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Entrevista | Jenifer Gutiérrez Maquilladora y creadora de contenido

Jenifer Gutiérrez (43 años, maquilladora): «Me apasiona que una mujer se mire al espejo y se sienta empoderada»

Tras una carrera diversa, la tinerfeña se ha convertido en una referencia en el maquillaje nupcial en Tenerife, donde potencia la belleza natural, con más de 15 años de experiencia

La maquilladora Jenifer Gutiérrez.

La maquilladora Jenifer Gutiérrez. / ED

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Nacida en Tenerife y afincada desde hace dos décadas en Santa Cruz, Jenifer Gutiérrez, de 43 años, ha construido una sólida trayectoria en el mundo del maquillaje profesional tras un camino laboral diverso que incluyó la docencia y la banca. Con más de 15 años de experiencia, se ha convertido en una referencia en el sector nupcial en Tenerife, donde destaca por su capacidad para realzar la belleza natural y generar una conexión emocional con sus clientas. «Cuando maquillo, las horas pasan y no me doy cuenta de que estoy trabajando», afirma.

Su formación no tiene que ver directamente con el maquillaje.

No, estudié Magisterio en Educación Física. De hecho, di clases durante un año en un colegio, pero fue suficiente para darme cuenta de que aquello no estaba hecho para mí. Creo que tomamos esa decisión demasiado jóvenes. Antes había hecho un ciclo de Administración y Finanzas y después de la carrera pasé también por la banca.

¿Cómo se produce entonces el cambio hacia el maquillaje?

Fue casi por casualidad. Trabajando en una entidad bancaria me encontré con una amiga que estaba estudiando maquillaje y me picó la curiosidad. Yo siempre he tenido una parte artística, bailo desde niña, pero lo veía como una afición. Empecé a formarme y descubrí un mundo que me apasionaba. Ahí entendí que quería dedicarme a esto.

¿Recuerda el momento en el que decidió apostar por ello?

Sí. Me volvieron a llamar del banco para reincorporarme, pero yo ya estaba trabajando para una marca de maquillaje y no quería dejarlo. Tenía horarios horribles y condiciones peores, pero sabía que era el camino para crecer y dedicarme a lo que me gustaba.

¿Qué significa para usted maquillar?

Es algo que disfruto mucho. Es como una afición en la que te concentras y te olvidas de todo. Pero lo más importante para mí es la reacción de mis clientas. Me apasiona ver cómo una mujer se mira al espejo y se siente empoderada. Eso no tiene precio.

Habla de realzar la belleza natural.

Sí, ese es mi fuerte. Cada maquillador destaca en algo, y creo que lo mío es poner a las mujeres guapas, hacer que se reconozcan y se sientan mejor. No se trata de transformar, sino de potenciar. A veces no es el maquillaje más elaborado, sino el adecuado para cada persona.

La maquilladora Jenifer Gutiérrez durante uno de sus trabajos.

La maquilladora Jenifer Gutiérrez durante uno de sus trabajos. / ED

Además, crea un vínculo cercano con tus clientas.

Totalmente. Para mí es fundamental la conexión. Nunca pongo un espejo delante mientras maquillo, porque voy conociendo a la persona y construyendo el maquillaje en base a eso. Más del 95% de mis clientas, cuando se ven, reaccionan con un ‘wow, qué guapa me veo’. Y eso lo es todo.

Su trabajo tiene un peso especial en momentos como las bodas.

Sí, y con muchísima responsabilidad. Para mí es un privilegio enorme que alguien me elija en uno de los días más importantes de su vida. Se crea un vínculo muy especial.

¿Qué tiene de distinto ese maquillaje?

Hay algo en ellas que brilla diferente. Yo siempre digo que aunque solo les pusiera máscara de pestañas, estarían igual de bellas. El maquillaje es un adorno; lo importante es lo que llevan dentro ese día.

Las redes sociales forman parte importante de su actividad.

Mucho. De forma indirecta, son casi el 50% de mi trabajo. Instagram me permite que la gente conozca a la Jenifer persona, no solo a la maquilladora. Esa cercanía es clave.

Jenifer Gutiérrez.

Jenifer Gutiérrez. / ED

¿Cree que esa naturalidad influye en que te elijan y confíen en usted?

Sí. Puedes ser muy buen profesional, pero si eres distante, cuesta más conectar. Yo intento mostrarme tal cual soy, incluso con humor, para que la gente vea que soy cercana. Incluso en una ocasión una clienta me reservó una sesión sin tener ningún evento. Me dijo que no estaba pasando un buen momento y que creía que maquillarse conmigo le haría bien. Fue una experiencia muy bonita, porque no solo se trata de maquillar, sino de cómo haces sentir a la otra persona.

¿Diría entonces que su trabajo tiene también una parte emocional?

Sin duda. Hay que tener mucha empatía, sobre todo en las bodas, donde pueden surgir nervios o imprevistos de última hora. Tu papel también es transmitir calma, dar seguridad y acompañar.

Podríamos hablar de una ‘maquilladora psicóloga’.

[Ríe] Puede ser. Mis amigas siempre dicen que tengo la respuesta correcta para todo. Pero más allá de eso, lo importante es tratar a las clientas con cariño. Muchas veces lo que más valoran no es solo el resultado, sino cómo se sintieron en el proceso.

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