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Canarismos

Adular

Adular.

Adular. / La Provincia

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Luis Rivero

El lector conocerá el sentido del verbo «adular» en su uso común en el habla canaria (adular y sus derivados: adulón, «adulonería»), significado que comparte con la lengua estándar de referencia: halagar, lisonjear a alguien, hacerle sentir mediante hechos o palabras aquello que cree que le agrada, ‘hacer la pelota’. Pero quizá menos conocido es este otro significado que se aparta de su homónimo y que es más propio del español de Canarias, esto es, «adular», restringido al ámbito de las heredades de agua tradicionales y significa ‘preparar la dula’.

La dula es el turno de riego de los titulares de derechos de riego (o «adulados») en una heredad o en una comunidad de regantes. «Adulamiento» es el proceso por el cual el agua de una acequia, mina o naciente se «divide» en partes alícuotas, en proporción a los derechos que corresponde a cada regante y se les asigna un valor expresado en unidades de volumen o tiempo (que varía según la costumbre local en «azadas» u «horas de agua», a razón de tantos litros por hora).

Así, por ejemplo, «esta Heredad cuenta con 840 horas de agua de 36.000 litros la hora [...] con su dula cada 18 días, y un día y medio al mes para remate de la heredad». La dula es, pues, el turno de riego que corresponde a cada heredero o adulado.

El DRAE recoge la voz dula, pero con un significado sutilmente diverso. Refiérese a la ‘porción de tierra que, siguiendo un turno, recibe riego de una acequia’; si bien en Canarias la concurrencia de la propiedad de la tierra y del agua existió efectivamente en los años posteriores a la conquista con las datas de repartición de tierras y aguas entre los conquistadores, con el tiempo se fue desdoblando esta estructura de la propiedad de la tierra y del agua.

Razón por la cual el concepto de dula varía respecto al arcaísmo peninsular que permanece en una suerte de tropo para nombrar el terreno (dula) regado por el turno, mientras en las islas se refiere más exactamente al turno de riego.

El término dula proviene del árabe hispánico dulà y significa ‘turno’. Forma parte de los muchos vocablos relacionados con la ingeniería hidráulica cuyo étimo proviene del árabe y que a través de distintos vehículos lingüísticos quedaron incorporados al castellano de la época y al español de Canarias.

[Así ocurre, por ejemplo, con los siguientes canarismos: «albercón», aumentativo de alberca (del árabe hisp. albírka, ‘charco’, ‘estanque’) y que en las Islas se le dice a un estanque grande; o «atarjea» (del árabe hisp. attašyí ‘acompañamiento’) que así se denomina a un canalito o acequia pequeña fabricada en mortero o argamasa para conducir el agua de riego].

Por su parte, «adular» es preparar, organizar, establecer la dula o turnos de riego entre los herederos, lo que sustancialmente supone practicar el adulamiento que, como se ha dicho, «consiste en la división del riego en períodos de tiempo, variables según el número y la importancia de las fincas».

Al heredero encargado de elaborar la dula se le llama «adulador» o «dulador», mientras que los que se benefician de dula son herederos «adulados». [«Cada año, (...), se reunían todos los herederos para «adular» las aguas». «En algunas heredades el reparto llamado adulamiento es de mes en mes»].

Otra acepción del verbo «adular», propia del habla de Fuerteventura, es la que se refiere «turnarse en el cuidado y apacentamiento del ganado».

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