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Alfonso García, primer catedrático de Enfermería de Canarias: "Este nombramiento demuestra que la profesión está viva, con investigación y futuro"

El decano de la Facultad de Enfermería de la Universidad de La Laguna se convierte en el primer isleño en lograr esta categoría académica en el Archipiélago, un hito que abre la puerta a nuevas oportunidades para la disciplina

Alfonso García, primer catedrático de Enfermería de Canarias.

Alfonso García, primer catedrático de Enfermería de Canarias. / Andrés Gutiérrez

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Clara Santamaría

Clara Santamaría

Santa Cruz de Tenerife

Canarias ya cuenta con su primer catedrático de Enfermería. El decano de la Facultad de Enfermería de la Universidad de La Laguna (ULL) y presidente de la Sociedad Española e Internacional de Tanatología, Alfonso Miguel García, se convirtió hace apenas unas semanas en el primer catedrático de Enfermería de las Islas. Se trata de un hito que marca un antes y un después para la disciplina en el Archipiélago y que, además, abre la puerta a nuevas oportunidades para impulsar la investigación y el desarrollo académico de esta área. Sus más de 35 años de trayectoria docente e investigadora han estado dedicados al estudio del duelo, los cuidados al final de la vida y la humanización de la atención sanitaria. Ahora, reflexiona sobre el significado de este nombramiento y los retos de la de Enfermería como disciplina académica y científica.

Acaba de convertirse en el primer catedrático de Enfermería de Canarias. ¿Qué significa este nombramiento para usted, después de más de cuatro décadas dedicadas a la profesión?

Al final, ser catedrático significa, en términos académicos, que has tenido una trayectoria docente de gestión e investigadora. En torno al 10% de los profesores universitarios son catedráticos. Coincide con que soy el primero de Canarias, siempre hay un primero y quizás es porque Enfermería es un grado que comenzó en 2009 y todavía es un área muy joven. Llevo 43 años ejerciendo como enfermero y 35 en la universidad. Para mí, haber llegado a catedrático es un mérito y lo veo como el resultado de un trabajo de muchos años, en los que he desempeñado distintos puestos. Durante 30 años he centrado mi labor investigadora en los cuidados al final de la vida e incluso el doctorado fue sobre el duelo que viven los padres al perder un hijo. Para mí es un orgullo ver como esa parte investigadora, la más social y vinculada a la transferencia del conocimiento, se premia.

El hecho de que este sea el primer nombramiento de un catedrático de Enfermería en Canarias, ¿qué dice sobre la evolución de la disciplina dentro de la universidad?

Pues probablemente este es el punto de vista más importante. Cuando una persona llega a catedrático de una disciplina dice varias cosas sobre esa materia. En primer lugar, que está viva, que hay investigación, futuro y que se trata de un área reconocida a nivel nacional. En España actualmente solo hay 70 catedráticos de Enfermería, una cifra baja en comparación con otras disciplinas y con los que podría haber para la cantidad de profesionales que hay en el país. Aunque todavía es un nivel reducido, un nombramiento siempre es positivo porque sirve para que los nuevos profesionales sepan que se puede llegar a este rango y hace visible la progresión de la profesión. En mi caso particular, que es lo que más me interesa, hace visible la importancia de los cuidados al final de la vida. Porque hablar de cuidados es hablar de Enfermería y aunque eso era lo que se ensalzaba en periodos como la pandemia del coronavirus, no terminan de estar bien vistos. Se trata de un aspecto que no es exclusivo de los profesionales sanitarios y este nombramiento también ha servido para realzar su importancia.

¿Cómo ha cambiado la investigación en la Enfermería en los últimos años?

La investigación en Enfermería ha crecido mucho en los últimos años, sobre todo en el ámbito de los cuidados. Cada vez hay más tesis doctorales —yo mismo he dirigido 20 tesis en 15 años— , grupos de investigación y evidencia científica, lo que ha contribuido a que la sociedad reconozca que la atención a las personas también se investiga y se enseñan en la universidad. Aun así, seguimos teniendo menos apoyo y financiación que la investigación médica básica. Se ha avanzado, porque las ayudas comienzan a ser mayores, pero todavía faltan estructuras específicas que impulsen la investigación en cuidados y den respuesta a los nuevos retos sanitarios. Desde el punto de vista político, por ejemplo, no tenemos una dirección territorial de cuidados dentro del Servicio Canario de la Salud (SCS), algo que podría ser muy positivo porque permitiría dedicar recursos a la investigación y a resolver problemas relacionados con la cronicidad.

"Hace falta crear una dirección territorial de cuidados dentro del Servicio Canario de la Salud"

¿Qué supone para la Facultad de Enfermería de la ULL contar por primera vez con un catedrático?

Ser catedrático abre la puerta a nuevas oportunidades para impulsar la investigación. Mejora la posibilidad de acceder a proyectos competitivos, permite ampliar las líneas de trabajo y favorece la creación de grupos y redes de investigación. Además, fortalece la colaboración internacional. En mi caso, trabajo con investigadores de México, Argentina y Costa Rica, y también dirijo un programa de doctorado en Ciencias Médicas y Farmacéuticas de la ULL —con 205 estudiantes—, lo que facilita la formación y captación de nuevos investigadores.

Su carrera investigadora cuenta con tres sexenios y un premio extraordinario de doctorado. ¿Considera que investigar también forma parte de ese cuidar asociado a la profesión?

Es que la única manera de que una disciplina crezca es a través de la investigación y de la evidencia científica. El conocimiento solo se genera investigando y vuelve después a la docencia, se incorpora a la práctica clínica y permite avanzar y obtener beneficios en la atención sanitaria. De hecho, diría que el gran crecimiento que ha experimentado la Enfermería se debe, precisamente, a que cada vez se investiga más. Es ese conocimiento, sustentado en la evidencia, el que permite seguir progresando y desarrollar nuevas formas de comprender y atender a las personas.

"La única manera de que un área crezca es a través de la investigación y de la evidencia científica"

¿Qué papel desempeña la enfermería en el acompañamiento emocional de pacientes y familias al final de la vida?

Diría que es el papel más importante de la profesión: acompañar, comprender y estar al lado de las personas. Y no solo de quienes se encuentran al final de la vida, sino de cualquier persona. Esa es una de las competencias esenciales de los enfermeros, que deben ejercer siempre basándose en la evidencia científica y en los conocimientos que aporta la investigación. Está claro que quien cuida es quien acompaña a las personas y, al estar ahí durante 24 horas al día, los siete días de la semana, a lo largo de toda la vida, se convierte en una parte fundamental de la profesión. Siempre es necesario que haya un enfermero al lado de alguien que necesita cuidados. Y precisamente por eso decimos que faltan muchas profesionales. España no cuenta con la ratio de enfermeras que debería tener para ofrecer una atención adecuada y óptima a toda la población.

¿Cree que la sociedad reconoce hoy el verdadero papel de la Enfermería?

Creo que se ha avanzado en reconocimiento, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. Sería necesario contar con una dirección territorial de cuidados y que las instituciones incorporaran equipos verdaderamente multidisciplinares. También es importante que la dirección en los centros recaiga en las enfermeras, porque son quienes conocen y desarrollan esa labor. Hay países europeos, como Noruega, Suiza o incluso Portugal, donde la Enfermería ocupa el lugar que le corresponde. Allí los cuidados están más fundamentados en la evidencia científica y eso se traduce en mejores niveles de salud para la población. En la medida en que incorporamos más enfermeras al cuidado de las personas y ampliamos sus competencias, los resultados mejoran. También es verdad que en los últimos años las enfermeras han asumido nuevas funciones, como la prescripción, y hoy intervienen en todos los niveles asistenciales y en todas las etapas del proceso de salud. Todo ello ha supuesto un cambio importante en la salud de nuestra comunidad y del conjunto del país.

¿Qué retos siguen pendientes para que la enfermería ocupe el lugar que le corresponde dentro del sistema sanitario?

Creo que la Enfermería ocupará cada vez más el lugar que le corresponde por ley y por su formación. Pero todavía existen reivindicaciones, como el acceso a la categoría profesional del grupo A1, ya que son profesionales graduados desde 2012 y, sin embargo, no tienen esa categoría, mientras que otras titulaciones como Psicología o Derecho sí la tienen. Probablemente, una de las razones por las que aún no se ha producido este cambio es el impacto económico que tendría para un colectivo de unos 350.000 profesionales en España, pero lo cierto es que también deben reconocerse las categorías para las que están formados. Además, es necesario que puedan desarrollar todas sus competencias. Desde el punto de vista de los gestores y los responsables políticos, cuanto más se facilite que la Enfermería ocupe su espacio y amplíe sus funciones, mejor será el estado de salud de la población. Descubrirán que esto genera un beneficio para la salud de todos y no habrá que convencer a nadie de nuestra labor, como ocurrió durante la pandemia, cuando toda la sociedad reconoció su importancia. Volveremos a ese lugar del que nunca debimos salir.

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