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Ciencia

Canarias despide el verano con un eclipse parcial de Luna este 28 de agosto: dónde verlo, cómo y a qué hora

La Tierra se interpondrá entre el Sol y la Luna provocando uno de los mejores eclipses parciales del satélite que se podrán ver en España

Eclipse parcial de luna visto desde Canarias.

Eclipse parcial de luna visto desde Canarias. / José Carlos Guerra

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Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

La Luna, el Sol y la Tierra coinciden de nuevo en el Espacio. Este próximo 28 de agosto, los tres astros se volverán a mirar dando lugar a otro de los espectaculares fenómenos astronómicos que tendrán lugar este año: un eclipse parcial de Luna. Y en esta ocasión, Canarias ostentará un lugar privilegiado para observar el espectáculo cósmico ya que sucederá con las condiciones propicias: con la Luna llena y antes de que nuestro satélite desaparezca.

Este eclipse parcial de Luna viene a cerrar uno de los agostos con más actividad celeste de las últimas décadas. En las últimas semanas, los canarios han sido testigos de un eclipse solar del 12 de agosto, los meteoros de la lluvia de estrellas fugaces de las Perseidas y el hallazgo de un asteroide que pasó rozando la Tierra. El octavo mes del año ha sido un momento ideal para mirar al cielo y reconectar con el cosmos que tan pequeñitos nos hace, y este jueves la Luna viene a protagonizar el último baile cósmico del verano.

Los eclipses lunares son eventos astronómicos algo raros, aunque no tanto como los eclipses solares. Siendo ambos objeto de un azar astronómico, lo que los diferencia es que no están acotados en el espacio, ya que se pueden ver desde cualquier lugar del lado oscuro de la Tierra.

Un signo de mal fario

Aunque el conocimiento científico ha desentrañado los misterios de los eclipses lunares, no siempre ha sido así. La ocultación abrupta de la Luna se ha asociado durante siglos a una fuerza sobrenatural. Los eclipses han cumplido distintas funciones a lo largo de la historia. Las brujas de Tesalia, en Grecia, lo usaban para engrandecer sus poderes de cara a la galería y durante la Segunda Batalla de Siracusa, propició que los atenienses acabaran perdiendo decenas de barcos, cientos de personas y la batalla contra los siracusanos.

Los eclipses lunares también han acompañado a algunos momentos destacados de la historia, como el asedio que acabó con la caída de Constantinopla. Cristóbal Colón utilizó su conocimiento astronómico para impresionar a los indígenas de Jamaica y amedrentarles por el trato que habían tenido con él.

El del próximo 28 de agosto no estará asociado ni a rituales ni a profecías, pero sí al fin de un verano en el que la cúpula celeste se ha convertido en la protagonista.

Una Luna roja para despedir el verano

Este año el fenómeno tendrá lugar cuando la Tierra se sitúe exactamente entre el Sol y la Luna, proyectando un cono de sombra en el espacio. Al atravesar la Luna esta región sombreada, dejará de recibir la radiación solar directa. Aunque resulte contra intuitivo, el cielo no quedará en la penumbra absoluta como ocurriría una noche de luna nueva. En su defecto, el satélite se teñirá completamente de rojo.

Este cambio de tonalidad tiene su propia explicación científica. Como explica el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ocurre porque al interponerse nuestra propia atmósfera, la poca luz solar que puede iluminar la Luna es la que pasa rozando los bordes de la Tierra y atraviesa las capas atmosféricas.

La refracción de la luz provocará que la Luna se tiña de rojo

Este fenómeno hace que la atmósfera disperse las longitudes de onda más cortas y azules, que es el mismo que hace que el cielo sea azul por el día. La refracción hace el resto porque las longitudes de onda más largas —los tonos rojizos y anaranjados— se refracten y logren desviarse hacia el interior del cono de sombra, proyectándose sobre la superficie lunar. Y es que durante el eclipse, la Luna actúa como una pantalla que refleja la luz de todos los amaneceres y atardeceres que están ocurriendo simultáneamente en la Tierra.

Horarios y cómo observarlo

A diferencia de los eclipses de Sol –que requieren tomar medidas adicionales para evitar los daños oculares –, los eclipses lunares son completamente seguros de observar a simple vista, sin necesidad de filtros ni protección ocular especial.

Sin embargo, para no perderse el fenómeno, la cita requerirá trasnochar o levantarse temprano en la madrugada del viernes 28 de agosto. No en vano, en Canarias, la fase de sombra comenzará a las 03:30 horas, alcanzando su máximo a las 05:13 horas. "Les recomendamos que aprovechen la madrugada del viernes para trasnochar o madrugar con motivo científico porque la mecánica celeste nos ofrece una oportunidad perfecta para observar en directo la dinámica de nuestro vecindario cósmico", tal y como explica Irene Puerto, divulgadora del IAC.

Además, para disfrutar de este espectáculo astronómico no es necesario realizar desplazamientos, disponer de instrumentos adicionales, ni buscar una zona específica para contemplarlo, por lo que es un plan de verano sencillo, práctico y al alcance de todos.

En la Península y Baleares, la fase parcial empezará a las 04:34 horas y su punto máximo se registrará a las 06:12 horas cuando se podrá contemplar el 96% del disco oscurecido. Sin embargo, en muchos lugares no se podrá ver el fenómeno de principio a fin porque la luna se esconderá antes.

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