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Entrevista | Mauro Herce Director de fotografía

Mauro Herce (ganador de dos Goya): "Habría que estar ciego para no ver la singularidad del paisaje canario como plató de cine"

El director de fotografía, ganador de dos Premios Goya, imparte una clase magistral en Tenerife y prepara un nuevo proyecto entre la Isla y Chile

Mauro Herce en la Escuela Fuera de Campo.

Mauro Herce en la Escuela Fuera de Campo. / María Pisaca

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El director de fotografía, ganador de dos Premios Goya por Sirat y O que arde, Mauro Herce, visita Tenerife para impartir una clase magistral en la Escuela de Cine Fuera de Campo de Santa Cruz y preparar una nueva película que rodará entre la Isla y Chile. Herce reivindica la relación entre técnica, pensamiento y sensibilidad para construir la mirada de una película: "Soy muy sensible al misterio de las cosas, de la vida y de todo lo que nos rodea". Esa mirada, más cercana a la contemplación que a la simple captura de imágenes, define la trayectoria de Mauro Herce, uno de los directores de fotografía españoles más reconocidos del momento. Con una trayectoria vinculada a cineastas como Oliver Laxe, Lisandro Alonso, Théo Court, Lois Patiño o Manuel Muñoz Rivas, Herce entiende la fotografía cinematográfica como una forma de pensamiento. Para él, una película no se construye únicamente desde la imagen final, sino desde todas las decisiones que rodean su creación.

¿Qué contenidos ha querido abordar en la clase magistral en la Escuela de Cine Fuera de Campo?

He querido orientarlo sobre todo a personas interesadas en la dirección de fotografía y en la dirección, y en cómo es ese diálogo entre las dos disciplinas. Cómo se construye un universo común. También hablamos de estrategias de producción, porque creo que la manera en la que se fabrica una película acaba teniendo una incidencia fuerte en la forma cinematográfica que va a tener. Los alumnos han de ser conscientes de esa relación entre diseño, producción y forma cinematográfica a través de diferentes ejemplos de la historia del cine.

Mauro Herce en Tenerife.

Mauro Herce en Tenerife. / María Pisaca

En una profesión como la cinematográfica, ¿qué peso tienen la formación y la experiencia práctica?

Las dos cosas son necesarias. Por un lado está a teoría, el trabajo de reflexión, hablar y leer, y por otro el paso a la práctica. No creo que pudiéramos hacer esto bien sin una de las dos partes. La práctica es muy importante. Siempre digo a los alumnos de las escuelas que hay que practicar mucho, filmar todo lo que se pueda e involucrarse en el máximo número de proyectos posibles. Es necesario para que esos conceptos más teóricos se acaben de comprender, se lleven más lejos o incluso se vuelvan a poner en cuestión.

Pero empezar en el cine no siempre es sencillo. Los proyectos son largos y conseguir oportunidades puede ser complicado.

Al principio, como no conoces a nadie, lo difícil es que te salgan trabajos y a veces no son los más interesantes. Mi recomendación para la gente que está empezando es que no se ponga exquisita esperando el mejor proyecto del mundo, porque hace falta aprender y practicar. Es importante que los alumnos se asocien, que desarrollen relaciones de confianza y aprendan a trabajar juntos. Al inicio de una carrera hay que participar en todos los proyectos posibles. Luego, por supuesto, si la carrera va bien, puedes ser más selectivo.

Después de una trayectoria consolidada, ¿qué busca ahora en un proyecto para decidir embarcarse en él?

Soy sensible a bastantes aspectos y eso también ha ido cambiando con mi vida. Lo primero es sentir que hay algo en común con el director, que tenemos una sensibilidad compartida y que podemos establecer una relación de confianza mutua, incluso de amistad. A veces no es solo el guion. Hay guiones que quizá no están perfectamente escritos, pero sientes que se puede hacer una buena película porque hay otras variables que definen el marco de trabajo y en las que confías. También, en mi caso, como soy una persona aventurera y viajera, durante muchos años me ha atraído la idea de vivir una aventura. Si además es en un lugar que no conozco, me interesa todavía más.

Llegó a Canarias de la mano de José Alayón y La Lucha. ¿Qué tuvo ese proyecto para contar con un director de fotografía con dos Goya en las Islas?

Con José tengo una relación de muchísimos años. Estudiamos juntos en la escuela de cine de Cuba hace casi 28 años. Allí hacíamos muchos cortometrajes juntos, así que José forma parte de mi familia del cine. Tenemos un grupo de trabajo muy colaborativo y horizontal. Más allá de nuestra función específica, nos consideramos cineastas y nos gusta hablar de cine, de cómo mejorar una película, un guion o un montaje. La primera película que hicimos en Canarias fue un corto que sirvió de preparación para Slimane, la primera película de José, que rodamos en el sur de la Isla, por Arona. Desde entonces he estado muy vinculado a Canarias.

«Soy muy sensible al misterio de las cosas, de la vida y de lo que nos rodea; todo me despierta curiosidad»

En su carrera el paisaje tiene un peso importante. ¿Es algo consciente?

Sí. Cuando hablaba antes de la aventura, también hablaba de la aventura en relación con un paisaje, con un país que me llama la atención. Me gusta ver paisajes y me gusta mucho la naturaleza. Pero no me interesa filmarla de una manera postalera, rápida y entendible. Todo me fascina y me despierta curiosidad, desde un árbol, una planta, un animal o un momento de luz.Soy sensible a esas cosas y creo que eso se ve en mi trabajo. Algunos directores me han llamado precisamente por eso, porque les ha gustado cómo he filmado la naturaleza o cómo he retratado determinadas atmósferas.

Canarias se ha convertido en un importante plató audiovisual. ¿Qué tiene la Isla desde el punto de vista de la fotografía?

Habría que estar ciego para no verlo. Es un lugar muy singular. No creo que haya muchos sitios en el mundo donde exista esta simultaneidad de paisajes tan diferentes, de climas y de cambios de luz. Pasas de cero a más de 3.000 metros en muy poco espacio y eso implica una transformación enorme del paisaje. He vivido momentos increíbles, como subir a Punta de Teno y ver el mar de nubes pasando de un lado a otro, la panza de burro moviéndose por la costa o los rayos de sol atravesando esa atmósfera. Hay paisajes volcánicos de muchos tipos y una variedad enorme. En la Península tendrías que recorrer miles de kilómetros para encontrar una variación así.

«En la Península hay que recorrer miles de kilómetros para hallar localizaciones como las isleñas»

¿Qué proyectos tiene por delante?

Tengo la suerte de que ahora me proponen más trabajos que nunca y estoy constantemente leyendo guiones. El más probable es una película que se llama Tres noches negras, que se rodaría en principio entre enero y marzo del próximo año entre Tenerife y Chile. También estoy leyendo un guion de una película americana que me gusta mucho, aunque hay un problema de fechas. Y hay otra película japonesa, que se rodaría en una isla al norte de Japón. Es una película pequeña, de unas cinco semanas, pero me ha gustado mucho el guion. El problema siempre son los calendarios. La gente se sorprendería del tiempo que pasamos sentados intentando ajustar fechas. Casi la mitad de nuestro trabajo consiste en hacer compatibles esos calendarios.

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