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Asuntos sociales

La vivienda primero: así es el método que propone una investigadora de Canarias para reducir el sinhogarismo

El modelo 'Housing First', ya probado con éxito en otros países y en España, logra una inclusión más efectiva entre personas sin techo, además de ser más rentable

Una persona en situación de sinhogarismo durmiendo en la calle.

Una persona en situación de sinhogarismo durmiendo en la calle. / E. D.

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Claudia Morín

Claudia Morín

Santa Cruz de Tenerife

Salir de la pobreza y del sinhogarismo no es fácil. Según un informe de la Fundación Arrels, el 72% de los sintecho no tiene ninguna expectativa de volver a vivir en una casa, un derecho humano considerado básico que muchos no tienen garantizado. El actual modelo de intervención social debería funcionar en escalera: el usuario empieza en un albergue, después pasa a un alojamiento temporal y, como último escalón, a una vivienda permanente. Aunque sobre el papel se plantee como una transición lógica y escalonada, lo cierto es que en la práctica un alto porcentaje termina quedándose por el camino y, por tanto, volviendo a la calle. La investigadora canaria Alejandra Rodríguez, tras estudiar la situación en las Islas, cree que es hora de un cambio: "Hay que empezar por darles un hogar".

La socióloga y trabajadora social explica que, pese a que a priori parece utópico, es una solución real. "Hay resultados que demuestran que, además de ser posible, es rentable", defiende. Este modelo que plantea no es nuevo; se conoce como Housing First (la vivienda primero) y fue inventando por el psiquiatra Sam Tsemberis en la década de los noventa, en Estados Unidos. Lo que propone es que la persona sin hogar acceda a una vivienda individual, estable e independiente tan pronto como sea posible, sin poner exigencias previas como ausencia de consumo. "Al conseguir una casa, ya se estabilizan desde ese momento inicial y eso les permite conseguir una serie de éxitos que no alcanzarían de otra forma", argumenta. Entre otras cuestiones, esta metodología ya ha demostrado que reduce las adicciones y los problemas de salud, tanto mental como física.

El Housing First ha demostrado ser una solución efectiva en países como Canadá, Finlandia, Dinamarca o Bélgica, pero también en España. La entidad social Hogar Sí probó este modelo con un grupo de usuarios y obtuvo resultados "muy positivos": el 96% de quienes participaron en esta primera prueba mantuvo su vivienda, como mínimo, durante los 18 meses que duró el estudio.

Tras esta estabilidad en el alojamiento, su satisfacción personal se incrementó de manera significativa. No solo eso, también visitaron mucho menos los Servicios Sociales, las urgencias médicas y las consultas de Atención Primaria, es decir, los centros de salud. "A los gobiernos les saldría rentable; los modelos tradicionales son más caros y terminan saturando otros recursos", señala. En este sentido, el estudio realizado a nivel estatal concluye que el Housing First es "una respuesta institucional de calidad y eficaz a la que merece la pena dedicar financiación".

Primeros pasos en Santa Cruz de Tenerife

Rodríguez, que defendió su tesis Sinhogarismo femenino y violencia de género desde una perspectiva interseccional en Canarias hace unos meses en la Universidad de La Laguna (ULL), sostiene que este modelo podría aplicarse en el Archipiélago. De hecho, municipios como Santa Cruz de Tenerife ya han comenzado a apostar por esta vía. La capital chicharrera cuenta con diez viviendas unipersonales para que usuarios con largos procesos de sinhogarismo puedan tener un hogar estable.

Una vez garantizado este primer paso, se activa el acompañamiento social, sanitario y psicológico, para que esa persona realmente pueda salir de la exclusión social. Eso sí, advierte que para que funcione los apoyos deben prestarse durante el tiempo que sea necesario. "De esta forma evitas que sea una carrera contrarreloj y eso les quita una presión bestial de encima", aclara.

Una buena solución, no un modelo perfecto

En ningún caso –reitera– se trata de mantener a la persona; la clave es darle los recursos para que puedan salir de esa situación. En esta línea, el Housing First se presenta como una buena solución, no como un modelo perfecto. "Antes de llevar a cabo el cambio hay que reestructurar muchísimas piezas que no están encajando y que están haciendo que cada vez más personas acaben en la calle; con las prestaciones y los trabajos que se ofrecen hoy en día es muy difícill que alguien salga de la pobreza", sostiene.

En países como Finlandia, donde esta metodología sí que ha sido realmente efectiva, hay un factor diferenciador: "Tienen un ingreso mínimo que de verdad permite vivir, no como en España". Esto se traduce en que el usuario tenga dinero suficiente para, entre otras cosas, costearse un alquiler. "Aquí, ahora mismo, eso sería imposible", critica. Además de contar con ayudas insuficientes, el parque de viviendas disponibles es "bastante deficitario" y la edad de emancipación cada vez más alta. Para un joven canario, acceder en solitario a una casa supone destinar, de media, el 99,4% de su salario.

El sinhogarismo invisible

Otro de los problemas es la dificultad para llegar a los sintecho. Solo en las islas capitalinas –Tenerife y Gran Canaria– se ha identificado a más de 2.000 personas en situación de sinhogarismo. Aunque este dato es solo una estimación, ya que hay una parte importante de este colectivo que permanece oculta. "La mayoría son mujeres que, ante la falta de recursos diseñados para ellas, se resguardan en pensiones, habitaciones compartidas o espacios ocultos como cuevas o barrancos", asegura.

Para revertir la actual situación de las Islas, añade, es necesaria una restructuración que no se hará a corto plazo, pero que sí puede empezar en este mismo momento. Para ello, más allá de una inversión potente, lo que se necesita es gestión y, sobre todo, intención: "El dinero sería el mismo, pero empleado de otra forma; lo que tenemos que hacer es cambiar la mirada".

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