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La última, y nos vamos

Christophe Gaziello (Gazz): «Me caí por las escaleras y paré en el escalón de la comedia»

El comediante canario, actor y guionista, reivindica la risa como necesidad vital y la comedia como aprendizaje constante

Gazz.

Gazz. / ED

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

A sus 41 años, Christophe Gaziello (Gazz) es uno de los nombres que más se mueve en el sector del humor y las redes sociales en Canarias. Actor, guionista, director y, sobre todo, comediante, tal y como él mismo se define, lleva más de una década explorando su voz entre vídeos y escenarios. Con un discurso honesto y poco complaciente con las dinámicas actuales de internet, reivindica la risa como necesidad vital y la comedia como aprendizaje constante. «Vivo una vida de no creerme nada», confiesa. Ahora, centrado en dar el salto definitivo al directo, prepara su propio espectáculo mientras sigue afinando su estilo. Avanza sin certezas absolutas pero con una idea clara: hacer reír sin traicionarse. «Yo de aquí ya no voy a seguir cayendo», asegura, agarrado a ese escalón de la comedia.

Tiene muchos perfiles: actor, guionista, director o humorista. ¿Con cuál se queda?

Las etiquetas son complejas, pero si alguien me tiene que poner una, me gustaría que pensaran en mí como comediante. Es mi sueño y lo que me gusta.

¿Siente que ya lo ha logrado?

No lo sé, dejo que sea la gente la que me lo diga. Vivo bastante sin creerme nada. Mi entorno me dice que debería rebajar esa inseguridad cada vez que lanzo algo nuevo.

¿Eso es síndrome del impostor?

Supongo, pero me da hasta vergüenza decirlo. Es una contradicción en sí misma. Es muy complicado.

¿Cuándo decidió que su camino se dirigiría hacia la comedia?

Empecé a hacer vídeos en 2013 y ahí descubrí mi vena cómica. Ha sido un proceso largo de descubrimiento constante. Siempre digo que mi vida es un currículum de fracasos y tropiezos. Me caí por las escaleras y paré en el escalón de la comedia, pero podría haber sido cualquier otra cosa.

Ahora está más centrado en el escenario.

Sí, en los últimos años me estoy formando para hacer comedia en directo, que es mi verdadero sueño. No es fácil y hay que estudiar mucho porque la comedia es un proceso constante, como la vida.

Usted empezó con los vídeos en las redes sociales, donde no hay público directo. ¿Eso le quita presión?

El vídeo es más íntimo y dependes únicamente de ti. Puedes equivocarte y repetir y por eso creo que es un refugio creativo. En el directo es el público el que decide, y muchas veces te sorprende qué funciona y qué no.

¿Piensa distinto según se enfrente a un vídeo para redes o a un ‘show’ en directo?

Sí. En un vídeo me gusta que haya un mensaje claro y autocontenido. El monólogo depende más de la energía del momento. Y hay algo más importante: si tienes que contar el mismo chiste durante años, más te vale que te guste de verdad.

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¿Cómo lleva el algoritmo y las redes sociales?

Tengo una relación inexistente con el algoritmo. No quiero conocerlo. Siento que internet se ha convertido en un mercado donde se empujan las peores tendencias y todo gira alrededor de la gratificación instantánea. Yo voy un poco a contracorriente.

Pero eso puede penalizarle.

Puede ser, pero no voy a adaptarme a un mundo que no me gusta. Me han dicho que debería subir más contenido, pero prefiero hacer los vídeos como a mí me gustan. Si algún día dejan de funcionar, ya veré qué hago.

En Canarias parece haber cierta unión entre cómicos.

No somos todos amigos íntimos, pero sí hay cercanía. Nos conocemos casi todos. Yo trabajo bastante solo, eso sí.

¿Y le gustaría tener equipo?

Sí, claro, pero no se ha dado. Tampoco me ha hecho demasiada falta hasta ahora.

¿Qué planes tiene a corto plazo?

No sé ni lo que voy a hacer mañana [ríe]. Pero intento comportarme como un adulto responsable y marcarme metas. Ahora mismo, mi objetivo es terminar mi propio espectáculo y presentarlo donde se pueda. También me encantaría hacer una serie o una película porque esa fue la semilla de todo. También trabajar como actor, pero ligado a la comedia.

¿La risa es una necesidad?

Totalmente. Yo la defiendo mucho porque para mí es fundamental. Primero tengo que pasármelo bien yo porque, si eso pasa, creo que la gente lo nota.

¿Quién le hace reír a usted?

Sigo a muchos cómicos extranjeros porque mi familia es muy internacional. Pero si me tengo que quedar con alguien de Canarias elijo a Abián Díaz. Es un referente y está abriendo un nuevo techo para la comedia en Canarias. Me haría mucha ilusión que en algún momento me pudieran comparar con él.

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