Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Medioambiente

Los lagartos tizones menguan por la presión de las colonias felinas en Canarias

Un estudio realizado por la Universidad de La Laguna demuestra que los gatos dañan la biodiversidad incluso si están bien alimentados

Los gatos de Canarias reducen las poblaciones del lagarto tizón

Javier Martin-Carbajal

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

No es puntual, ni se trata de un problema acotado a los felinos más asilvestrados. La pérdida de biodiversidad canaria debido a la continua presión que ejercen los gatos sobre las poblaciones endémicas de lagartos es una realidad cada vez más patente en todos los rincones del Archipiélago. Y aunque son muchas las consecuencias de esta presión continua sobre las comunidades de reptiles endémicos, la ULL acaba de descubrir una adicional: los lagartos tizones están haciéndose cada vez más pequeños.

Así lo ha descrito un grupo de investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la Universidad de La Laguna y el Grupo de Ornitología e Historia Natural de las islas Canarias (GOHNIC), que analizado a más de 200 lagartos tizones (Gallotia galloti) que se encuentran en hábitats similares pero con un detalle que los diferencia: ubicarse cerca o lejos de colonias felinas.

El estudio, publicado en la revista Biology Letters, concluyenque los gatos generan "efectos muy severos" en las poblaciones de lagarto endémico, lo que tiene repercusiones en todo el ecosistema. No en vano, los lagartos son una pieza clave de las relaciones ecológicas, ya que funcionan tanto como dispersores de semillas como presas para otros depredadores nativos. "Son un indicador de la situación en la que se encuentran los ecosistemas de las Islas", revela el biólogo de la ULL y uno de los firmantes de este artículo, Juan Carlos Rando.

No es falta de alimento

"A menudo se cree que si el gato tiene alimento suficiente no necesitará cazar, pero hemos visto que esto no siempre es así", indica el biólogo. Por primera vez, este grupo ha encontrado indicios del comportamiento cazador de los gatos que viven en domicilios –pero tienen la posibilidad de salir sin supervisión a la calle– y los que habitan en colinias en la calle. "Hasta ahora solo teníamos información sobre los gatos cimarrones, que son los salvajes y que no tienen tanto acceso a alimento", recalca Rando.

Entre el 20 y el 40% de los gatos no llegan a consumir a sus presas

Lo que han observado es que incluso cuando no les falta algo que llevarse a la boca, los gatos también apresan a los lagartos. "En torno a un 20 o 40% no los llegan a consumir", revela Rando que advierte: "probablemente sea un comportamiento instintivo". "Hemos llegado a detectar la presencia de hasta 14 lagartos en los restos de presas hallados en una sola colonia de gatos", añade el investigador del MNCN, Airam Rodríguez quien, junto al resto de su grupo, ha estudiado un total de 22 colonias en Tenerife. Solo en esta isla, como informan, hay más de 400.

Como advierte, "el efecto de las colonias no se limita a la depredación". "Nuestros datos muestran que también influyen en la estructura de las poblaciones de lagartos e incluso en el tamaño que llegan a alcanzar los ejemplares”, explica Rodríguez. Sin embargo, el lugar en el que se ubica la colonia "también es importante". "Una colonia en el centro de Santa Cruz no tiene el mismo impacto que si se ubicara en el Parque Rural de Teno", insiste.

La Ley de Bienestar Animal se queda corta

Esta investigación vuelve a poner el foco en un problema medioambiental que, según varios expertos, el Estado no ha sabido atajar de manera correcta. No en vano, la Ley de Bienestar Animal de 2023  acota las medidas de control a los gatos al método CER (captura-esterilización-retorno). En este sentido, los datos científicos disponibles a día de hoy indican que el método CER no logra una disminución de las poblaciones de gatos en entornos abiertos, y por tanto no es una opción para solucionar el aumento descontrolado de los gatos, ni para disminuir los riesgos y múltiples problemas que estos originan. De hecho, los únicos estudios que han mostrado que este método reduce las colonias de gatos, asumió que el éxito depende de la esterilización de al menos el 98% de los individuos y de que no exista la migración a otros lugares. 

"Este trabajo pone de manifiesto la necesidad de políticas de gestión integradas que tengan en cuenta la protección de la fauna nativa en las inmediaciones de las colonias de gatos", concluye Beneharo Rodríguez (GOHNIC) coautor del estudio.

La libertad gatuna

Tres años después de su implantación un artículo académico publicado en la revista European Journal of Wildlife Research, liderado por personal científico del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC), pone en el foco en esa "permisividad" de la que gozan los gatos a efectos legales.

El estudio señala que que hay tantas razones para pasear a los gatos con correa -o mantenerlos bajo nuestra supervisión en recintos cerrados-, como para pasear a los perros y que los resultados del análisis justifican un "trato legal más homogéneo para perros y gatos en lo que respecta a su libertad de movimiento, mediante un endurecimiento de las normas que afectan a los gatos".

Los expertos proponen seguir el ejemplo de Canberra (Australia) que consiste en trasladar gradualmente los gatos que deambulan libremente, incluyendo las colonias felinas, a santuarios o a catios comunitarios o particulares.

Los expertos proponen trasladar los gatos a santuarios o catios comunitarios

"Nadie concibe dejar a un perro suelto por las calles de una ciudad por las noches o preocuparse poco por su alimentación, algo que sí sucede con los gatos", añade la investigación, que concluye que los gatos deben ser considerados como "especies exóticas" al carecer de un territorio originario, e "invasoras", ya que ocasionan "un grave impacto en la biodiversidad, con las consecuencias legales que ello conlleva".

Asimismo, el estudio sostiene que los impactos adversos documentados de los gatos domésticos sobre la biodiversidad son "significativamente mayores que los de los perros", ya que "a los gatos se les atribuye la extinción de más de 60 especies, mientras que, a los perros, un mínimo de 10".

Suscríbete para seguir leyendo

Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

Tracking Pixel Contents