e ideas, porque yo quería aportar mi granito de arena recuperándolas e integrándolas en una historia para que sigan estando vivas y no las dejemos morir".
Con el respaldo de Anagrama, que describe como "un verdadero sueño cumplido", la travesía fue incorporando nuevos personajes, tramas, escenarios y heridas, desde los bailes del pueblo y la lucha canaria a trabajos de chatarrería, pesca y brujenterías, que expandieron la historia hasta conformar un novelón de 500 páginas sometidas a un continuo examen de revisión, corrección y reescritura, y sobre todo, de escucha y consulta de las propias palabras y canarismos que desbordan los capítulos. "Mis fuentes fueron el mundo y, sobre todo, mi mundo: mi padre, que es un diccionario andante, y mi familia, que siempre ha estado conectada con la agricultura, pero también mis lecturas, porque la genealogía que yo he construido como lectora ha estado muy arraigada en Latinoamérica, donde la cuestión de la oralidad no es una novedad", señala. También cita la influencia sonora y sentimental de la bachata, la ranchera y el merengue, que afinan la banda sonora de su vida, así como la senda abierta por el escritor, profesor e investigador canario Víctor Ramírez, además de una confesión que es una evidencia: "El diccionario de Canarismos es para mí como mi Biblia", sonríe Abreu.
"Durante el proceso revisé y corregí muchísimo cada capítulo de Pajaritos, porque lo compartí con muchas personas que habitaron la época en que transcurre la novela, a finales del siglo XX. En ese sentido hay muchísimo trabajo de investigación y consulta, no me he inventado nada, sino que realmente hice un esfuerzo", afirma.
"Le estoy dando duro"
A medida que plantaba las semillas y abonaba el terreno de la novela, Abreu tomaba conciencia de que la violencia y aspereza de muchos pasajes en huida por los montes tinerfeños o en los pensamientos "matraquillentos" de sus personajes, unidas al marcado acento canario, kinki y rural del estilo narrativo podían comportar un desafío para los lectores. "Cuando yo estaba construyendo esta novela, me dije: "le estoy dando duro", reflexiona la autora. "Pero es que, si no lo hacía de esa manera, no sería una novela honesta. Me gusta mucho una frase de Jeanette Winterson que escribió en su libro ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, que dice algo así como que "una vida dura requiere de un lenguaje duro". Y yo hice eso en este libro, porque mis personajes atraviesan situaciones verdaderamente duras y complicadas, así que el lenguaje que pedía era ese lenguaje duro y arraigado a la tierra".
"Yo sé perfectamente que habrá mucha gente a la que no le guste el libro o a la que le resulte difícil leerlo, pero yo tengo la esperanza de que sensorial y emocionalmente se puede transitar la novela aunque no la entiendas todo, porque a mí me ha ocurrido como lectora con muchas autoras y autores de difícil acceso. Pienso, por ejemplo, en Clarice Lispector: a veces no entiendo lo que está diciendo, pero la amo porque vibro con cada palabra que me dice y porque me lleva a un punto en el que pienso que no hace falta entender desde el raciocinio, sino más desde el cuerpo. Creo en una literatura que se mueve desde lo orgánico y esa es la literatura con la que yo juego", manifiesta Abreu.
"Mi manera de enfrentar la presión fue hacer la novela que a mí me apetecía hacer"
En cuanto al vértigo del éxito mundial de Panza de burro y el reto de desmarcarse del camino que transitó su debut, la escritora revela que "sobre todo en los primeros años después de Panza tuve que deconstruir la idea de hacer lo que los demás esperaban que hiciera y conectar con lo que yo verdaderamente quería hacer". "Fue muy difícil, pasé momentos muy complicados y me hizo falta mucho proceso terapéutico, pero finalmente mi manera de enfrentar la presión fue hacer la novela que a mí me apetecía hacer", afirma. "Y yo sé que el lenguaje puede ser bastante más complicado que el de Panza, pero es que yo necesitaba hacer una cosa que a mí me interesara, porque si hubiera hecho Panza de burro 2 o un libro que siguiese esa misma fórmula como en serie, yo no tendría ningún crecimiento como autora".
¿Y cómo mira hacia el porvenir después de la siembra, antes de recoger los frutos de lectores y de crítica? "Creo que estoy súper cansada, porque ha sido mucho trabajo", concluye. "Me siento como cuando subiste al monte, llegas arriba y solo quieres sentarte y comerte el bocadillo tranquila. Porque como te decía, siento que lo di absolutamente todo, así que ahora por fin suelto el control, porque tengo la certeza de que no queda nada que yo no pusiera en este libro".
Suscríbete para seguir leyendo
Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas
- Educación suspende las clases presenciales en parte de Canarias por las altas temperaturas
- A la espera de autorización judicial para prestar ayudar a los 27 sintecho que deambulan por Santa Cruz
- Canarias refuerza su relevancia militar en España al liderar el operativo del Ejército en la crisis migratoria de Ceuta
- Rubén Albés rinde pleitesía y ensalza al CD Tenerife: 'Estamos hablando de una cosa muy seria
- El Cabildo defiende que la pasarela del Padre Anchieta mejora la circulación y gana hasta 800 vehículos por hora
- Santa Cruz de Tenerife empieza a cobrar la tasa de la basura: fechas, plazos y novedades
- Una residencia escolar de Tenerife comienza el curso sin vigilantes de seguridad: docentes se turnan de noche para acompañar a los alumnos
- El director general de Costas de Canarias defiende que 'todo es legal' en las obras investigadas en Adeje de Cuna del Alma