Ciencia
¿A qué huele el universo? El Museo de la Ciencia y el Cosmos invita a descubrir el mundo a través del olfato
El Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) estrena una exposición en el Museo de la Ciencia y el Cosmos en una travesía en la que aprender sobre uno de los sentidos más denostados

¿A qué huele el cosmos? ¿Se puede notar a través del olfato cuándo un vino es ácido o dulce? ¿Por qué hay insectos que apestan y otros que no? ¿Qué es realmente el olor? De los cinco sentidos, el olfato es quizás el que menos reconocimiento ha adquirido a lo largo de la historia y del que menos se sabe. A menudo confundido con el gusto y más relacionado con sensaciones desagradables, el olor ha sido relegado a un papel secundario, pese a ser el sentido más primitivo y evocador de todos. Para acabar con la injusticia, los investigadores del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) han decidido embarcar al olfato de los tinerfeños en un viaje que juega con los olores históricos de la medicina, la astrofísica, la biología y la enología para crear un ambiente único en el que explorar la ciencia que esconde este complejo órgano sensorial.
Este verano el Museo de la Ciencia y el Cosmos ha abierto sus puertas al indómito mundo del olfato a través de su exposición temporal Oler para creer que estará disponible hasta el 30 de junio de 2027. Organizada por el IPNA-CSIC y Museos de Tenerife, la muestra acerca al público todo el conocimiento científico disponible sobre el sentido del olfato. Y lo hace a través de una propuesta inmersiva, interactiva y multidisciplinar que navega por más de 80 olores que llenan el espacio tan pronto como se atraviesa la puerta de entrada.
De la nariz al cerebro
En la atmósfera de la sala de exposiciones del Museo de la Ciencia hay, realmente, casi tantos olores como los que es capaz de captar el cerebro. Sobre varios expositores duermen matraces con mezclas de distintos colores que se presentan en fila india para que cualquier curioso pueda olfatearlos a través de un embudo. Cada aroma es tan único como las moléculas que los componen, y conducen a quien tiene la oportunidad de olerlos a una travesía por la biodiversidad, el cosmos, la gastronomía o la industria del perfume.
Y es que si el olfato tiene una ventaja, es su contacto privilegiado con el cerebro. Una situación que lo hace capaz de crear y evocar recuerdos asociados a cada uno de estos aromas y que ahora, esta muestra usa a su favor para que quienes la visiten puedan reconstruir sus recuerdos a través de la nariz. Para la química e investigadora del IPNA-CSIC, Inés Martín es vital "descubrir la faceta más química del olfato". Y es que, como destaca, "los olores influyen en nuestras decisiones, recuerdos y emociones mucho más de lo que imaginamos".
![Reportaje de la exposición Oler para creer, una muestra que propone un recorrido por el universo del olfato desde una perspectiva científica, cultural y sensorial. | 02/07/2026 | Fotógrafo: María Pisaca Gámez | [idTask=265900] [Pinakes=3759577]](https://estaticos-cdn.prensaiberica.es/clip/14b15f0b-4ba7-4a30-bd7e-31bc906f5c61_alta-libre-aspect-ratio_default_0_x1000y444.jpg)
Exposición Oler para creer en el Museo de la Ciencia y el Cosmos, en Tenerife / María Pisaca
Quienes visitan la muestra son recibidos por una representación a tamaño real de una Rafflesia, la flor más grande y apestosa de la naturaleza, que utiliza este fétido aroma a carne podrida para atraer a las moscas carroñeras que la polinizan. "En la naturaleza hay numerosos olores y numerosos organismos son capaces de emitir y recibir olores", explica Alejandro de Vera, director del Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA), que ha decidido colaborar en la muestra con las distintas especies de flora, artrópodos y vertebrados que utilizan la fragancia como un recurso estratégico.
La confusión con el gusto
La idea surgió hace unos pocos años años, en el desarrollo de un taller para divulgar la ciencia entre los más peques. "En la Noche de los Investigadores hicimos una jornada de con colegios con una actividad en la que le poníamos antifaces y les invitábamos a probar cosas con la nariz tapada y abierta; el resultado les sorprendía mucho", explica el gastrónomo e investigador del IPNA, Rubén Barroso. Y es que, si algo llama la atención del olfato es que siempre se confunda con el gusto. "Cuando decimos que algo no sabe a fresa no estamos saboreándolo, sino oliéndolo", explica Barroso.
![Reportaje de la exposición Oler para creer, una muestra que propone un recorrido por el universo del olfato desde una perspectiva científica, cultural y sensorial. | 02/07/2026 | Fotógrafo: María Pisaca Gámez | [idTask=265900] [Pinakes=3759579]](https://estaticos-cdn.prensaiberica.es/clip/64e3f53d-fce9-47b4-a4b6-b7d336d20a0c_alta-libre-aspect-ratio_default_0_x1000y465.jpg)
Dos niños indagan en una de las muestras que propone la exposición / María Pisaca
Y es que los sabores, en realidad, son solo cinco: dulce, salado, amargo, umami y ácido. Los demás matices que se puedan apreciar al masticar un fruta o un condimento no son más que el rastro que deja su olor en nuestro paladar. Pero ¿cómo puede ocurrir esto? Tiene que ver con que el olfato no solo se nutre de los aromas que llegan por la nariz, sino también por aquellos que se perciben desde la boca.
Dos vías para oler
Con esta experiencia los asistentes podrán aprender que, cuando olfateamos algo que nos agrada o nos encanta, lo podemos hacer por dos vías. La típica y la más conocida es la de las fosas nasales, que como explica el gastrónomo e investigador del IPNA, se denomina vía ortonasal. "es cuando olfateamos y llega al bulbo olfatorio y se percibe la sensación qeu sea", explica. Pero luego está la via retronasal que, aunque tiene el mismo destino –el bulbo olfatorio– produce el aroma "durante la evolución del alimento en la boca".
![Reportaje de la exposición Oler para creer, una muestra que propone un recorrido por el universo del olfato desde una perspectiva científica, cultural y sensorial. | 02/07/2026 | Fotógrafo: María Pisaca Gámez | [idTask=265900] [Pinakes=3759587]](https://estaticos-cdn.prensaiberica.es/clip/d4abb665-bade-4d6f-862d-1ab8289674ac_alta-libre-aspect-ratio_default_0_x1000y444.jpg)
Reportaje de la exposición Oler para creer, una muestra que propone un recorrido por el universo del olfato desde una perspectiva científica, cultural y sensorial. | 02/07/2026 | Fotógrafo: María Pisaca Gámez | [idTask=265900] [Pinakes=3759587] / María Pisaca
Pero si en algo destaca es en la química que rezuma en cada rincón de la muestra. "El olfato es el sentido más primitivo y evocador, y queremos poner en valor que todo olor es también una molécula", recalca García. "Aquí identificas la estructura de la molécula y cuál es el aspecto del producto, y si huele bien o mal", detaca García, mientras aprieta la pera de goma que hace las veces de pulverizador. El olor es tan intenso que con un solo olfateo se puede percibir sensaciones conocidas como la vainilla, el orégano o la canela. La muestra también guarda un rincón especial para una representación en directo de la extracción de aceites esenciales, tanto a nivel natural como con los métodos industriales.
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