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Patrimonio

Memoria y utopía: Canarias revisita el Manifiesto de El Hierro medio siglo después

Gobierno autonómico y artistas conmemoran el 50 aniversario del manifiesto que agitó la cultura canaria el 5 de septiembre con una exposición, un acto institucional y un homenaje en la Cruz de los Reyes

Aurelio Ayala durante la lectura del manifiesto en 1976.

Aurelio Ayala durante la lectura del manifiesto en 1976. / ED

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El 5 de septiembre de 1976, la Cruz de los Reyes, en El Hierro, se convirtió en el escenario de un gesto que desbordó lo artístico para instalarse también en lo político y lo simbólico. Medio siglo después, Canarias vuelve a ese punto de origen para examinarse a sí misma. El Gobierno autonómico junto con un grupo de artistas de diferentes ámbitos conmemora el 50 aniversario del Manifiesto de El Hierro, un texto clave de la cultura contemporánea del Archipiélago que sigue formulando preguntas incómodas sobre quiénes somos, qué relación mantenemos con el territorio y qué futuro queremos construir.

La jornada central, prevista también para el próximo sábado 5 de septiembre, contará con un programa que combina memoria, celebración y revisión crítica. Una exposición, un acto institucional en el Auditorio de La Peña, la lectura del manifiesto y un homenaje al Monumento al Campesino de Tony Gallardo, conocido como el Arado de los Sueños, son las acciones previstas para esta conmemoración que, aunque tiene su epicentro en la isla del meridiano, desborda sus márgenes para remover conciencias en todo el Archipiélago.

'Manifiesto 76/26'

En el centro de esta conmemoración se sitúa la exposición Manifiesto 76/26, comisariada por Dailo Barco en la sala del Cabildo de El Hierro. La propuesta no se limita a una mirada retrospectiva porque, indica el promotor, "no es solo un aniversario, sino una conversación entre dos momentos históricos". "La memoria siempre es un montaje, una reconstrucción desde el presente, y aquí lo que planteamos es precisamente ese diálogo entre lo que ocurrió en 1976 y lo que nos sigue interpelando hoy en día", añade.

El proyecto se construye a partir de documentación, con copias del manifiesto, hojas de firmas y fotografías, que recuerda el carácter casi artesanal y colectivo de aquel gesto del que ahora se conmemora medio siglo. "Todo eran fotocopias y materiales de distribución porque incluso hoy no sabemos dónde se encuentra el original”, apunta Barco, quien subraya de este modo el carácter difuso pero expansivo de un texto que, apenas semanas después de su lectura, llegó a espacios como la Feria del Libro de Frankfurt y sumó así firmas internacionales.

Presente y pasado

Pero la exposición va más allá del archivo. Integra obras de artistas vinculados directa o indirectamente al manifiesto, como Martín Chirino, Juan Hidalgo o Juan José Gil, junto a creadores contemporáneos que retoman ahora sus preguntas, como Marco Alom, Alexis W o Silvia Navarro. "No estamos en 1976. La identidad no es algo fijo, es algo en movimiento, que se reconstruye constantemente", defiende Dailo Barco. Esa tensión entre lo esencial y lo cambiante atraviesa la muestra, que introduce también miradas críticas para evitar únicamente lecturas cerradas o nostálgicas.

'Monumento al campesino' durante la lectura del manifiesto en 1976.

'Monumento al campesino' durante la lectura del manifiesto en 1976. / ED

Uno de los ejes más potentes de la iniciativa es la relación entre arte y participación social. El manifiesto y el monumento fueron concebidos hace medio siglo como un único gesto cultural y político, impulsado desde la autogestión y con una implicación directa de la sociedad herreña. "El pueblo fue absolutamente protagonista", recuerda el comisario. "Los artistas salieron de los museos y convirtieron la Cruz de los Reyes en un espacio compartido. Eso es lo que hace tan potente aquel acontecimiento, y es lo que queremos recuperar ahora".

Las piezas

En esa línea, la exposición incorpora piezas que revisan el papel colectivo del acontecimiento, incluyendo trabajos que recuperan la memoria de quienes participaron en la construcción del monumento, muchas veces invisibilizados. De este modo, no solo participarán en esta conmemoración familiares de, por ejemplo, el político herreño Aurelio Ayala, quien leyó el manifiesto en 1976, sino también vecinos y descendientes de las personas que estuvieron en El Hierro hace 50 años. "Hay toda una parte de ese relato que no se contó, especialmente el trabajo de las mujeres, y por eso era tan importante traerlo al presente", señala Dailo Barco.

La muestra ‘Manifiesto 76/26’ reúne piezas históricas y actuales y documentación

El 5 de septiembre de 1976, miles de personas asistieron a la inauguración del monumento y a la lectura del manifiesto, redactado por artistas, poetas e intelectuales como Martín Chirino, Leopoldo Emperador o Manuel Padorno. En plena Transición, aquel texto se convirtió en una afirmación colectiva de la cultura canaria y en una reivindicación del derecho a imaginar el futuro desde las Islas.

Mismo mensaje, otra sociedad

Cincuenta años después, la conmemoración que se prepara ahora recupera ese impulso desde una sociedad distinta, pero atravesada por preguntas similares. "Hay un momento histórico, que es el actual, en el que la gente vuelve a interesarse por la memoria, el territorio, la identidad", afirma Barco. "Y sorprende que todavía haya mucha gente que no conoce lo que ocurrió en El Hierro. Incluso en la propia isla", añade.

La jornada institucional incluirá la lectura del manifiesto original y la entrega de reconocimientos a sus firmantes, además de una declaración institucional que busca situar aquel episodio en el centro del relato cultural canario. A partir de ahí, la celebración se trasladará de nuevo a la Cruz de los Reyes, donde arte, música y danza volverán a dialogar con el paisaje en una jornada a la que acudirán representantes de todas las Islas y todos los ámbitos.

Debate abierto

Para Dailo Barco, la clave está en no cerrar el significado de este aniversario. "La memoria no es un lugar donde termina la historia, sino un punto de partida", sostiene el comisario de la muestra, quien añade que "lo interesante del manifiesto es que agitó el debate. Hubo respuestas, críticas, polémicas. Y eso es lo que lo mantiene vivo".

Medio siglo después, el eco de aquellas siete líneas sigue resonando en muchas mentes canarias y vuelve ahora a estar de actualidad. Entre memoria y utopía, Canarias vuelve a mirarse en El Hierro, consciente de que algunas preguntas, sobre todo las más importantes, no admiten respuestas definitivas.

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