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Ciencia

Un viaje a 14.000 kilómetros de la Tierra: Canarias 'caza' un asteroide del tamaño de una guagua en la órbita de los satélites de GPS

El nodo en Canarias del sistema de telescopios de defensa planetaria Atlas, instalado en el Teide, captó el objeto estelar que más se ha acercado a la Tierra este 2026

Telescopio ATLAS-Teide instalado en el Observatorio del Teide del Instituto de Astrofísica de Canarias.

Telescopio ATLAS-Teide instalado en el Observatorio del Teide del Instituto de Astrofísica de Canarias. / J.C Casado

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Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

La noche antes de que el Sol se escondiera tras la Luna en uno de los mayores eclipses solares que ha visto Canarias en dos décadas y las Perseidas iluminaran la cúpula celeste con sus destellos verdes, un asteroide aventurado se acercó a la Tierra más de lo que ningún otro lo ha hecho este año. El objeto estelar del tamaño de una guagua, bautizado como 2026 PC6, fue captado desde Canarias a apenas 14.573 kilómetros de distancia de nuestro planeta. Es decir, el asteroide compartió durante unas horas la órbita de los satélites geoestacionarios, los que proporcionan la red de GPS a la Tierra, que se encuentran a unos 20.200 kilómetros.

El asteroide, que fue divisado por el nodo canario del sistema telescópico de defensa planetaria Atlas, viajó de un lado a otro del planeta, sin generar ningún daño, en apenas un día. En concreto, el objeto fue cazado por el Atlas-Teide, una red de 16 pequeños telescopios del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ubicados en el Observatorio del Teide.

El pequeño asteroide –porque a escala astronómica un tamaño de diez metros resulta irrisorio– pasó volando por Canarias a una "velocidad vertiginosa". Según los cálculos del IAC, cruzó el cielo a dos grados por segundo, lo que equivale a recorrer un tercio de toda la cúpula celeste en una hora. En otras palabras, cada minuto, el bólido era capaz de recorrer el espacio aparente en el cielo de cuatro Lunas llenas alineadas.

Su máxima aproximación ocurrió a las 1:50 de la madrugada del 12 de agosto. Es decir, unas horas antes de que confluyeran otros dos espectáculos astronómicos: el eclipse solar y la lluvia de estrellas Perseidas. Pero los dieciséis ojos del telescopio Atlas se percató de su inminente llegada un día antes. A las 2:20 horas del 11 de agosto este cazador de asteroides peligrosos ya estaba al tanto de la noticia. "Detectar objetos como 2026 PC6 son precisamente el objetivo prioritario del sistema Atlas", insiste Javier Licandro, investigador del IAC responsable del proyecto Atlas-Teide.

Un rastreador de objetos pequeños

En concreto, este rastreador de asteroides peligrosos está pensado para descubrir cuerpos celestes tan pequeños, oscuros y veloces que suelen ser invisibles para otros telescopios hasta que no se aproximan lo suficiente a la Tierra. "Haberlo descubierto y poder seguir su trayectoria demuestra que este nodo situado en el Teide cumple la función para la que se diseñó", recalca el investigador.

Conocer esta información es clave para tomar medidas que eviten una exposición peligrosa de la población ante un posible impacto. "Podemos prever su trayectoria y saber dónde y cuándo va a chocar contra la Tierra al menos con un día de antelación", explica Licandro, que asegura que, si el objeto fuera más grande, podrían detectarlo incluso varios días antes.

Este mismo sistema serviría para alertar de toda clase de objetos que puedan llegar a nuestro planeta, pues incluso un asteroide tan pequeño como 2026 PC6 podría generar daños en la Tierra. En este caso, el asteroide se desintegraría en gran parte al entrar en la atmósfera; pero lo haría a tal velocidad que podría generar una onda de choque. "Generaría una gran explosión en la atmósfera que que podría causar graves daños personales y a infraestructuras", indica Licandro.

Evitar otro Cheliábinsk

Un caso paradigmático de este tipo de sucesos es del bólido –apenas un poco mayor que el asteroide que se acaba de detectar– que cayó sobre la ciudad rusa de Cheliábinsk en 2013. El meteoroide sobrevoló varias provincias y la ciudad en el momento de entrar en la atmósfera terrestre, hasta impactar a 80 kilómetros de dicha localidad. En su explosión, liberó una energía de 500 kilotones, treinta veces superior a la bomba nuclear de Hiroshima. "Se generó una onda de choque que rompió ventanales y techos, y provocó que más de 1.500 personas resultaran heridas", recuerda

Por tanto, contar con información de antemano es la clave para tomar medidas de protección civil. "Si sabemos que va a impactar al día siguiente, podemos alertar a la población para que no se acerque a las ventanas o, directamente, las deje abiertas", insiste Licandro. En este sentido, Atlas-Teide "cumple la función para la que se diseñó, que no es otra que vigilar el cielo para darnos el aviso más temprano posible ante un posible impacto", tal y como recuerda Licandro.

Una red de rastreadores de asteroides

Este rastreador de asteroides ubicado en el Teide es uno de los cinco nodos con los que cuenta el proyecto Atlas (siglas de Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) en todo el mundo. Este sistema de detección y alerta temprana de asteroides está financiado por la NASA y desarrollado por la Universidad de Hawaii, y se concibió para detectar cuerpos en trayectoria de aproximación a la Tierra y proporcionar el mayor margen de aviso posible ante un eventual impacto. "Hay otros proyectos que también desempeñan una función similar como el del telescopio Pan-Starrs o el programa científico Catalina Sky Survey (CSS) que son capaces de detectar objetos más pequeños pero en un área más limitada", explica el investigador.

Atlas-Teide se instaló en enero de 2025 en el Observatorio tinerfeño, convirtiéndose en el tercero de los nodos que este proyecto internacional tiene el hemisferio norte (este y los dos instalados en Hawái). La red de cazasteroides se completa con otros dos telescopios en el hemisferio sur: uno en Chile y un quinto en Sudáfrica. "Con esta red somos capaces de detectar uno de cada cuatro objetos que se acercan a la Tierra", insiste Licandro.

Construido e instalado por el IAC en el Observatorio del Teide, Atlas-Teide es operado cada noche en cooperación con la Universidad de Hawaii, y es capaz de barrer un cuarto del cielo cada noche. "Si están los cinco nodos en funcionamiento, podemos hacer un rastreo por toda la cúpula celeste", insiste.

Más de 20 asteroides peligrosos en un año

Durante la noche, los investigadores se afanan por descubrir extraños destellos de luz en el cielo. "Lo que buscamos son objetos que se mueven o que varían su brillo durante la noche", explica el investigador. Desde que comenzó a trabajar (en mayo de 2025), el nodo ubicado bajo las faldas del volcán Teide ha descubierto una veintena de NEAs (siglas de Near-Earth Asteroids o asteroides cercanos a la Tierra), ha reportado la posición y brillo de más de 5.000 de estos objetos y, además, ha podido observar más de un millar de detecciones de posibles supernovas, de las cuales se han confirmado y clasificado casi dos centenares.

2026 PC6 es el primero de tres NEAs descubiertos desde las cumbres de Tenerife este mes de agosto de 2026. Este pequeño asteroide no volverá a pasar cerca de la Tierra hasta 2037. "Y aún así, se situará 1.000 veces más lejos que ahora", resume el investigador. Y es que, el hecho de que nuestro planeta y la órbita de un asteroide coincidan no es nada común. "La Tierra tiene que pasar por ese mismo punto, así que el hecho se podrá repetir, pero en mucho tiempo". De hecho, este mismo asteroide ya ha visitado nuestro planeta hasta en tres ocasiones previas: en 1948, 1961 y 1989. Y en ninguna de ellas ha conseguido rozar tanto la Tierra como este agosto.

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