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Golpe de calor en perros en Canarias: cómo detectarlo y qué hacer de inmediato

Temblores, colapso o jadeo en reposo pueden indicar un cuadro grave que requiere atención veterinaria urgente, especialmente durante los días de calor intenso en las Islas.

Un perro juega en la playa de Las Gaviotas.

Un perro juega en la playa de Las Gaviotas. / Andrés Gutiérrez

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Santa Cruz de Tenerife

El golpe de calor en perros puede convertirse en una emergencia veterinaria en muy poco tiempo. En Canarias, donde las altas temperaturas, la calima y la exposición solar pueden coincidir durante el verano, los propietarios deben prestar especial atención a señales como jadeo constante en reposo, temblores, debilidad o colapso.

La presidenta del Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de Santa Cruz de Tenerife, María Luisa Fernández, advierte de que un perro afectado por un golpe de calor puede alcanzar una temperatura corporal de 42 o 43 grados, una cifra muy peligrosa para el organismo del animal. En condiciones normales, la temperatura de un perro suele rondar los 38,5 grados y, en casos de fiebre, puede acercarse a los 40. Superar esos niveles por exceso de calor exige actuar con rapidez.

El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 también recuerda en su guía para animales de compañía durante olas de calor que nunca se debe dejar a un animal dentro de un coche con temperaturas elevadas, una práctica que puede resultar fatal en verano.

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Los síntomas más preocupantes de un golpe de calor en perros son el colapso, los temblores, la pérdida de coordinación, el decaimiento extremo y el jadeo intenso aunque el animal esté quieto / ED

Señales graves que requieren atención veterinaria

Los síntomas más preocupantes de un golpe de calor en perros son el colapso, los temblores, la pérdida de coordinación, el decaimiento extremo y el jadeo intenso aunque el animal esté quieto. Este último signo es especialmente importante porque los perros no regulan la temperatura como las personas.

A diferencia de los humanos, los perros apenas sudan. Solo lo hacen de forma limitada por las almohadillas plantares y dependen casi por completo del jadeo para enfriar su cuerpo. Ese mecanismo es menos eficaz que la sudoración, por lo que un perro puede descompensarse con rapidez si permanece al sol, en un espacio mal ventilado o realizando ejercicio en las horas de más calor.

María Luisa Fernández insiste en que si un perro está quieto y jadeando de forma persistente, algo no funciona correctamente. En esos casos no conviene esperar a que “se le pase”, sino iniciar medidas de enfriamiento y contactar con un centro veterinario.

Por qué el golpe de calor puede ser tan peligroso

Cuando la temperatura corporal alcanza valores extremos, el organismo del perro puede entrar en una situación de disfunción sistémica que derive en fallo multiorgánico. Las primeras células que sufren son las neuronas, aunque el daño puede extenderse al hígado, los riñones y otros órganos.

Si el cuadro se trata pronto, el pronóstico suele ser favorable. Sin embargo, cuando se prolonga, el animal puede fallecer o sobrevivir con secuelas. Las lesiones neurológicas pueden dejar convulsiones crónicas o crisis epilépticas; las renales suelen ser más difíciles de manejar, mientras que las hepáticas ofrecen algo más de margen de recuperación, según la gravedad del caso.

Aunque la mayoría de golpes de calor en perros de compañía no llegan a ser mortales porque los propietarios suelen acudir rápido al veterinario, el escenario más peligroso sigue siendo el de los vehículos cerrados expuestos al sol. En Canarias, incluso en desplazamientos cortos, un coche puede convertirse en un espacio de riesgo para un animal en cuestión de minutos.

La mayoría de los golpes de calor en perros no llegan a ser mortales

La mayoría de los golpes de calor en perros no llegan a ser mortales / Andrés Gutiérrez

Qué hacer desde el primer minuto

Ante la sospecha de golpe de calor, los primeros auxilios deben comenzar de inmediato. Lo recomendable es llevar al perro a una zona fresca y sombreada, reducir la actividad y aplicar toallas húmedas y frescas sobre el cuerpo. El objetivo es empezar a bajar la temperatura corporal sin brusquedad y ganar tiempo hasta recibir atención profesional.

No se debe obligar al animal a beber grandes cantidades de agua si está muy débil o desorientado, y tampoco conviene usar hielo directamente sobre el cuerpo, ya que puede provocar una vasoconstricción que dificulte la pérdida de calor. Lo más importante es actuar rápido y acudir al veterinario aunque el perro parezca recuperarse.

La razón es que algunas complicaciones internas pueden aparecer horas después. En la clínica, el equipo veterinario puede continuar el enfriamiento de forma controlada, administrar fluidoterapia intravenosa, medicación y realizar pruebas para valorar posibles daños orgánicos.

Cachorros, perros mayores y animales enfermos, los más vulnerables

Los perros de edad avanzada y los cachorros son los grupos con mayor riesgo. En los animales mayores, las enfermedades cardíacas o respiratorias pueden dificultar la compensación del esfuerzo y del calor. Un paseo exigente o una exposición prolongada pueden desencadenar un síncope o un cuadro grave.

Los cachorros, por su parte, suelen mantener una actividad intensa aunque la temperatura sea elevada. No siempre se detienen cuando deberían y pueden alcanzar niveles preocupantes sin que el propietario lo perciba de inmediato.

También deben extremarse las precauciones con perros con patologías previas, animales braquicéfalos, como bulldogs o carlinos, perros con sobrepeso y ejemplares que hacen ejercicio intenso. En todos estos casos, el margen de seguridad frente al calor es menor.

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Rapar a los perros de pelo largo no les ayuda a soportar mejor las altas temperaturas / ED

El mito de rapar al perro en verano

Una idea muy extendida es que cortar mucho el pelo o rapar a los perros de manto largo les ayuda a soportar mejor el calor. Sin embargo, los veterinarios recuerdan que el pelaje funciona como un aislante natural que protege tanto del frío como del calor.

Lo más recomendable no es eliminar el manto, sino mantenerlo en buen estado. Un cepillado frecuente permite retirar pelo muerto y subpelo, favorece la ventilación natural y ayuda a conservar la capacidad protectora del pelaje. El cuidado del manto debe adaptarse a cada raza y tipo de pelo, preferiblemente con orientación profesional.

Consejos para prevenir golpes de calor en perros en Canarias

Durante los días de altas temperaturas, conviene evitar los paseos en las horas centrales del día y elegir la primera hora de la mañana o el final de la tarde. El animal debe tener siempre agua fresca, sombra y descanso. También es importante evitar ejercicio intenso, rutas largas, esperas en terrazas soleadas o desplazamientos en coche sin ventilación adecuada.

En zonas urbanas, el asfalto puede alcanzar temperaturas muy altas y provocar quemaduras en las almohadillas. Antes de salir, una pauta sencilla es tocar el suelo con la mano: si quema, también puede dañar las patas del perro.

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