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¿Por qué tiembla el Teide? Todo lo que sabe la ciencia sobre la actividad volcánica "anómala" en Tenerife

Tenerife lleva cinco meses encadenando pulsos sísmicos, enjambres y pequeños terremotos que recuerdan que la Isla no está dormida y aún corre el riesgo de sufrir una erupción a largo plazo

Vista aérea de Las Cañadas del  Teide, bajo la que se están registrando decenas de terremotos desde febrero.

Vista aérea de Las Cañadas del Teide, bajo la que se están registrando decenas de terremotos desde febrero. / I love the world

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Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Hace tiempo que el Teide dejó de dormir. Hace diez años que sus entrañas empezaron a removerse al ritmo de cientos de terremotos y, hace tan solo cinco meses, esa actividad extraordinaria ha dejado de serlo para convertirse en un ruido de fondo que acompaña casi todos los días a los canarios. Pulsos, terremotos, y, en ocasiones, hasta enjambres recuerdan que Tenerife es una isla volcánicamente activa en la que no se puede descartar una erupción a largo plazo.

Sin embargo, por el momento, cualquier pronóstico a medio o corto plazo estará más cerca de la ciencia ficción que de una realidad tangible.

Por esta razón, aquí van algunas preguntas y respuestas para entender lo que se está cociendo bajo Las Cañadas del Teide.

¿Cuándo comenzó esta actividad anómala?

El Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) detectan por primera vez una actividad anómala en el Teide en 2016. Dicha actividad sísmica, en forma de pequeño enjambre, se repitió hasta en seis ocasiones más en los siguientes nueve años: 2016, 2019, dos en 2022, 2024 y 2025. En febrero de 2026 los temblores fueron un paso más allá, adquiriendo una nueva característica que, hasta el momento, no se había descrito. Se detectaron entonces por primera vez pulsos sísmicos bajo el Teide. Se trata de un tipo de vibración sostenida, mucho menos potente y casi imperceptible. Desde entonces se han registrado otros diez enjambres: en febrero y otros tres en los últimos dos meses: uno en junio y dos en julio.

¿Cómo es la sismicidad registrada bajo el Teide?

Los terremotos que se están registrando bajo el Teide desde febrero son siempre muy parecidos. La mayoría son de baja magnitud (apenas llegan a 1 mbLg) y se sitúan en la misma zona. En concreto, se detectan a entre 10 y 15 kilómetros de profundidad y siempre al oeste del Parque Nacional de Las Cañadas del Teide, entre Guía de Isora, Vilaflor de Chasna y Santiago del Teide. Además de los terremotos, también se registran pulsos sísmicos, que los científicos han comparado al sonido que hace una cavidad al vibrar. En estos meses también se han registrado ambas actividades entrelazadas.

¿Estos terremotos derivarán en una erupción?

Aunque sean muchas las teorías que se han compartido por redes sociales y en tertulias familiares durante los últimos meses, la realidad es que esta actividad no está relacionada con precursores directos de una erupción. Estos pequeños terremotos, por el contrario, sí tienen relación con el propio sistema volcánico de la isla y su actividad normal. De hecho, muchos volcanes del mundo registran este tipo de sismicidad. Esto quiere decir que estos enjambres no pronostican la ocurrencia de una erupción a corto o medio plazo en Tenerife, pues los científicos no consideran que sea un precursor de una erupción inminente. Esto no da garantías de que mañana no pueda empezar una crisis sísmica en la que se detecten indicadores (como la sismicidad, la deformación o la emisión de gases) mucho más evidentes. Sin embargo, por el momento, no es así.

¿Se están vigilando otros indicadores de erupción?

Cada día se vigilan decenas de parámetros relacionados con la eventual ocurrencia de una erupción. Además de la sismicidad que se ha registrado en la última década, desde 2023 también se ha detectado una pequeñísima deformación (de apenas dos centímetros) y un ligero incremento de la emisión de gases. Sin embargo, ninguno de estos indicadores –ni juntos ni por separado– demuestran que vaya a producirse una erupción den la isla a corto o medio plazo.

¿Es normal que ocurran tantos terremotos en Tenerife?

La actividad sísmica que se está registrando en Tenerife es normal en el contexto de una isla volcánicamente activa. El Teide está vigilado desde 2003, pero la calidad y el número de instrumentos de la que dispone la ciencia para vigilarlo es mucho mayor. Esto también facilita que se estén pudiendo registrar pequeños movimientos que antes pasaban desapercibidos. Muchos volcanes e islas volcánicas alrededor del mundo muestran esta actividad de manera sostenida.

¿Qué está originando estos terremotos?

El sistema volcánico de Tenerife es muy complejo de estudiar y entender. La isla está constituida por un gran complejo volcánico que se alza con más 7000 metros desde el fondo oceánico. Es un edificio donde se entrelazan macizos volcánicos antiguos (Teno, Anaga y Adeje), dorsales volcánicas activas (Teno y La Esperanza), volcanes explosivos exteriores (Montaña de Guaza, Caldera del Rey, Montaña Pelada), campos de volcanes recientes (Granadilla o Rasca) y por último en la cumbre de la isla el estratovolcán Teide-Pico Viejo. Sin embargo, la hipótesis principal que barajan los científicos es que tanto terremotos, como la deformación y la emisión de dióxido de carbono que se ha registrado hasta el momento tengan relación con una inyección de gases u otros fluidos bajo tierra (como vapor de agua, dióxido de carbono, dióxido de azufre o sulfuro de hidrógeno) debido al movimiento del magma que se encuentra en la base de la Isla. Los científicos están de acuerdo en que, además de tener un origen volcánico, los movimientos no están relacionados con una intrusión magmática hacia la superficie. Por esta razón, no contemplan que, en principio, estos indicadores tengan relación con la ocurrencia de una erupción a medio o corto plazo, es decir, en el plazo de días o meses.

¿Cómo sabremos si va a ocurrir una erupción?

Tenerife es una de las islas volcánicas más vigiladas de Europa. Alrededor de Las Cañadas y repartidas por las tres dorsales principales de Tenerife se encuentran casi 100 estaciones sísmicas, antenas de GPS(GNSS), cámaras visuales y térmicas, estaciones de medida geoquímica e inclinómetros que vigilan cada día los latidos del gran volcán. Estas redes, instaladas por el IGN y el Involcan no solo permiten auscultar las entrañas volcánicas de la isla, también serán los que garanticen ver a tiempo las señales previas a una posible erupción. En caso de que eso sucediera, las señales serán notables. Habrá más temblores de magnitud mayor a 2 y 3, que serán sentidos por la población; la deformación se acumulará mucho más y en menos tiempo –en Tenerife llevamos dos centímetros acumulados en tres años, frente a los 30 centímetros que se registraron en La Palma la semana previa a la erupción del Tajogaite– y la emisión de gases volcánicos será, asimismo, mucho más evidente.

Si aparece un nuevo volcán, ¿en qué lugar de Tenerife entrará en erupción?

Aunque la respuesta se basa en probabilidades que pueden o no cumplirse, sí que hay un enclave en el que el peligro se dispara: el oeste de Tenerife. Según el Plan de Actuación Insular Frente al Riesgo Volcánico (PAIV), elaborado en 2018, la zona de mayor peligrosidad volcánica de la isla es, en concreto, la dorsal que parte del Teide hacia el macizo de Teno, también conocida como dorsal de Abeque. En los últimos 2.000 años ha sido la zona más volcánicamente activa de la isla. Abeque ha sido testigo de al menos cinco erupciones históricas, similares a la de 2021 en La Palma –es decir de tipo estromboliano y coladas basálticas–.

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