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Ciencia | Valentín Martínez-Pillet Director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

"Existe el riesgo de que el TMT no se construya por el cansancio de uno de los socios del consorcio": la advertencia del director del IAC sobre el futuro del telescopio de La Palma

Tras concretar una oferta mil millonaria para atraer al TMT a Canarias, Valentín Martínez-Pillet valora la situación actual del proyecto internacional que se enfrenta a la desilusión de los canadienses

Valentín Martínez-Pillet, director del IAC

Valentín Martínez-Pillet, director del IAC / IAC

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Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Canarias nunca, en casi diez años, ha estado tan cerca de albergar el Telescopio de Treinta Metros (TMT). "Eso, se lo aseguro", sostiene Valentín Martínez-Pillet (Alicante, 1964), director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en una conversación telefónica después de que España y Europa se hayan unido para propiciar una suculenta oferta para atraer el TMT a La Palma.

Lo sabe de buena tinta porque el último año lo ha pasado intercambiando correos electrónicos, asistiendo a reuniones y viajando por el mundo junto al Ministerio de Ciencia y el CDTI para convencer a los miembros del Consorcio del TMT (Japón, India, Estados Unidos y Canadá) de que su propuesta es solvente, viable y, en definitiva, la mejor.

La pelota está ahora en el tejado del consorcio, que cuenta poco menos de un mes y medio para decantarse o no por la construcción del gigante astronómico en la Isla Bonita. España le ha dado un últimatum, pues si no se deciden antes del 20 de septiembre –momento en el que caduca la valoración ambiental–, el país renunciará al proyecto. "La oferta económica decaerá", sentencia Martínez-Pillet. Pero es que, a su juicio, al consorcio está entre la espada y la pared: "o acepta la oferta de Canarias o renuncia al proyecto".

Esta semana ha habido buenas noticias para Canarias con respecto al TMT, ¿se siente satisfecho?

Parece que es algo nuevo, pero llevamos trabajando un año para hacerlo posible. El CDTI, el Ministerio y el IAC llevamos trabajando tanto con el equipo del TMT, como el Banco Europeo de Inversiones y, más recientemente, con el Instituto de Crédito Oficial todo este último año. Más que buenas noticias, estamos ante el resultado positivo de un esfuerzo enorme que se ha hecho como país para poder poner una oferta sobre la mesa que consolide la oportunidad de poder recibir al TMT en La Palma.

¿Por qué ha habido que aumentar la puja por el telescopio?

El año pasado se ofrecieron 400 millones de euros a través del CDTI. Lo que contestó el Consorcio es que ellos en Mauna Kea, cuando les apoyaba la Administración Trump, tenían la posibilidad de tener el presupuesto completo para la construcción del TMT. Una cifra que asciende a 1.600 millones de dólares. Sin embargo, esa posibilidad decayó cuando Estados Unidos decidió eliminar al TMT de sus presupuestos. En La Palma, el cálculo es que la financiación completa asciende a 1.000 millones de euros. Nos dijeron que para tomar una decisión de ir a La Palma tenían que ver que esa financiación completa y eso es lo que hemos hecho.

La cifra coincide con el sobrecoste que ha acumulado el telescopio debido a los continuos retrasos.

Efectivamente, cuando el proyecto se propuso el coste podría estar entorno a los 1.500 o 2.000 millones. Ahora es 1.000 millones más caro. Todos los proyectos grandes tienen en algún momento sobrecostes. Pero sería cauteloso al hablar de sobrecostes. ¿Estamos hablando de aquello que no se tuvo en cuenta o de la inflación provocada por el retraso? Por otro lado, el proyecto ha tenido sobrecostes, tanto pensando en Mauna Kea como en La Palma. Pero esto es positivo, porque el presupuesto del proyecto en La Palma ahora está muy ajustado y se conoce muy bien.

¿Hay alguna oferta similar a la que ha hecho Europa para La Palma en Hawái?

En los presupuestos de 2026 la administración Trump eliminó la propuesta de financiación del TMT. Posteriormente, el Congreso de los Estados Unidos, que siempre tiene la última palabra, lo volvió a incluir en la línea presupuestaria, pero con cero dólares. Eso significaba que un día podría obtener dinero federal, pero no ese año. La noticia era positiva para el consorcio, pero este año Trump ha vuelto a quitar el telescopio del presupuesto para 2027. Y no solo eso. También ha reafirmado que el único telescopio grande americano va a ser el Gran Telescopio de Magallanes (GMT). En paralelo, la comunidad nativa hawaiana se ha vuelto a posicionar en contra con medio millón de firmas. Por tanto, en el corto-medio plazo, las únicas dos opciones son construir en La Palma o disolver el Consorcio.

"En el corto-medio plazo, las únicas dos opciones son construir en La Palma o disolver el Consorcio"

España ha puesto el 20 de septiembre como fecha límite ¿cree que el Consorcio tomará la decisión antes?

Ya el año pasado el Ministerio presionó para que tomaran una decisión pronto, pero no se estableció una fecha tan clara. Se entendió que esto es complejo y que hacía falta cerrar los detalles del modelo financiero, que es muy novedoso. El 20 de septiembre caduca el estudio de impacto medioambiental, que se podía prorrogar pero depende de que el consorcio envíe un mensaje claro de empezar la construcción en La Palma. Si no, la oferta española va a decaer.

¿Y cuál es el posicionamiento de los miembros del Consorcio? Algunos tenían reticencias a instalarlo en La Palma.

Además del enorme esfuerzo financiero, desde el Ministerio, la Secretaría General de Investigación, el CDTI y el IAC se ha hecho un gran trabajo diplomático. El problema fundamental ahora es que la comunidad canadiense está desilusionada con el proyecto. Ha decidido que prefiere entrar el Observatorio Austral Europeo, en la ESO. La ESO está a punto de terminar, en tres o cuatro años, un telescopio parecido en Chile. Esto podría ser la puntilla final para el consorcio. Hay un riesgo de que el TMT no se construya por ese cansancio de este socio.

Pero si el proyecto decae, ¿qué pasaría con todo el dinero que han invertido los socios hasta el momento?

Hasta ahora, los socios han gastado mil millones de dólares. Canadá ha invertido una quinta parte de eso, y una de las cosas que está negociando en esa posible salida es lo que pasaría con la inversión. Eso es parte de la gobernanza de este proyecto en donde nosotros no hemos entrado.

Si Canadá renuncia, ¿podría buscarse un socio alternativo?

Puede ocurrir, efectivamente, pero es complicado. Cualquier otro miembro tendría que ser un país que venga con cientos de millones para sustituir a Canadá. Lo veo difícil.

Después de casi dos décadas, cualquiera diría que al TMT le han echado un mal de ojo.

No diría un mal de ojo. No sería el primer proyecto grande internacional que cae. Hay mucha gente, mucho dinero y muchos intereses implicados. Conseguir una gobernanza a día de hoy, incluso en Europa, donde hay un modelo más afianzado, es muy difícil para cualquier proyecto internacional. Si todo tiene que ser siempre absolutamente por unanimidad, se complica. 

Es que el proyecto empezó a desarrollarse en 2007 y desde entonces no ha parado de encontrar obstáculos en Mauna Kea.

Intentaron construir en 2015 y en 2019, y las dos veces se les paralizó por la comunidad nativa hawaiana. La cuestión es por qué esperaron tanto. Hay razones, sin duda. Hubo un proceso de recomendaciones decenales en 2023, en el que sí hay un apoyo muy claro del Gobierno federal de EEUU al TMT. Entonces el Consorcio estima que, siguiendo unas normas distintas y cambiando su actitud, lograrían el visto bueno en Mauna Kea.

¿Canarias está más cerca que nunca de albergar el TMT?

Así es. Pero no es que hayamos estado cerca y ahora lo estemos un poco más; nunca hemos estado tan cerca. Hemos dado unos pasos gigantísimos. Las oportunidades en 2017 nunca se concretaron tanto como ahora porque si bien había un buen proyecto alternativo, no teníamos ningún tipo de apuesta española. Ahora le hemos dado la financiación entera.

"Si empieza ahora a construirse, el telescopio verá su primera luz en septiembre del 2036"

Valentín Martínez-Pillet

Y en el caso de que llegue, ¿cuánto tardaríamos en ver el TMT instalado en La Palma?

Estos proyectos son enormemente complejos, pero el Consorcio ya tiene una planificación del proyecto en La Palma. Este proyecto tardaría 10 años en construirse. Si empieza ahora, en septiembre del 2026, la primera luz va a ser en septiembre del 2036. Y esto lo ha tenido en cuenta el BEI y el ICO para ver cuándo se podría recuperar esa financiación a base de vender el tiempo de observación y que el proyecto sea rentable.

¿Es optimista ante la futura decisión?

A mi me gusta ser realista. Hemos hecho todo lo que teníamos que hacer y hoy Canarias está más cerca que nunca de albergarlo. Pero a partir de ahora puede ocurrir de todo y nada es seguro.

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