Pobreza
Ni gimnasio ni comidas con amigos: el ocio ya es un lujo inalcanzable para más de 300.000 canarios
El 15% de la población de las Islas no puede permitirse participar en actividades de esparcimiento por su situación económica, una limitación que tiene un impacto directo en su bienestar psicológico

Varias personas en la barra de un bar de la capital chicharrera / Arturo Jiménez

La desconexión de la rutina, el descanso y la diversión no siempre son gratis ni están al alcance de todo el mundo. Una buena parte de los hogares canarios ve el ocio como un lujo prácticamente inalcanzable; llegan justos a cubrir necesidades tan básicas como la alimentación o la higiene personal, por lo que el resto de cuestiones pasa a un segundo plano o, incluso, desaparece. De hecho, en las Islas unas 304.000 personas –un 15,2% de la población mayor de 16 años– no pueden permitirse participar con regularidad en actividades de esparcimiento por falta de ingresos. "No solo se trata de no poder ir al cine o salir a cenar: hablamos de vivir en una tensión continua, sin espacios de alivio", señala al respecto el psicólogo tinerfeño Leocadio Martín.
El último informe de EAPN España, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, revela que la mitad de los canarios (49,8%) no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos, uno de los porcentajes más altos de todo el país, solo por detrás de la ciudad autónoma de Ceuta (58,2%). Todos ellos, al vivir en la cuerda floja, apenas pueden permitirse destinar dinero a su tiempo libre o a actividades que impliquen socializar. Es más, uno de cada diez isleños no sale a comer o a tomar algo con sus amigos o familiares ni siquiera una vez al mes. "La pobreza genera mucha vergüenza y decir que no puedes ir de vacaciones o que no puedes regalar en un cumpleaños resulta enormemente incómodo, por ello, muchos optan por desaparecer antes que explicarse", sostiene. Cuando esto ocurre, se empiezan a romper relaciones y aparece la soledad, "uno de los daños más silenciosos y graves de la pobreza".
Este patrón no solo se observa en los adultos, sino que también afecta al día a día de los más pequeños de la casa. "Más allá de perder una mera actividad, cuando un niño no puede ir a una excursión o a un cumpleaños se queda fuera de conversaciones, bromas y experiencias comunes que son el tejido de las amistades a esa edad", resalta el psicólogo. Todo ello, a su vez, se traduce en pérdida de autoestima y en una sensación de no pertenecer. "Lo más duro es que el niño no lo entiende como un problema económico, sino como un problema suyo", apunta.
La importancia de forjar vínculos
Por su parte, la trabajadora social Isabel Delgado resalta que para este colectivo, especialmente vulnerable, es fundamental establecer vínculos. "Tanto con personas en una situación similar, para sentir que no estás solo, como con otros ciudadanos que puedan darte el empujón que necesitas, por ejemplo, una oportunidad laboral", explica.
Según relata la trabajadora social, cuando estos vecinos llegan a la primera consulta se limitan a comentar el problema principal, que a menudo suele estar relacionado con la falta de empleo o vivienda digna. "Nos dicen que no tienen trabajo, pero en esa toma de contacto inicial no podemos indagar mucho más", añade. Por este motivo, vuelven a reunirse para una entrevista integral, para conocer sus necesidades reales y las causas que están detrás. "Cuando no tienes ingresos estables o no llegas a fin de mes, en lo último que piensas es en el autocuidado o en el ocio, pero eso no debería ser así", destaca.
Olvidarse de uno mismo
El informe elaborado por EAPN España recoge que uno de cada cinco canarios tampoco puede gastar una pequeña cantidad de dinero cada semana. Delgado subraya que este abandono se aprecia, sobre todo, entre las madres solteras. Sin embargo, recuerda que "en ningún caso" el ocio, el autocuidado y la socialización pueden pasar a un segundo plano: "La búsqueda de empleo y el refuerzo de la red de apoyo son dos cuestiones que siempre van de la mano, no se entiende una sin la otra porque para salir de la pobreza también hay que salir de la exclusión social".
La mitad de los canarios no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos
Convivir con la angustia económica hace que la preocupación por pagar el alquiler o un recibo pendiente no desaparezca al sentarse en el sillón, cuando llega el fin de semana o durante las fiestas patronales del pueblo. La pobreza, por tanto, no es solo un problema económico, sino que también afecta al bienestar emocional. "Cuando una persona no puede permitirse descansar, desconectar, disfrutar de algo que no sea sobrevivir, el desgaste se acumula sin válvula de escape y esto tiene un coste real sobre la salud mental", argumenta Leocadio Martín. Más allá de aumentar el nivel de ansiedad y depresión, también deteriora el sueño y erosiona poco a poco la sensación de que la vida merece la pena. "El descanso real requiere una sensación mínima de seguridad que la precariedad impide", detalla.
¿Qué se puede hacer?
Pese a que la mayoría carga con este malestar, lo más habitual es que ni siquiera busquen ayuda porque no pueden costeársela. A su juicio, esta es una de las "grandes contradicciones" del sistema: "Quienes más necesitan apoyo psicológico son, con frecuencia, los que menos pueden pagarlo". Por ello, defiende que las administraciones públicas deben integrar especialistas en los centros de salud, en los servicios sociales y en los colegios de los barrios con más dificultades. "Llegar a quien no puede venir requiere salir a buscarle y eso exige mucha voluntad política", sentencia.
El 40% de isleños no puede irse de vacaciones
Cuatro de cada diez canarios (39,28%) no se pueden tomar ni siquiera una semana de descanso al año, según los últimos datos actualizados por el Instituto Canario de Estadística (Istac) correspondientes a 2025. Para todos ellos, las vacaciones, por cortas que sean, se han convertido en un lujo que no pueden permitirse. El dato del Archipiélago es peor que el del conjunto del Estado (32,1%) y que el de la media europea (27,5%). Eso sí, ha mejorado seis puntos con respecto a 2024 y se empieza a alejar bastante de la cifra de 2016 (58,70%). En esta línea, un sector de la población (18%) también declaró su incapacidad material de hacer frente al frío y, sobre todo, al calor que se instala en las Islas durante los meses estivales.
Otros organismos como Cáritas elevan al 45,3% el porcentaje de isleños que no se puede ir de vacaciones, tal y como se recoge en el último informe FOESSA, que revela un incremento de cuatro puntos respecto a mediciones anteriores. Un reciente informe de Randstad, empresa de recursos humanos y trabajo temporal, aporta una perspectiva diferente: un 43,5% de los trabajadores canarios recortará este verano sus días de viaje, siendo el dato más elevado de todo el país, y un 38,6% buscará destinos más económicos. El colectivo de 25 a 44 años es el más castigado (el 79,2% modifica sus planes), al ser la generación más expuesta al encarecimiento de las hipotecas y los alquileres.
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