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Marruecos, a la cola de las ayudas europeas contra el tráfico de migrantes

Las personas de nacionalidad marroquí representan aproximadamente el 22% de las detecciones registradas en la ruta canaria desde 2020

Trasladan a Lanzarote a 165 migrantes de tres pateras

Trasladan a Lanzarote a 165 migrantes de tres pateras / Adriel Perdomo / EFE

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Las Palmas de Gran Canaria

Una paradoja contundente. Marruecos, uno de los países que históricamente ha tenido mayor incidencia en las rutas migratorias hacia Europa y, especialmente, hacia Canarias, es el país norteafricano que recibe la menor partida de ayuda europea para combatir el tráfico de personas migrantes. Así figura en el Plan de Acción del Pacto por el Mediterráneo de primavera de 2026 de la Comisión Europea. El documento contempla 15 millones de euros para Rabat dentro de la cooperación comunitaria destinada a combatir el tráfico de personas migrantes. Es la cantidad más baja de las previstas por la Comisión Europea para actuaciones similares en los países vecinos.

Eso sí, la Comisión Europea también cuenta con un plan específico para la ruta atlántica, aunque el documento no concreta una cantidad económica para su desarrollo. En junio de 2023, Bruselas aprobó el Plan de Acción para las rutas del Mediterráneo Occidental y Atlántica, que incluye a Marruecos, Mauritania, Senegal y Gambia entre los países con los que busca reforzar la cooperación para prevenir la migración irregular. El plan establece que estas actuaciones pueden financiarse, entre otras vías, a través del instrumento NDICI-Global Europe, los fondos de Interior y recursos de los Estados miembros.

Los datos

Pese a que Europa considera en sus distintos planes a Marruecos como un socio prioritario para la gestión migratoria, los datos dibujan una realidad más compleja. Más aún al analizar la ruta canaria, considerada la más mortal del mundo. Según los registros de Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, desde 2020 se han detectado 38.100 personas de nacionalidad marroquí en esta vía migratoria.

Los datos muestran, además, que Marruecos tuvo un peso especialmente relevante entre 2020 y 2022, coincidiendo con el fuerte crecimiento de la ruta, aunque su proporción ha descendido en los años posteriores. En el conjunto del periodo, las personas de nacionalidad marroquí representan aproximadamente el 22% de las detecciones registradas en la ruta canaria desde 2020. En otras palabras, alrededor de uno de cada cinco migrantes detectados en esta vía era marroquí.

La realidad es, en este sentido, clara y los números dibujan un escenario en el que Marruecos es uno de los principales países de origen de las personas que utilizan la ruta hacia Canarias, prácticamente a la par que Senegal.

En contraste con Rabat, otros países del norte de África reciben partidas superiores dentro de los programas europeos de gestión migratoria. Egipto cuenta con 30 millones de euros y Libia con 25 millones, mientras que el programa destinado a Túnez contempla 18 millones para reforzar la gestión de sus fronteras marítimasy otros 35 millones para completar su sistema integrado de vigilancia costera.

Las diferencias

¿El motivo de esta disparidad en los datos? El papel que desempeñan dentro de las distintas rutas migratorias. Mauritania, por ejemplo, se ha convertido en un socio prioritario de la UE en la gestión de la ruta atlántica hacia Canarias. De hecho, en 2024 la UE y España anunciaron un paquete de 210 millones de euros destinado a reforzar la cooperación con Nuakchot, con especial atención a la gestión migratoria y al control de las salidas hacia las islas.

En el caso concreto de Marruecos, los 15 millones de euros corresponden exclusivamente al programa destinado a combatir el tráfico de migrantes. Una cantidad que no debe confundirse con el conjunto de fondos europeos destinados a la cooperación migratoria con Rabat, que abarca también otros ámbitos entre los que se encuentra la protección de personas migrantes, la gestión de las fronteras, el retorno y la reintegración o el desarrollo de vías legales de migración.

La Comisión encuadra estas actuaciones en una política más amplia de «gestión segura de las fronteras», que pretende reforzar las capacidades operativas de los países socios. De hecho, la Comisión señala que entre 2021 y 2024 la Unión Europea comprometió un total de 906 millones de euros para actuaciones relacionadas con la migración en el norte de África a través del instrumento NDICI-Global Europe.

La financiación se distribuye en cuatro prioridades: protección y resiliencia de los migrantes (27,6%), gobernanza y gestión migratoria (49,6%), retornos y reintegración (15,2%) y migración legal y movilidad (7%). De esos 906 millones de euros, Marruecos se llevó 152 millones de euros, también de las partidas mas bajas.

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