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Música

Canarias se consolida como escenario de festivales ante el calor extremo que azota Europa

Promotores y organizadores de grandes conciertos en las Islas incorporan el factor climático en su planificación a medio plazo, aunque el Archipiélago no sufra hasta el momento olas de calor extremas

Un edición anterior del Reggaeton Beach Festival.

Un edición anterior del Reggaeton Beach Festival. / ED

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El aumento de episodios de calor extremo en Europa enciende el debate sobre la viabilidad de los grandes festivales al aire libre durante los meses estivales. Cancelaciones, cambios de horario y protocolos reforzados se han convertido en la nueva normalidad en ciudades del continente. En Canarias, sin embargo, el escenario es distinto. Las Islas no han vivido hasta ahora olas de calor de la magnitud registrada en la Península o en países del norte de Europa, ni estas han coincidido con grandes citas musicales. Aun así, promotores y organizadores comienzan a incorporar el factor climático en su planificación, no como una urgencia inmediata, sino como una variable estratégica a medio plazo.

"El clima aquí siempre ha jugado a nuestro favor", resume Leo Mansito, director de New Event y responsable de eventos como Granca Live Fest o Tenerife Music Fest. "La verdad es que en Canarias nunca hemos sufrido esa amenaza como en otras partes. Incluso en pleno mes de julio, en el Granca Live, me ha llegado a llover algún que otro año", explica. La experiencia de muchos promotores lo confirma: frente a los picos térmicos del continente, el Archipiélago mantiene una estabilidad que lo posiciona como enclave privilegiado para la música en vivo.

Necesidad de adaptación

Esa ventaja comparativa no elimina, sin embargo, la necesidad de adaptación. Juan Francisco Senabre, organizador del Gran Canaria Sum Festival, lo plantea en términos de planificación: "Nosotros trabajamos en octubre, así que de momento todo sigue igual. Pero cada vez hay que tener más cosas en cuenta: el tiempo, las temperaturas, la previsión…". La estacionalidad, en este caso, funciona como herramienta de mitigación, desplazando los eventos fuera de los meses más cálidos.

Algunos organizadores optan por evitar el verano para sus actividades

Otros promotores optan directamente por evitar el verano. Juan Salan, de Salan Producciones, lo tiene claro: "Si hiciera festivales en época de canícula lo tendría en cuenta. El bienestar del público es lo primero, así que tendríamos que pensar en horarios más tardíos, agua gratuita, zonas de sombra y más asistencia médica". En su caso, la estrategia pasa por calendarizar en junio y octubre, "y si coincidiera con calor, aplicaríamos todas esas medidas", añade y subraya el enfoque preventivo.

Otras formas de trabajar

Desde una perspectiva más operativa, José María de la Cova, promotor del Tenerife Cook Music Fest, relativiza el impacto del calor en la logística. "En 2024 nos pilló una ola de calor y llevamos a cabo los conciertos sin mayor inconveniente. Es como las ferias: haya ola o no, se hacen", señala. La clave, apunta, está en la adaptación técnica: "Si no se pueden montar los escenarios de día, se trabaja de noche. Es algo que se hace desde hace años". Su visión conecta con una tradición de eventos en climas exigentes, donde la organización se ajusta sin alterar el calendario.

Tercer y ultimo día del Cook Music Fest

Uno de los conciertos de la última edición del Cook Music Fest. / Andrés Gutiérrez

Más allá de la operativa, el debate se amplía hacia la experiencia del público. Carlos Ulises Salazar es codirector de Phe Festival, en Puerto de la Cruz, e introduce el concepto de sostenibilidad integral: "Un festival no puede limitarse a residuos o energía. También tiene que ver con que la gente esté cómoda, pueda hidratarse y descansar".

En el caso de este festival que durante años se celebró en agosto y ahora se ha trasladado a comienzos de septiembre, medidas como el acceso gratuito al agua o la creación de zonas de sombra forman parte de su diseño. "No queremos que nadie tenga que elegir entre hidratarse o gastar dinero", afirma Salazar, quien reconoce no obstante que, aunque no percibe un incremento claro del calor a nivel local, sí advierte de un contexto global preocupante: "Los datos sobre la temperatura de los océanos son alarmantes y eso tendrá consecuencias".

Repensar festivales

En esa misma línea, Javier Jiménez, promotor del Festival Boreal de Los Silos, interpreta el fenómeno como una oportunidad de mejora. "Cualquier cosa que nos haga repensar un festival va a repercutir positivamente en el público", sostiene. El Boreal se celebra cada año en el mes de septiembre y en 2025 se desarrolló durante una intensa ola de calor que obligó a reajustar horarios y reforzar servicios. "Reagendamos actividades, aumentamos el agua gratuita y adaptamos el programa para hacerlo más amable", detalla. Su enfoque prioriza, así, la coherencia ambiental: "No se trata de combatir el calor con más consumo energético, sino de encontrar soluciones sostenibles".

Reagendar acciones, agua gratis y reforzar servicios son medidas puntuales

Sin embargo, el impacto del cambio climático en Canarias no se limita únicamente al calor. Neftalí Acosta, el director de Sonidos Líquidos, en Lanzarote, apunta a otros factores emergentes: "Aquí no sufrimos esas olas de calor tan extremas, pero sí estamos viendo cambios, sobre todo en el viento". Su festival, en La Geria, tuvo que cancelarse este mismo años debido a las rachas de hasta 80 kilómetros por hora que se produjeron a comienzos de junio. "Siempre hemos tenido seguro por climatología adversa y este año hemos tenido que usarlo", explica. Para Acosta, el reto no es tanto el calor como la imprevisibilidad: "Ya no hay nada matemático. Hay que prever cualquier contingencia".

Nuevas capas de complejidad

En conjunto, el sector coincide en que Canarias mantiene condiciones óptimas para la celebración de eventos al aire libre durante gran parte del año. La posibilidad de programar conciertos más allá del verano, en otras estaciones como primavera u otoño, e incluso en invierno, refuerza su atractivo frente a otros destinos. Sin embargo, la evolución del clima global introduce una nueva capa de complejidad.

Por ahora, no hay alarmismo. Pero sí una creciente conciencia de que el clima ya no es un telón de fondo, sino un actor que condiciona la producción cultural. En palabras de Carlos Ulises Salazar, "las condiciones meteorológicas forman parte de la planificación de un evento y hay que anticiparse". Canarias, con su equilibrio climático, parte con ventaja. La cuestión es cuánto durará esa ventaja y cómo se gestionará en un escenario cada vez más incierto.

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Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

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