Arte
La joven Andrea Allgayer crea una "arquitectura vibrante" en su exposición en la Sala de Arte Contemporáneo
La artista muestra 'Sabes que nunca lo haría', un proceso de investigación en constante transformación y que conecta poesía, materia y ritmo

Andrea Allgayer junto a una de las piezas de su muestra. / ED

La Sala de Arte Contemporáneo (SAC) de Santa Cruz de Tenerife acoge este verano la exposición de Andrea Allgayer (Santa Cruz de Tenerife, 1999) Sabes que nunca lo haría. Tal y como afirma la artista, esta propuesta "no es un final, sino una parte más de un proceso más largo" y que se encuentra en constante transformación. Comisariada por Dalia de la Rosa y Javier Sicilia, la muestra se presenta como un gran esquema en el que la creadora entrelaza lenguaje, objetos y experiencias y despliega una auténtica investigación que conecta poesía, materia y ritmo desde una mirada contemporánea. Abierta al público hasta el 11 de septiembre, la exposición marca un punto de inflexión en la trayectoria de una de las voces emergentes del arte canario.
Lejos de entender la exposición como un resultado cerrado, Allgayer insiste en su condición de tránsito y vincula este proceso a su trayectoria académica en Bellas Artes. En ese sentido, la propuesta funciona como un dispositivo de lectura de sus propias líneas de investigación, desarrolladas en los últimos años entre el ámbito universitario y la práctica artística. Se dan cita, de este modo, piezas realizadas entre 2024 y 2025, que dialogan entre sí a través de una gran instalación central. Ese conjunto responde a una lógica que la artista define como un "esquema" o "genealogía" que "va relacionando muchos de mis intereses. Es una forma de poner de manifiesto cómo entiendo esas conexiones", concluye. Ese entramado conceptual se sostiene sobre una búsqueda constante de vínculos entre los límites del lenguaje -especialmente en relación con la poesía- y la materialidad de los objetos cotidianos o industriales.
Poesía y música
En esa intersección aparece uno de los ejes más singulares de su trabajo: el diálogo entre la escritura poética y la música electrónica. Ritmo, repetición, vibración o fragmentación se trasladan así al espacio expositivo a través de lo que la artista denomina una "arquitectura vibrante", en la que el cuerpo adquiere un papel central. La exposición, por tanto, no se concibe como un espacio de contemplación estática, sino como un entorno que interpela físicamente al visitante.
Ese planteamiento se refuerza mediante el uso del texto. Allgayer dice que se trata de trabajar con "la inscripción de una materialidad inconcreta", capaz de generar una experiencia que desborda lo estrictamente verbal. De este modo, la exposición transita entre lo lingüístico y lo físico y entre lo abstracto y lo tangible, en una tensión constante que conecta realidades aparentemente distantes, como las metrópolis y las periferias.
Evolución constante
El recorrido por la sala evidencia, además, una evolución progresiva en su práctica. Allgayer identifica una acumulación de capas porque su investigación se ha ido ampliando y "añadiendo capas de intereses". Esa evolución se refleja tanto en la diversidad de piezas como en su procedencia puesto que algunas nacen directamente del proceso de investigación iniciado en 2024, mientras que otras han sido formalizadas específicamente para esta exposición.

Una de las piezas de la muestra 'Sabes que nunca lo haría', de Andrea Allgayer. / ED
Ese trabajo de materialización ha sido, precisamente, uno de los mayores retos del proyecto. "Lo más complicado ha sido formalizar piezas que llevaba tiempo pensando", reconoce. A ello se suma la exigencia de compatibilizar la producción artística con el último curso de la carrera, lo que ha requerido un esfuerzo considerable. En varias de las obras aflora también una dimensión más autobiográfica, vinculada a experiencias laborales recientes. Allgayer menciona, por ejemplo, piezas como la torre de copas o las chaquetas, atravesadas por su trabajo como limpiadora durante los veranos. "Son piezas muy sesgadas por mi subjetividad, por cómo he vivido la precariedad laboral y cómo la traduzco a través del ornamento", explica.
Primera gran muestra
El montaje en la SAC supone, además, una oportunidad inédita para la artista en términos espaciales. La configuración de la sala -con un primer espacio de gran altura y un segundo más contenido- ha condicionado la disposición de las obras y, a nivel personal, la joven añade que "ver todo el trabajo desplegado en un espacio tan grande es emocionante". En particular, destaca el impacto de los textos ampliados en la primera sala, una escala que difícilmente habría podido experimentar en otros contextos.
Comisariada por Dalia de la Rosa y Javier Sicilia, la muestra es como un gran esquema
Algunas de las piezas ya habían tenido recorrido previo, como su participación en la primera edición de la University Art Biennal de Palma de Mallorca, donde Allgayer fue reconocida con el premio Best Institutional Proposal 2025. Sin embargo, la artista subraya que las obras no son entidades fijas, sino elementos en constante transformación. "No entiendo las piezas como algo acabado, sino como un proceso. En Mallorca estaban expuestas de una manera y aquí las he pensado de otra, más en relación con el espacio y con el resto del conjunto", explica.
Ocasión única
Ese carácter adaptable forma parte de su concepción del trabajo artístico, puesto que cada instalación responde a un contexto específico y exige una relectura. "Las piezas tienen que mantener una relación con el espacio y hacer que éste forme parte de ellas", sostiene. Por eso, en la SAC, esa interacción se traduce en un diálogo más coherente entre los distintos elementos, algo que la artista valora especialmente.
Más allá de la exposición actual, Allgayer anticipa una continuidad en esta línea de investigación, aunque abierta a nuevas incorporaciones. Próximamente iniciará un máster en Filosofía, un ámbito que prevé integrar en su práctica porque, más que cambiar su punto de vista, va sumando intereses, asegura. Entre ellos, menciona la literatura -con referentes como James Joyce o George Orwell- como una de las capas que seguirán ampliando su trabajo.
Punto de inflexión
Exponer en la SAC, una de las salas de referencia del circuito institucional canario, supone para Allgayer un punto de inflexión. "Es como cumplir un sueño", reconoce. Aunque no figuraba como un objetivo concreto, sí responde a una trayectoria marcada por la constancia. Con Sabes que nunca lo haría, la joven artista santacrucera se sitúa así en un territorio de investigación que combina rigor conceptual y experimentación formal, ofreciendo una propuesta que, más que ofrecer respuestas, abre preguntas sobre la relación entre lenguaje, cuerpo y materia en el arte contemporáneo.
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