Canarias ya se dibuja en el mapa mundial de la electrónica y los chips

La calidad del conocimiento que se concentra en el Archipiélago agranda un ecosistema en el que todos los actores, públicos y privados, están alineados

Un chip creado por Wooptix. / CARSTEN W. LAURITSEN

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Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

La eclosión del ecosistema tecnológico e innovador de Canarias era una apuesta tan segura como demorada. Tanto que hasta suena a sorpresa que el incontestable talento concentrado en las dos universidades públicas de las Islas aparezca ahora reconocido en medios de comunicación internacionales, era lícito darlo por perdido. Pero acaba de ocurrir en Newelectronics, portal británico que es referente en electrónica y chips (semiconductores). La publicación, de esta semana, describe el protagonismo que está ganando España en este ámbito y cita como regiones punteras a Cataluña y el Archipiélago.

El mencionado medio de comunicación especializado atribuye el posicionamiento del país a «una combinación de especialización regional, excelencia en la investigación y colaboración industrial», esquema que los actores públicos y privados canarios confirman como fórmula que ha permitido despegar a Canarias. Añaden el alineamiento de todos ellos en pos de la diversificación de la economía, la retención del talento y la cimentación de un futuro exitoso en este terreno.

La ZEC

Todo ello aderezado con el ingrediente de la Zona Especial Canaria (ZEC), consolidada por el Régimen Económico y Fiscal (REF) y que permite a las empresas tributar al 4% en el Impuesto de Sociedades. «Hemos estado en lugares como San Francisco o Alemania», cita como ejemplos de caladeros en los que la ZEC ha ido a pescar su presidente, Pablo Hernández.

Sin restar poder de seducción al incentivo fiscal, tanto el propio Hernández como los empresarios y docentes del sector afirman que por sí solo no basta para ganar una batalla por la financiación que se libra a lo largo y ancho del mapamundi. Sin embargo, mezclado con el «brutal talento», en palabras del presidente de la ZEC, que existe en la comunidad autónoma, el atractivo resulta irresistible para los inversores.

Abunda el conocimiento

Ya se han dado casos en los que el capital foráneo ha intentado entrar al modo de un elefante en una cacharrería exigiendo la relocalización de una empresa nacida en las Islas en un nodo con mayor protagonismo. Sin embargo, la abundancia de conocimiento tecnológico les ha hecho recapacitar. ¿Por qué instalarse en Madrid o Barcelona y competir con grandes corporaciones a la hora de hacerse con los servicios de los más brillantes egresados cuando los tienen aquí solo para ellos?

No es fruto de la casualidad que Canarias cuente con un muy elevado nivel académico en estos campos del saber. Muy al contrario, se trata de una cuestión cocinada a fuego muy lento durante casi medio siglo. Porque fue en 1978 cuando el Colegio Universitario de Las Palmas (CULP) –precedente de la ULPGC– decidió la creación de un laboratorio de Robótica Aplicada a cuyo frente se colocaron el desaparecido Roberto Moreno y Octavio Santana. «La electrónica la llevaba yo», afirma el catedrático emérito de la ULPGC Antonio Núñez, que completa aquella terna para la historia. Una de sus primeras decisiones fue la compra de varias placas que contenían microprocesadores; «de las primeras que había», afirma.

Fuga de talento

También Medalla de Oro de la ULPGC, el relato de Núñez se convierte en obligatorio para entender por qué generaciones de grandes expertos forjadas en las universidades canarias siempre terminaban por tomar un avión y fundar sus proyectos de vida allí donde el fruto obtenido en el laboratorio se llevaba al mercado. Uno de los grandes problemas que ha tenido el Archipiélago en los últimos años ha sido precisamente el de perder en favor de otros un talento a cuya creación se han dedicado no pocos recursos.

Taponar esa herida es uno de los objetivos que se marcó en su inicio –2015– la Asociación Canaria de Startups, Empresas de Base Tecnológica e Inversores Ángeles (Emerge). «Claro que pensábamos que aquí se podía generar un ecosistema que mereciera la atención del panorama internacional», señala el hoy gerente de dicha organización, Braulio Quintana. Y si el ecosistema crece, lo hacen con él las oportunidades de crear empleo y poner los resultados de la investigación al servicio de la sociedad y economía de las Islas.

Primera calidad

Los pronósticos de los impulsores de Emerge, con el anterior gerente, Moisés Santana, a la cabeza, se cumplieron. «Siempre hemos tenido la convicción de que en Canarias se está generando ciencia de primera calidad y que debería acercarse a la industria para acceder al mercado», explica Quintana. A él y su equipo les toca «detectarla y acompañarla» para evitar que encalle durante el proceso.

Tenet Light Key es una spin off cuya puesta en marcha cuenta con el visto bueno de la ULL. Su creador es el catedrático de Física Aplicada, Jorge Méndez, conocedor de primera mano de la importancia que encierra la labor de Emerge. Impulsora del Premio Canarias de Innovación y Tecnología Blas Cabrera, la asociación insistió a Méndez en que concurriera al certamen, que terminó por llevarse su Tenet LightKey.

Apoyo necesario

«Si no llega a ser por los 30.000 euros del premio, no estaríamos hablando ahora», sostiene Méndez. Esa afirmación constata que el peligro de la fuga de talento se mantiene muy activo. «Hay que apoyar», insiste Méndez, «porque esto no puede ser vocacional y meritorio solamente. Dicho por él mismo de otra manera: «No se puede estar malviviendo hasta los 30 años». Es más, si el investigador y sus ideas merecen la pena, siempre habrá un inversor con una buena oferta en la mano para llevarse a ambos.

Tenet Lightkey ha merecido la atención ya incluso del Banco de España, con cuyo departamento de I+D de efectivo colabora el equipo de Jorge Méndez –Pablo Acosta (doctor) y Miguel Medina (doctorando) firman junto a él la patente– desde hace cuatro años. Han generado materiales luminiscentes destinados a evitar falsificaciones, pero más allá de las tintas de estas características que hoy tienen los billetes, pasaportes u otros documentos, suma una especie de código de barras que destierra cualquier posibilidad de fraude.

Contra el pirateo

El sector del lujo textil o de «las botellas de vino», advierte Méndez, son otros de los destinatarios de estas sustancias que nacen del conocimiento en fotónica y nanotecnología, utilizan tierras raras y se han hecho realidad tras «25 años de investigación básica». Un plazo que de nuevo pone de manifiesto la necesidad de apoyo constante si se pretende el florecimiento de una industria del conocimiento.

Siempre en modo fabless, porque una fábrica capaz de albergar las líneas de producción necesarias para atender las necesidades de la demanda requiere «medio millón de metros cuadrados y grandes cantidades de litros de agua», señala Pablo Hernández. Canarias no cuenta ni con suelo industrial de esas dimensiones ni con los recursos suficientes. No obstante, también hay quien se apresta a torcer esta realidad dentro de lo posible.

Desde la Astrofísica

Si Antonio Núñez integra el grupo de pioneros que pusieron en marcha la máquina del conocimiento, José Manuel Rodríguez, CEO de Wooptix, es protagonista fundamental del salto al mercado. Esta empresa fue la primera spinoff de la ULL y ·«uno de los mejores ejemplos, si no el mejor, de empresa que nace de un paper vinculado a la Astrofísica –Rodríguez es doctor en esta ciencia– y ha logrado captar inversión internacional desde Canarias», sostiene Braulio Quintana.

Rodríguez Ramos no se esconde y afirma que creó Wooptix «para convertirla en proyecto tractor y generar ecosistema canario». En suma, para demostrar a quienes vinieran detrás que es posible hacerse grande aquí sin tener que marcharse a otro destino. Entre manos tiene el proyecto de instalar una fábrica en la zona franca del Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Pocas máquinas, pero muy caras es el concepto que convierte en posible alcanzar ese hito.

"Tan lejos como quiera"

El CEO de Wooptix sostiene que el Archipiélago puede llegar en este ámbito «tan lejos como quiera, igual que Taiwán o Singapur», porque reúne «todas las condiciones» para ello. Siempre contando con que lo permitan «los políticos canarios, españoles y europeos», a los que, «más que ayuda», Rodríguez les solicita «que no interrumpan el crecimiento natural de Wooptix y del ecosistema que puede generar a su alrededor».

Esta empresa ha celebrado recientemente sus primeros diez años de existencia. Un decenio apasionante jalonado de éxitos impensables solo por la inexistencia de otros anteriores del mismo tamaño, que no por la calidad de la I+D con la que trabaja; «de primera calidad», sostiene Jose Manuel Rodríguez. Tanto es así que a las diferentes rondas para captar financiación han acudido grandes actores internacionales del mundo tecnológico.

Contra la crisis de los chips

A grandes rasgos, Wooptix ha generado soluciones como la que lleva a acortar el proceso de medición del silicio que se utiliza para los semiconductores. Justo en el momento en el que la crisis generada por la falta de microchips –tras la pandemia– llegó hasta a obligar a detener la actividad de las fábricas de automóviles de Alemania. Europa se ha dado cuenta de lo necesario que resulta recuperar soberanía en el campo de la tecnología.

«De repente el mundo tomó conciencia de que tener toda la producción en China y Taiwán era un problema», apunta Antonio Núñez. El catedrático emérito explica así, cómo «países muy liberales» han adoptado «políticas muy socialistas» regando de miles de millones a empresas de gran tamaño para ponerse a resguardo de desabastecimientos futuros que obliguen a bajar la palanca de sus industrias.

"Fabricación de boutique"

Ese contexto reserva a las empresas que surgen en las Islas un rol protagonista en «la fabricación de boutique». Así define quien fue primer director del Instituto Universitario de Microelectrónica Aplicada (IUMA) –Núñez– a las «cuestiones muy específicas que dejan de lado», porque no entran dentro de sus escalas de producción, «las grandes corporaciones». Por ejemplo, aplicaciones tecnológicas para la Medicina.

El Perte chip (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica de Microelectrónica y Semiconductores) puesto en marcha por España con los fondos dispuestos por Europa para la recuperación económica tras la pandemia responde al esquema descrito por Antonio Núñez. Se dotó con más de 12.000 millones de euros y Canarias dibujó una senda muy específica para acceder a la mayor suma posible.

Final del Next Generation

La estrategia aprobada se quedó en plan, lo que desinfló en parte el ánimo con el que se puso en marcha la iniciativa. «Ahora se acaban los fondos Next Generation» , lamenta Núñez, pero mantiene abierta la puerta a la esperanza porque en el Ministerio para la Transformación Digital se ha consolidado la SETT (Sociedad Española para la Transformación Tecnológica), que tiene «más o menos el mismo presupuesto para deep tech».

Aunque los fondos Next se terminan, Madrid mantiene a través de la SETT un presupuesto elevado para ‘deep tech’

En cualquier caso, la aparición de financiación extra acerca el éxito, pero Wooptix ya existía antes, como también Aerolaser, hoy participada por Red Eléctrica (REE) y que ha ganado el premio nacional a la pyme del año. Otra empresa de alto valor añadido que ha diseñado una tecnología capaz hasta de anticiparse a la evolución de la vegetación para evitar interferencias con las redes de transporte de energía.

Y hay muchas más: Celestia Chip, diseñadora de los circuitos del futuro; o SubSea Mechatronics, esencial para los trabajos con robots y sensores en condiciones marinas extremas, por poner solo dos ejemplos. «Esto acaba de empezar, sabemos que hay mucho conocimiento de alto valor en las universidades públicas y estamos para que no se queden en un paper o una patente», advierte Quintana.

El IUMA y el Astrofísico son la clave de bóveda

En septiembre de 1975 se creó el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y en 1978 el Laboratorio de Robótica del Colegio Universitario de Las Palmas (CULP). Fue el momento en el que los sabios canarios tuvieron al fin un hogar desde el que construir una urbanización del saber que ha desembocado en los éxitos que ya se están recogiendo.

El Plan Nacional de Microelectrónica de 1982 dio el visto bueno a la creación de un laboratorio en el entorno de lo que años más tarde fue la ULPGC. Solo trece en toda España obtuvieron luz verde y eso demuestra que desde mucho antes se cocinaba en el Archipiélago con muy buena mano en los fogones de la investigación sobre tecnologías de vanguardia.

Con el paso de los años, la puesta en marcha de motores como el IUMA (Instituto Universitario de Microelectrónica Aplicada) han traído la nave hasta el presente. Sin olvidar la contribución de los diversos másteres creados.

Restaba la capacidad de detectar las grandes ideas y ayudarlas a cristalizar sin salir de las Islas. En ese punto resulta vital la asociación Emerge, que ha sabido aglutinarlos esfuerzos y generar una verdadera oportunidad para la diversificación económica.

Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

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