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Urbanismo

La arquitecta Sofía de Bonis revoluciona El Toscal con un modelo de 'cohousing senior' y rehabilitación

La propuesta de la joven tinerfeña en su trabajo de fin de máster combina novedosos aspectos que no solo llaman la atención de la Universidad Europea

Sofía de Bonis en una de las ciudadelas de El Toscal.

Sofía de Bonis en una de las ciudadelas de El Toscal. / María Pisaca

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El trabajo de fin de máster de la arquitecta tinerfeña Sofía de Bonis Feliz trasciende estos días el ámbito académico para situarse en el centro del debate urbano en Santa Cruz de Tenerife. Su propuesta presentada en la Universidad Europea de Canarias, desarrollada a partir de una parcela degradada en el barrio de El Toscal, plantea una intervención que combina rehabilitación patrimonial, vivienda accesible y modelos comunitarios de convivencia, con especial atención a la población mayor. La acogida que ha tenido, no solo en la universidad en la que fue presentada la idea, sino también en la Oficina de Innovación Cívica en la que ahora trabaja la joven, apunta a un posible recorrido real más allá del papel.

Con 26 años y formada en la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Libre de Bruselas, De Bonis decidió regresar a Tenerife para cursar un máster en la Universidad Europea de Canarias. Su motivación fue clara, puesto que deseaba trabajar sobre este territorio que reconoce como propio. "Había desarrollado proyectos desde fuera que me nutrían técnicamente, pero no me interpelaban emocionalmente como hacerlo desde mi casa", explica la joven.

Su barrio, El Toscal

Ese vínculo personal se concreta en El Toscal, un barrio histórico que la arquitecta conoce de primera mano. "He vivido mucho tiempo allí; mi abuela vivía en esas calles y este último año también residí en él. La parcela con la que trabajé para este proyecto está, además, prácticamente enfrente de mi casa", señala. Desde esa proximidad cotidiana surge una observación crítica que no hace más que girar alrededor de edificaciones abandonadas, solares tapiados y una imagen urbana fragmentada en pleno centro de la capital. "Resulta casi distópico comprobar cómo a dos calles hay una ciudad consolidada y, de repente, entras en un entorno muy degradado", resume.

El proyecto parte de esa tensión entre valor patrimonial y realidad social. Aunque reconoce la importancia de instrumentos como el Plan Especial del barrio, De Bonis advierte de sus límites: "Los planes de protección garantizan la conservación de la identidad arquitectónica, pero a menudo dejan en segundo plano el marco social". En el caso de El Toscal, existe una población envejecida y en algunos casos vulnerable, con procesos históricos de transformación que han derivado en situaciones de precariedad residencial.

La propuesta

Frente a ese diagnóstico, la propuesta de la joven arquitecta se articula alrededor de tres ejes. El primero es la creación de un centro comunitario con espacios autogestionados por los propios vecinos, concebido como infraestructura de apoyo y encuentro. El segundo se centra en la implantación de un modelo de cohousing senior en una de las ciudadelas, que permita a las personas mayores permanecer en su entorno habitual y que dispongan de una red de cuidados cercana, sin que tengan que desplazarse a una residencia si no lo desean. El tercer eje aborda la rehabilitación de las viviendas existentes, manteniendo a los residentes actuales y recuperando inmuebles vacíos con criterios de accesibilidad.

La idea proyectada contempla viviendas accesibles para la población mayor

La intervención se apoya en una lectura crítica de las ciudadelas, que es la tipología característica de este barrio santacrucero. De este modo, lejos de plantear su sustitución, Sofía de Bonis defiende su valor residencial y simbólico. "Las ciudadelas forman parte de la memoria obrera de Santa Cruz y cambiar su uso es, en cierto modo, interrumpir su historia", reflexiona la joven quien propone de esta forma "mantener ese carácter doméstico" y adaptarlo a las nuevas necesidades, incluyendo fórmulas cooperativas y viviendas flexibles.

Los retos

El desarrollo del proyecto no estuvo exento de dificultades. La complejidad constructiva del barrio, resultado de décadas de autogestión y superposición de estructuras, obligó a un trabajo detallado de análisis. "Hoy en día, hay capas sobre capas, con ampliaciones, subdivisiones y espacios que no se entienden a simple vista. Incluso es difícil delimitar dónde empieza y dónde termina cada vivienda", describe la joven, quien también ha tenido que sumar el reto de intervenir sin competir con el entorno histórico. "Quería ofrecer un edificio humilde, que no destacara por encima del tejido existente, pero que tuviera una gran utilidad", precisa.

De Bonis busca integrar la memoria obrera con nuevas necesidades residenciales

Más allá del ejercicio académico, el trabajo ha encontrado ahora su continuidad en el ámbito profesional. De Bonis se ha incorporado a un proyecto de investigación centrado en la dimensión colectiva de la vivienda en Canarias, donde su propuesta se integra como un caso de estudio. "No se trata solo de entregar un trabajo, sino de desarrollar una línea que responde a mis valores y a cómo entiendo la arquitectura", afirma la comprometida joven, quien también amplía su análisis a otros territorios del Archipiélago, lo que le permite abordar retos como la limitación del suelo, la presión turística y la falta de vivienda.

Aprendizaje y experiencia

La joven arquitecta asume esta oportunidad en la Oficina de Innovación Cívica como una etapa de aprendizaje. "Estoy trabajando con profesionales con mucha experiencia; ahora mismo soy una esponja para poder seguir puliendo y complejizar mis ideas", reconoce. Sin embargo, también subraya la validación que supone el interés despertado: "Ver que lo que propones no es una locura y que puede llevarse a cabo es muy importante”. De este modo, el caso de este trabajo de fin de máster ilustra un cambio de enfoque en la práctica arquitectónica contemporánea, donde la dimensión social y comunitaria adquiere un peso creciente, sobre todo en un contexto como el de Santa Cruz de Tenerife, que se encuentra marcado por tensiones urbanísticas y demográficas, por lo que estas propuestas abren la puerta a nuevas formas de intervenir en la ciudad sin que esta deba renunciar a su identidad.

A la espera de su posible desarrollo, el proyecto se sitúa ya como una referencia en el debate sobre el futuro de El Toscal. Su capacidad para integrar patrimonio, vivienda y comunidad, junto con una mirada arraigada en el territorio, refuerza la idea de que la regeneración urbana pasa, necesariamente, por poner a las personas en el centro de todas y cada una de las acciones.

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