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Trata de personas y explotación sexual: Cruz Blanca atiende en Canarias a más de 1.000 personas en sus programas de atención humanitaria

La consejera y el viceconsejero de Bienestar Social, Candelaria Delgado y Francisco Candil respectivamente, visitaron los centros sociales de Vegueta, donde se presta ayuda a mujeres y niños en contextos de prostitución forzada

Una de las mujeres atendidas por la Fundación Cruz Blanca descansa en el balcón de una casa de acogida.

Una de las mujeres atendidas por la Fundación Cruz Blanca descansa en el balcón de una casa de acogida. / LP/DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

España lidera uno de los rankings más vergonzantes del mundo. En consumo de prostitución, ocupa el primer puesto a nivel europeo y la tercera posición del podio a nivel mundial. Las últimas cifras de —citando el libro de la superviviente de explotación sexual Kamila Ferreira— la Tailandia de Europa, estiman que el 27,5% de los varones admite haber pagado alguna vez por servicios sexuales, según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y el Ministerio de Igualdad, aprovechándose de una industria del sexo que genera decenas de millones de euros en todo el territorio nacional a costa de la integridad de unas mujeres que, en la mayoría de los casos, son víctimas de redes de trata de personas que son explotadas sexualmente. En este respecto, la Fundación Cruz Blanca atiende a más de 1.000 personas en Canarias en el marco de sus programas de atención humanitaria.

La asistencia prestada por la fundación está dividida en distintos proyectos de atención a personas en situación de exclusión social y cuenta con casas de acogida destinadas a víctimas de violencia sexual, prostitución y trata de personas. Con el objetivo de conocer de primera mano la actividad que realizan, la consejera y el viceconsejero de Bienestar Social del Gobierno de Canarias, Candelaria Delgado y Francisco Candil, visitaron este miércoles la sede de la Fundación Cruz Blanca en Las Palmas de Gran Canaria, ubicada en Vegueta. El Ejecutivo autonómico destinó durante los últimos dos años más de 360.000 euros a iniciativas de apoyo a personas en situación de urgencia social, en las que se da cobertura a familias vulnerables o en riesgo de exclusión social.

Una de las causas habituales de huida del país de origen es que la madre escape con su hija porque van a mutilarla, y no quiere que sufra lo que ya sufrió ella

Ana Rodríguez

— Coordinadora de los centros de Cruz Blanca en Vegueta

Ana Rodríguez, la coordinadora de los centros de dicha localidad, explicó durante la visita que en el emplazamiento cuentan con dos viviendas de acogida que forman parte de su programa de atención humanitaria y un centro social de atención a mujeres en contexto de prostitución y otras vulnerabilidades. Rodríguez profundizó en que la ayuda se presta desde unos programas de urgencia social de empleo e interculturalidad, en los que se fomenta "tanto la integración social como la laboral". En esa línea, las personas usuarias del servicio realizan actividades de diversa índole, que van desde clases de español hasta salidas culturales, pasando por talleres formativos o actividades deportivas.

La clave de este tipo de viviendas con respecto a otro tipo de centros es que están conceptualizados desde la idea del hogar: un espacio en el que las personas no sólo se alojan, sino que lo sienten como su casa: un factor que facilita la labor social y mejora exponencialmente la vida de los atendidos. Esto, en la práctica, se traduce en que tanto los adultos como los menores tienen más ganas de verbalizar su situación y sus sentimientos, una mayor predisposición a formar parte de las actividades y el grupo y una mayor comodidad, a pesar de lo extremadamente compleja que es su situación. Estos lugares se conciben como unas casas de acogida, formación y acompañamiento en materia de salud e inserción sociolaboral.

Horror migratorio

La mayoría de las personas usuarias de estos servicios son mujeres migrantes víctimas de redes de trata y explotación sexual. La coordinadora expuso que, actualmente, los países de origen más recurrentes son Guinea y Gambia, dependiendo del contexto socioeconómico y geopolítico que tenga la región. "Antes teníamos muchas chicas malienses. Ahora que Mali atraviesa uno de sus peores momentos, esperamos que lleguen más en los próximos años, pues los trayectos migratorios pueden durar más de doce meses", ejemplificó Rodríguez, quien añadió que las chicas, además del horror migratorio que cargan consigo por el propio recorrido, arrastran el motivo que las llevó a huir de su país natal.

En el caso de las migrantes africanas, uno de esos motivos es que muchas de ellas están expuestas a prácticas de violencia extrema, como es el caso de la ablación genital. "En Mali, aproximadamente el 98% de las chicas están mutiladas, y en Guinea, ronda el 90%. Es una práctica muy habitual, y una de las causas que solemos ver de huída del país de origen es que la madre huye con su hija porque van a mutilarla y no quiere que sufra lo que ya sufrió ella", reveló la coordinadora. Otras procedencias habituales son Senegal, Nigeria —uno de los países con más mujeres con indicios de trata—, Comoras o Togo: países muy alejados con una compleja ruta migratoria en la que, durante el trayecto, es habitual que hayan sufrido explotación: "Muchas que pasan por la zona de Túnez durante la migración han sido víctimas. Es una zona de torturas habituales, por lo que nos cuentan las propias chicas", contó Rodríguez.

86 familias atendidas

Rodríguez comentó que en Gran Canaria, dentro de los distintos programas de atención humanitaria, se atienden a unas 700 u 800 personas, "dependiendo de las llegadas por frontera marítima", mientras que en el centro social prestan unas 400 asistencias al año. Además de las viviendas de acogida para mujeres víctimas de violencia sexual, la Fundación Cruz Blanca cuenta con otros programas de apoyo a la integración socio-laboral dirigido a familias en situación de exclusión social en Gran Canaria y Tenerife, en los que desarrollan itinerarios indivualizados de inserción, iniciativas de promoción de la diversidad cultural e inclusión social de mujeres migrantes.

Desde la puesta en marcha de estos proyectos, la Fundación Cruz Blanca ha llegado a unas 1.500 personas atendidas a través de distintas actuaciones, entre las que se incluyen ayudas directas mediante proyectos de atención y apoyo a personas en situación de urgencia social a las que hay que sumar las 86 familias atendidas y 92 menores que han recibido refuerzos educativos a través del programa de intervención con familias en situación de vulnerabilidad.

El trabajo que se realiza desde las entidades sociales es fundamental, porque a través de ellos se llega a colectivos en situación de vulnerabilidad social a los que muchas veces resulta muy complicado llegar desde las administraciones públicas

Candelaria Delgado

— Consejera de Bienestar Social del Gobierno de Canarias

La consejera Delgado aseveró durante la visita que el trabajo que se realiza desde este tipo de entidades sociales "es fundamental, porque a través de ellos se llega a personas y colectivos en situación de vulnerabilidad social a los que muchas veces resulta muy complicado llegar desde las administraciones públicas". Por su parte, el viceconsejero destacó la importancia e implicación de los programas de atención a las personas en situación de exclusión, ya que a través de ellos "se ofrece un colchón a las familias que han visto disminuir sus ingresos como consecuencia, por ejemplo, de la pérdida de trabajo o el incremento del costo de la vida, con una especial atención a los núcleos familiares con menores a cargo, sobre todo, monoparentales".

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Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

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