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Educación

Las becas de estudios alivian el bolsillo de más de 187.000 estudiantes canarios

Tres de cada cuatro beneficiarios cursan enseñanzas obligatorias, aunque los universitarios reciben las ayudas de mayor cuantía con una media de casi 3.000 euros por alumno

Varias alumnos estudian en el TEA, en Santa Cruz de Tenerife.

Varias alumnos estudian en el TEA, en Santa Cruz de Tenerife. / María Pisaca

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Clara Santamaría

Clara Santamaría

Santa Cruz de Tenerife

Las becas de estudios alivian el bolsillo de más de 187.000 estudiantes canarios. Durante el curso pasado, unos 187.217 alumnos de las Islas pudieron beneficiarse de alguna beca o ayuda al estudio para hacer frente a los gastos del año escolar, que van desde el material hasta el transporte o el comedor. Sin embargo, el número de ayudas concedidas fue considerablemente mayor a la cifra de beneficiarios y alcanzó las 246.550, ya que un mismo estudiante puede acceder a varias en función de sus circunstancias o de las distintas líneas de apoyo existentes. Son datos que se desprenden de la Estadística de Becas y Ayudas al Estudio correspondiente al curso 2024-2025, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En Canarias, la mayor parte de las becas son financiadas por las administraciones autonómicas. Mientras que en el conjunto de España el 48% de los beneficiarios reciben ayudas del Ministerio de Educación y el 52% de las comunidades autónomas, en el Archipiélago la distribución cambia hasta el 41% y el 59%, respectivamente.

Según Saturnino Martínez, sociólogo especializado en desigualdad y educación, esta diferencia responde a las particularidades geográficas del Archipiélago. "La doble insularidad y la lejanía de Canarias incrementan las necesidades de movilidad del alumnado, especialmente de quienes deben trasladarse desde las islas no capitalinas para continuar su formación, por eso los cabildos y el Gobierno de Canarias mantienen un papel más activo en la concesión de becas", explica el también profesor en la Universidad de La Laguna (ULL).

No obstante, aunque las administraciones autonómicas llegan a un mayor número de estudiantes, el grueso de la financiación corresponde al Ministerio. Durante el curso 2024-2025, el departamento estatal destinó 125,7 millones de euros a becas y ayudas al estudio en Canarias, frente a los 28,8 millones aportados por la comunidad autónoma. Además, el 96,7% de los becarios cursó sus estudios en centros públicos.

Tres de cada cuatro becarios estudian enseñanzas obligatorias

Por niveles educativos, las enseñanzas obligatorias, la Educación Infantil y la Educación Especial concentraron el mayor número de beneficiarios al reunir el 74,5% del total. O lo que es lo mismo, tres de cada cuatro isleños becados cursaban alguna de estas etapas. Les siguieron las enseñanzas postobligatorias, con casi el 15% de los beneficiarios, mientras que las universitarias representaron el 10,6%.

La distribución de las ayudas mantuvo un patrón similar. El 56,6% se destinó a las enseñanzas obligatorias, Infantil y Educación Especial, el 23,8% a las postobligatorias y el 19,6% restante a las universitarias.

Sin embargo, aunque los estudiantes universitarios representan el grupo con menor número de beneficiarios, fueron los que recibieron más ayudas por persona. En total, los 19.823 universitarios becados acumularon 48.284 prestaciones, lo que supone una media de 2,4 ayudas por estudiante. En las enseñanzas postobligatorias, la media fue de 2,1 ayudas, mientras que en las etapas obligatorias se situó prácticamente en una por beneficiario.

La universidad concentra la mayor inversión

La diferencia resulta todavía más evidente al analizar el importe destinado a las becas. Con un total de 57,1 millones de euros, los estudios universitarios se sitúan inmediatamente por delante de las enseñanzas postobligatorias (56 millones) y de las enseñanzas obligatorias, Infantil y Educación Especial (41,3 millones).

Ampliado el plazo de para solicitar las ayudas de grado y máster hasta el 16 de agosto

La Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura ha ampliado hasta el próximo 16 de agosto el plazo para solicitar las becas y ayudas destinadas a estudios de grado, máster y enseñanzas artísticas superiores en centros públicos correspondientes al curso 2026-2027. El periodo de solicitud finalizaba inicialmente este miércoles, 6 de agosto, pero el Ejecutivo autonómico ha decidido prorrogarlo para facilitar la realización del trámite durante el periodo estival.

La convocatoria incorpora este año varias novedades. Entre ellas, destaca el incremento de la ayuda de residencia hasta los 3.000 euros, así como la inclusión de las enseñanzas artísticas superiores públicas entre las titulaciones que pueden acceder a estas prestaciones. Además, se mantienen las becas por excelencia académica y la denominada segunda oportunidad, dirigida al alumnado que haya cambiado de titulación.

Las solicitudes pueden presentarse a través de la sede electrónica del Gobierno de Canarias.

En este sentido, la inversión media también refleja diferencias según qué alumno. Cada universitario percibió, de media, 2.961 euros, frente a los 2.006 euros de un estudiante de enseñanzas postobligatorias y los 296 euros de uno de Infantil, Primaria, Secundaria o Educación Especial. Esta diferencia, que supone diez veces más la cuantía de un universitario que la de un estudiante de Primaria, responde a que las ayudas universitarias suelen cubrir costes más elevados como la matrícula, la residencia o los desplazamientos entre islas y con la Península.

Ayudas insuficientes para corregir las desigualdades

Para Martínez, las ayudas económicas son imprescindibles para garantizar la igualdad de oportunidades, pero no bastan por sí solas para corregir las desigualdades de origen. En su opinión, el sistema debería incorporar también el denominado coste de oportunidad, es decir, el dinero que una familia deja de ingresar cuando un joven continúa estudiando en lugar de incorporarse al mercado laboral.

A su juicio, esta cuestión resulta especialmente relevante en los hogares con menos recursos, donde el salario que podría aportar un hijo puede ser determinante para la economía familiar. "Es un aspecto que habría que tener en cuenta a la hora de definir los requisitos de las prestaciones, ya que a las familias más humildes se les podría compensar, en parte, esa renta adicional que tendrían si su hijo trabajara en lugar de estudiar", sostiene.

Por otro lado, el sociólogo considera que este factor también explica el repunte del abandono educativo temprano en Canarias. "El aumento en la demanda de empleo no cualificado ha hecho que algunos jóvenes opten por trabajar antes que continuar formándose, ya que las ayudas actuales cubren los costes de estudiar, pero no el ingreso al que renuncian por seguir con los estudios", detalla.

El peso del entorno familiar

Para el sociólogo, existen otros factores que también interfieren en la igualdad de oportunidades. Y uno de estos es la familia. "Estudiar o no estudiar no es solo una cuestión de dinero, sino también de la preocupación y el interés de las familias para que lo haga", afirma. Según explica, las diferencias aparecen especialmente cuando un alumno comienza a tener dificultades académicas, ya que las familias con un mayor nivel educativo y poder adquisitivo suelen dedicar más tiempo y recursos a evitar que sus hijos se queden rezagados.

Ese apoyo se traduce en actividades extraescolares, clases particulares o un mayor seguimiento del rendimiento escolar. "La diferencia se ve cuando los hijos de clase alta que no van bien en la escuela terminan alcanzando niveles educativos mayores que los de entornos más humildes", señala.

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