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Medioambiente

El Faro de Buenavista en Tenerife: el inesperado tesoro científico de Canarias para formar a las nuevas generaciones de ornitólogos

Tras cuatro años realizando rigurosos estudios de avistamiento y seguimiento de aves migratorias marinas en la zona, un grupo de científicos isleños ahora se propone captar más personal para poder mantener el proyecto a largo plazo

Varias personas realizan una observación de aves migratorias desde el Faro de Buenavista, en Tenerife

Varias personas realizan una observación de aves migratorias desde el Faro de Buenavista, en Tenerife / Birding Canarias

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Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Miles de aves atraviesan cada año el Faro Buenavista, al noroeste de Tenerife, en su camino hacia el sur global. Este enclave de la isla, desconocido para la ciencia hace cuatro años, quiere convertirse en uno de los puntos neurálgicos del seguimiento de aves migratorias en Europa. Por eso, lo que comenzó siendo un proyecto sin ánimo de lucro de dos empresarios amantes de la ornitología, hoy busca una forma de pervivir a largo plazo para convertirse en un recurso científico que permita conocer los impactos del cambio climático y las pandemias. Y la clave está en el reemplazo generacional. Por eso, el Observatorio de Migraciones Faro de Buenavista encara ahora una nueva fase en la que deberá inocular la pasión por la ornitología a las nuevas generaciones para garantizar su futuro, al tiempo que divulga las idiosincrasias de un rincón tan único en Canarias como el que alberga este pequeño faro en los confines de la isla.

Desde principios de este agosto y hasta finales de noviembre, un grupo de siete ornitólogos, a iniciativa de la empresa Birding Canarias, rotan para que al menos dos personas pasen las tardes avistando y recopilando información de cada pájaro que decide recalar en Canarias.

Hace un lustro nadie se había planteado la posibilidad de que por esta zona del noroeste de Tenerife se pudiera captar el vuelo transatlántico de estas aves marinas. Hoy, este lugar se ha convertido clave para seguir la migración de 29.000 aves cada año. Una cifra que, además, aumentará en esta edición, ya que el trabajo de campo se prolongará un mes más. Es decir, en lugar de terminar en octubre, como se ha hecho hasta ahora, los científicos culminarán sus trabajos en noviembre.

Un proyecto en expansión

"El proyecto ha crecido", valora Juan José Ramos, uno de los responsables de este ambicioso estudio. Y es que en estos cuatro años, el Faro de Buenavista ha conseguido hacerse un hueco en el sector europeo, ha logrado posicionarse como un aliado de la conservación y se ha convertido en una fuente casi inagotable de información de una veintena de especies de aves migratorias, algunas aves amenazadas en Canarias (como el petrel de Bulwer, la pardela chica o la pichoneta canaria) y, más recientemente, de los movimientos de los cetáceos. Todos los datos se vuelcan a la plataforma Biota, para aportar más información al Gobierno de Canarias.

Los datos recopilados se vuelcan en la plataforma Biota del Gobierno de Canarias

"Nuestra metodología abarca, asimismo, la toma de datos sobre el clima; que más adelante podemos utilizar para entender cómo afecta a la presencia de especies e, incluso de la propia migración", destaca.

"Esto es algo completamente nuevo, pero a futuro puede servir para ver tendencias relacionadas con las especies que aparecen y desaparecen, si pasan más o menos tiempo en Canarias y compararlo con la situación anterior", recalca. Sin embargo, para que toda esta información sea relevante, necesitan un último ingrediente: que se tomen datos de manera ininterrumpida a largo plazo.

Págalo parásito, una de las especie sobservadas desde el faro de Buenavista del Norte

Págalo parásito, una de las especie sobservadas desde el faro de Buenavista del Norte / Birding Canarias

La supervivencia de este proyecto es, de hecho, uno de los mayores retos al que se enfrentan. "Esto lo comenzamos con nuestra empresa, a sabiendas de que no era rentable", sentencia Ramos, que a día de hoy define la iniciativa como un proyecto de responsabilidad social corporativa. "Yo entiendo que es nuestra contribución a la sociedad", insiste.

En busca de nueva cantera

Sin embargo, tras cuatro años en marcha, ahora "preocupa" que se personalice el proyecto en sus impulsores: Abraham Hernández y el propio Juan José Ramos. "El día que alguno de nosotros no esté, no queremos que esto muera", recalca Ramos.

Por esta razón, el Faro de Buenavista ha puesto en marcha un programa de voluntariado este año –gracias a un acuerdo de colaboración con Red Eléctrica–, para crear cantera de futuro. La idea es crear un voluntariado de dos fases. En la primera se forma a un grupo de personas en el avistamiento de aves para que, posteriormente, adquieran in situ las habilidades necesarias para hacerlo para seguir la metodología. "El objetivo es que a futuro podamos comparar nuestros datos con series muy largas, de al menos una década, pera ver cómo el cambio climático, las enfermedades o distintas circunstancias afectan a las migraciones", recalca.

El objetivo es conseguir series largas para poder comparar datos en el futuro

La otra gran novedad del proyecto es su impulso hacia el exterior. "Hemos descubierto que también puede ser un reclamo turístico", asegura Ramos. Y es que en los últimos años, este tranquilo lugar de la isla ha recibido la visita de científicos curiosos venidos de todos los rincones del mundo. "La semana pasada aparecieron cuatro italianos y el año pasado nos visitaron franceses, ingleses y alemanes", revela Ramos, que indica que todos estos encuentros son fortuitos. "Como hemos estado divulgando el proyecto fuera, cada vez son más los especialistas de otras partes del mundo que quieren venir a verlo", resalta.

La expectación ha sido tal, que la empresa ya ha instalado un panel interpretativo en el mismo Faro para explicar el proyecto a todo aquel que quiera acercarse a mirar. Una iniciativa de divulgación que también están trasladando a foros científicos y a las redes sociales para que todo el mundo pueda formar parte del proyecto.

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