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Uno de cada cinco ciudadanos canarios tendrá cáncer de piel

El dermatólogo Agustín Viera advierte que este tumor es ya el más frecuente e insta a priorizar la prevención ante un aumento de casos previsto del 50%

Dos bañistas toman el sol en los charcos de la localidad santacrucera de Valleseco.

Dos bañistas toman el sol en los charcos de la localidad santacrucera de Valleseco. / Andrés Gutiérrez

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Las Palmas de Gran Canaria

La salud dermatológica se enfrenta a un desafío sin precedentes. Según datos recogidos por la editorial de agosto de 2023 de The Lancet, alertaban de que el cáncer de piel sufriría un incremento del 50% en los próximos años, una evidencia ya visible. Esta patología se ha erigido como el tumor más frecuente en el ser humano, con un aumento previsto de entre el 20% y el 30%. En las últimas tres décadas, se han diagnosticado más neoplasias cutáneas que la suma del resto de cánceres de cualquier otro órgano.

Agustín Viera, dermatólogo, es tajante ante esta realidad: «Se ha convertido en una epidemia. Una de cada cinco personas desarrollará cáncer de piel». A pesar de la gravedad de estas estadísticas, el experto recuerda que el órgano afectado es visible, lo que permite un diagnóstico temprano que «solventa el problema casi en el 95% o 97% de los casos de forma definitiva». Solo en España, el carcinoma no melanoma es siete veces más común que el melanoma, representando casi la mitad de las consultas dermatológicas ambulatorias.

La herida invisible de la infancia

El principal factor de riesgo para el desarrollo de estas enfermedades, especialmente del melanoma, es la quemadura solar. En el Archipiélago, la exposición es constante durante los doce meses del año, pero la sensibilización aumenta en periodo estival. Sin embargo, los datos de incidencia de quemaduras en menores son alarmantes. El doctor Viera destaca que casi un 30% de los niños de entre 0 y 6 años se queman, cifra que sube al 35% en el tramo de 8 a 12 años.

No obstante, la situación es aún más grave en la adolescencia. Según el especialista, el grupo de mayor vulnerabilidad se sitúa entre los 12 y 16 años, donde «casi un 65% han tenido una quemadura solar en el último verano». Este dato es crucial si se tiene en cuenta que antes de cumplir la mayoría de edad recibimos entre el 40% y el 50% de toda la radiación ultravioleta de nuestra vida. Una sola quemadura infantil puede llegar a duplicar el riesgo de padecer cáncer en el futuro.

¿Qué es el «callo solar»?

La difusión de tendencias en redes sociales, como el polémico concepto de «callo solar» mencionado por figuras públicas como el futbolista Marco Llorente, ha generado preocupación en la comunidad científica. Viera explica que, si bien es razonable fomentar actividades al aire libre y respetar los ritmos circadianos, es peligroso negar que la radiación ultravioleta sea responsable del cáncer de piel, algo que califica como «un hecho demostrado por miles de estudios».

El concepto de «callo solar» se refiere a la capacidad de la piel para producir melanina como defensa natural ante el daño nuclear de las células. No obstante, su eficacia es mínima comparada con métodos externos. «El callo solar simplemente incrementaría por tres o por cuatro el factor de protección», aclara el dermatólogo, mientras que una crema solar lo multiplica por 30 o 50, e incluso la sombra de un árbol ofrece un factor de protección de entre 10 y 20. El experto advierte que generalizar estas prácticas es temerario, especialmente para personas con antecedentes familiares, más de 50 lunares o pieles claras.

Canarias ante un índice extremo

En las Islas, la relación con el sol debe ser entendida como una cuestión de salud y prevención anual. La radiación al mediodía, entre las 12:00 y las 16:00 horas, es mucho más directa e intensa. Viera recomienda consultar el índice UVI, que mide la intensidad de la radiación que alcanza la superficie terrestre. «Si miráramos el índice UVI hoy en Gran Canaria, seguramente verás que es un indicio como mínimo muy alto —por encima de 8— y en algunas zonas incluso extremadamente alto —superior a 11—».

Incluso la reducción de la capa de ozono agrava este escenario, pues se estima que una disminución del 1% de este gas aumenta un 4,6% los casos de carcinoma espinocelular. Por ello, se insiste en que la protección no es solo química.. El uso de sombreros, gafas y ropa es fundamental, recordando que la sombra puede reducir la exposición ultravioleta entre un 50% y un 95%.

Innovación frente al tumor

Para los casos donde la prevención no ha sido suficiente, la medicina ha avanzado en técnicas de precisión como la cirugía de Mohs. Esta intervención, disponible en unidades especializadas en Canarias, consiste en la eliminación de la lesión capa a capa bajo control microscópico en el mismo momento de la operación.

Esta técnica permite analizar cada margen para «extirpar exclusivamente lo que está dañado», asegurando la eliminación completa de las raíces del carcinoma, tal y como explica Viera. A diferencia de la cirugía tradicional, que requiere márgenes de seguridad de hasta 5 milímetros de piel sana, la cirugía de Mohs es más efectiva y ofrece mejores resultados estéticos al minimizar la cicatriz en zonas delicadas como el rostro.

Finalmente, el doctor Viera aboga por una «relación saludable» con el sol, aprovechando sus beneficios para la vitamina D o el estado de ánimo, pero siempre desde el equilibrio y la protección consciente.

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Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

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