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Entrevista | Arima León Cineasta

Arima León (cineasta): «Mi intención siempre fue la de homenajear a Natalia Ayala y Pinito del Oro»

La realizadora grancanaria se estrena en el largometraje con 'Tal vez', protagonizada por Tania Santana y Adriana Ugarte

Arima León.

Arima León. / Carlos Villarejo

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La cineasta grancanaria Arima León estrena este viernes 10 de julio su primer largometraje, Tal vez, una obra que bebe de la memoria cultural de Canarias para construir un relato íntimo sobre el amor, la identidad y la representación. La película, inspirada en las figuras de la poeta Natalia Sosa (Tania Santana) y la trapecista Pinito del Oro (Adriana Ugarte), y en su historia de amor llega a los cines tras varios años de investigación y un proceso creativo que ha transitado entre el rigor académico y la libertad para generar una ficción que ahora atrapa a los espectadores.

Da la sensación de que detrás de esta película, su primer proyecto en el largometraje, había un gran interés, que esta historia y estos personajes la encontraron a usted.

Totalmente. Empezar este largometraje no fue una decisión consciente. De hecho, surgió desde un lugar bastante inocente. Yo estaba comenzando mi tesis doctoral, centrada en la representación sáfica en el cine de autor, y como también soy cineasta, sentía la necesidad de llevar a la práctica todo aquello que estaba investigando. No había presión ni una intención clara de hacer una película larga. Simplemente, la historia apareció y pronto entendí que un cortometraje iba a quedarse pequeño y que iba a encorsetar todo lo que estaba descubriendo.

Y ese proceso fue largo en el tiempo porque han sido más de ocho años de trabajo.

Sí, empecé a trabajar a finales de 2017. Curiosamente, apenas unos meses después del fallecimiento de Pinito del Oro. En ese momento apareció un artículo de la periodista Marisol Ayala que hablaba de un episodio muy concreto: cuando Natalia Sosa le pidió consejo a su tío porque Pinito le había propuesto acompañarla como biógrafa en su última gran gira con el circo Price. Ahí hubo algo que me atrapó profundamente, una mezcla de literatura, circo y vida. A partir de ahí empecé a investigar y terminé encontrándome con las cartas de amor que Natalia publicó en los años noventa con el consentimiento de Pinito. Esa correspondencia, que abarca casi una década, fue la que realmente me contó la historia.

Un fotograma de la película 'Tal vez'.

Un fotograma de la película 'Tal vez'. / ED

Tal vez es una película que parte de hechos reales, pero se trata de una obra de ficción. ¿Dónde situó el límite entre fidelidad histórica y libertad creativa?

Ese fue uno de los grandes retos. Al principio, mi condición de investigadora me llevaba a querer ser absolutamente fiel a todo. Pero eso también generaba un problema porque tendía a idealizar a las protagonistas. En un momento dado entendí que tenía que separarme de la realidad para poder separarme también de esa idealización y por eso introduje personajes ficticios que orbitan alrededor de ellas, como el personaje que interpreta Salva Reina o una pareja de artistas circenses. Eso me permitió construir el conflicto, encontrar ese 'error trágico' del que hablan las tragedias clásicas, ese punto de quiebre que hace que los personajes sean humanos.

Esta película también reflexiona sobre la representación de las disidencias y los cuerpos femeninos. ¿Ha cambiado su mirada sobre el tema tras este proceso creativo?

Creo que lo que buscaba desde el principio era naturalizar la sexualidad y evitar convertirla en espectáculo. Muchas veces la representación de relaciones entre mujeres ha estado atravesada por una mirada masculina que las convierte en objeto. Mi intención era justo la contraria, que los cuerpos fueran sujetos de acción y que tuvieran identidad propia. Que los encuentros íntimos se mostraran con naturalidad y sin subrayados. Y en ese sentido, el proceso ha reforzado esa idea. Además, fue muy importante que gran parte del equipo estuviera formado por mujeres porque eso hizo que hubiera una sensibilidad compartida y un cuidado muy consciente en cómo queríamos mostrar esas relaciones.

«Hubo algo de la historia que me atrapó profundamente, una mezcla de literatura, circo y vida»

Adriana Ugarte y Tania Santana sostienen el peso interpretativo de la película. ¿Cómo fue trabajar con ellas?

Fue una experiencia muy enriquecedora. Con Tania llevo trabajando desde que tenía 19 años, así que hay una relación muy consolidada. A Adriana, en cambio, la conocí en este proyecto, pero lo bonito fue ver cómo conectaron entre ellas desde el primer momento. Construyeron una química muy especial y honesta. Esa relación fuera de cámara se trasladaba directamente a la pantalla porque ambas tienen un respeto enorme por su profesión, son actrices muy comprometidas, y eso se percibe en cada escena.

«Quería naturalizar la sexualidad y los cuerpos, evitar convertirlos en un espectáculo»

Al trabajar con figuras como Pinito del Oro y Natalia Sosa, muy vinculadas a la identidad cultural de Canarias, ¿sintió una responsabilidad especial a la hora de dar forma a la película?

Más que responsabilidad, sentí respeto. Mi intención siempre fue hacer un homenaje a estas dos mujeres y por eso me centré en lo que ellas decidieron contar en sus cartas y con su propia voz. No he sentido el peso de tener que representar una verdad absoluta porque creo que la película funciona como un puente para que el público se acerque a ellas. De hecho, una de las cosas más emocionantes que me ha pasado fue ver, en una presentación reciente, a varias personas comprando el libro de cartas de Natalia Sosa, Desde mi desván y otros artículos. Neurosis. Cartas. Que la gente vuelva a su obra, que se hable de Pinito del Oro y de su legado, para mí es el mayor logro.

Precisamente, Pinito del Oro tenía una preocupación clara por no desaparecer de la memoria colectiva, de ahí que solicitara a Natalia Sola que escribiera sus memorias, tal y como recoge ahora la película.

Sí, era algo que le obsesionaba. Por eso quiso dejar constancia de su vida y por eso buscó a Natalia. En ese sentido, creo que la película dialoga con esa inquietud y es también un gesto hacia la memoria histórica y hacia todo lo que ellas construyeron.

Adriana Ugarte en la película 'Tal vez'.

Adriana Ugarte en la película 'Tal vez'. / ED

Tras el estreno de este primer largometraje, ¿ya está pensando en qué será lo siguiente?

Siempre. Hay una frase de Benito Zambrano que dice que 'cuando llevas mucho tiempo soñando una película, llega un momento en que empiezas a soñar otra'. Y es verdad. Estoy constantemente imaginando nuevas historias. Eso sí, siempre con Canarias como punto de partida. Me interesa reivindicar que desde aquí se pueden contar historias universales y que trasciendan fronteras.

¿Y cómo invitaría al público a acercarse a Tal vez?

Diría que esta es una historia sobre el amor y el desamor y sobre cómo enfrentamos la decepción y el fracaso. Pero también es una película que habla de la esperanza, de cómo, incluso en los momentos más difíciles, puede haber un resquicio de luz. Ojalá el público salga del cine con esa sensación, con ese pequeño impulso de seguir adelante.

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